Una de las razones que explican la larga cautividad de Cataluña es el desconocimiento que los catalanes hemos tenido de nuestra historia. No hemos sabido casi nada porque nos ha sido escondida. Se nos dijo que no éramos nadie, que no existíamos, que nunca habíamos existido, y, por supuesto, ¿qué historia puede tener alguien que no existe? Esta ocultación, por otra parte, ha tenido el mismo efecto que el del pez que se muerde la cola, ya que permanecíamos cautivos porque no sabíamos quiénes éramos y no sabíamos quiénes éramos porque permanecíamos cautivos. Y si a pesar de ello hay catalanes que han estudiado la historia de su país y que han mantenido viva la conciencia nacional ha sido gracias a su afán de conocimiento. Ha sido gracias a ellos, no por la acción de buena parte de los políticos que hemos tenido, que la llama ha permanecido encendida durante los últimos trescientos años,. Y la prueba es que todavía hoy son mayoría, una inmensa y vergonzosa mayoría, los institutos de secundaria que no imparten historia de Cataluña.
Ante esta situación, un libro como “Lliures o morts”” (“Libres o muertos”), de Jaume Clotet y David de Montserrat, constituye un magnífico regalo que recomiendo leer. Y no sólo porque, como dice el subtítulo, es una novela que nos habla de Ermengol Amill, el héroe olvidado del 1714, sino porque nos familiariza con personajes bastante más heroicos o decisivos que el sobredimensionado Rafael Casanova. Entre todos ellos, aparte del general Josep Moragues, que tuvo una muerte terrible, encontramos al general valenciano Juan Bautista Basset, el general Villarroel, el general Nebot, el coronel Bac de Roda, el jefe de espías Salvador Lleonart, el embajador catalán en Inglaterra Pau Ignasi de Dalmases, el diplomático inglés Mitford Crowe, el alemán Georg von Hessen, príncipe de Darmstadt, y los hermanos Desvalls, defensores de Cardona. Hagamos una pequeña muestra:
· “Lleida había caído el 13 de octubre de ese año fatídico, hacía sólo tres días, y las crónicas que explicaban los últimos fugitivos de la ciudad ponían la piel de gallina. Tras ocupar la ciudad, los soldados de Felipe V habían saqueado, robado y violado a sus anchas sin que nadie les detuviera. Mucha gente, aterrada, se había refugiado en el convento de Santo Domingo con la esperanza de que los invasores respetarían un lugar sagrado. Pero no fue así. Los soldados franceses cerraron todas las puertas y ventanas desde fuera y prendieron fuego al edificio. Según se decía, cientos de personas habían muerto quemadas vivas”.
· “El duque de Pópuli [comandante de las tropas borbónicas] había dado órdenes taxativas de quemar todas las casas de la villa y pasar el cuchillo. Desde una de las masías en lo alto de una colina de los alrededores de San Quintín, el duque en persona observaba el resultado de su orden con el orgullo recuperado y ocho centenares de catalanes menos”.
· “(José Patiño, ministro de Felipe V): ““Acabar con los fueros será cuestión de días, pero lidiar con gente apasionada de su patria, que solamente habla en su lengua nativa, va a costar meses o quizás años. Por de pronto, ya se ha ordenado prohibir los libros en lengua catalana y se ha dictado orden para que deje de utilizarse en las escuelas. […] Nada mejor que distribuir jueces castellanos por todo el Principado para que las sentencias y juicios se realicen en nuestra lengua”-
· (Mitford Crowe a Lord Bolingbroke): “Lord Bolingbroke, es por acciones como éstas por lo que luego se nos conoce como la pérfida Albión, ¡y no me extraña lo más mínimo! ¡Con la traición a los catalanes ensucian para siempre los anales de Inglaterra y nuestra degradación queda sellada eternamente! […] ¿En serio abandonaremos un pueblo fiel cuyo único crimen consiste en haberse adherido a nosotros? ¿No es su sangre un monumento eterno a nuestra crueldad? El honor de la nación inglesa, siempre reconocido por el amor a la libertad y por la concesión de protección a quienes lo proclaman, queda vilmente prostituido y un pueblo libre y generoso, los fieles y útiles aliados de este Reino, traicionado como nunca se había visto y abocado a una esclavitud irrevocable”.
“Lliures o morts”, un libro delicioso sobre una parte de nuestro pasado. Justo la parte de las consecuencias que aún las sufrimos hoy.
Víctor Alexandre
Twitter: @ valex_cat








