La aparición, en estos días, de la plataforma Proceso Constituyente de Cataluña, promovida por dos reconocidos defensores de los Derechos Humanos como el santcugatense Arcadi Oliveres, profesor de Economía y miembro de Justicia y Paz, y Teresa Forcades, médica y monja benedictina, ha generado mucha sorpresa en el ámbito político catalán. Sobre todo después de anunciar que se presentará a las próximas elecciones. Se trata, pues, de una plataforma independentista que pide que la consecución del Estado catalán no sea incompatible con una reflexión profunda sobre el modelo de Estado que tendremos. Y es aquí donde aporta diez puntos básicos -la independencia de Cataluña no aparece (!)- que, por citar algunos, hablan del derecho al propio cuerpo, de expropiar la banca privada, de desmercantilizar la cultura, de hacer una reconversión ecológica de la economía, de subordinar el sector público al control social y de salir de la OTAN.
A mí, personalmente, no me parece mal, la aparición de esta plataforma, aunque tengo serias dudas sobre la viabilidad de algunas de sus propuestas. Me temo, por ejemplo, que una salida de la OTAN y una expropiación de la banca privada generaría muy poca empatía con los países que deberán apoyar nuestra independencia. Cataluña, a la postre, será lo que los catalanes quieran, y cuando sea un Estado tendrá gobiernos de diferentes colores, de acuerdo con los diferentes ciclos electorales. Es decir, que a veces ganarán las opciones de izquierda y otras las de derecha, como ocurre en todas las democracias. Por ello, a los detractores de la citada plataforma, hay que decirles que si es lógico que exista Unión democrática, que es un partido cristianodemócrata de derechas, ¿por qué no debería poder existir una opción cristianodemócrata de izquierdas? Otra cosa es que haya dudas sobre la utilidad de esta opción, más allá del hecho religioso. Yo, esta utilidad, no la veo por ninguna parte, dado que la demanda de una democracia participativa y de una fiscalidad justa, el derecho al propio cuerpo y a una vivienda digna y el no a la guerra y a la violencia de género son las mismas opciones que defiende la CUP. Y supongo que no se trata de restar votos a la CUP, ¿verdad?








