La lengua identifica a los pueblos

El ruso, el francés, el alemán… son los idiomas del pueblo ruso, francés, alemán… Una relación que evidentemente, se me dirá, no se cumple nunca estrictamente. Y es así, si tenemos en cuenta que por ejemplo, en denominaciones genéricas como anglosajón, germánico, ruso, hispánico etc… existen fagocitadas muchas lenguas y culturas. Lenguas y culturas que incluso gozaron de un notorio esplendor y predicamento.

Tema complejo para el análisis (aunque de comprensión simplísima), que requeriría una  rectificación y desagravio históricos. Y en su caso, si es preciso –y sin duda lo es-, una honesta  restauración de los derechos y patrimonio cultural de tantos pueblos, largamente vilipendiados y despreciados…       Pueblos que como el Qéchua, Aymara, Mapuche… Catalán o Vasco, siguen aspirando a recuperar su estado, supongamos el Quechua, Aymará, Mapuche, Catalán o Navarro, y por tanto su lengua…

Que sin nuestra lengua vasca, dejaríamos de ser vascos lo tenían muy claro los vasconavarros que impulsaron la gamazada.

El 11 de Enero de 1896, la Diputación Foral (y provincial, rezaba el encabezamiento del documento) de Navarra respondía con un oficio al requerimiento de la diputación guipuzcoana:

“Esta diputación se ha enterado con imponderable complacencia del erudito y patriótico informe emitido por la Comisión de Fomento(de Guipuzcoa) de V.E. y aprobado en sesión de 12 de Noviembre del pasado año, referente a que se exija a los maestros y maestras que hayan de regentar las escuelas del país vascongado el conocimiento de la lengua Euskera.

No podía dar V.E. prueba de solicitud que recayese sobre asunto más grato a la Diputación de Navarra, la cual por la conservación y lustre del milenario idioma vascongado, experimenta ese profundo y dulcísimo sentimiento con que los buenos hijos contemplan las cosas que íntimamente tocaron a sus padres y constituyen el tesoro de venerables reliquias familiares.”

El hecho de que tal informe sea calificado de erudito y patriótico, “pone de manifiesto” -como dirían hoy nuestros “egregios políticos”- con “claridad meridiana”, el sentimiento, la unción, la pasión… el auténtico pulso, de lo que sentía el auténtico pueblo navarro, a finales del s. XIX.

Aquellos si eran representantes y defensores de las esencias  vascas, las que conformaron y definieron el pueblo navarro…

¿Qué ha podido pasar, para que en poco más de 100 años, hoy día se erijan en dueños de nuestro destino, unos descastados petimetres del tres al cuarto, transmutados en maniáticos exterminadores de la lengua y cultura de nuestros antepasados?

Un servidor lo tiene bien claro, ciegos de autoodio no tienen de navarros más que la piel. Su corazón es  español. Más no un honesto español, que los hay por doquier… NO. Representan a esa casta inquisitorial, picaresca y ladrona, imperial y al propio tiempo casposa. Predican, que cualquier cultura que se aleje de los postulados del nacionalcatolicismo  configura un mundo sin interés, aburrido y perdido…

Son los mismos que torpedean la radio vasca, la escuela vasca, el folklore vasco… ¡Lástima que ya cueste colar aquello del entorno de ETA…!

Hoy día, hasta se han quedado sin razones, caso de que alguna vez las tuvieran, para su cruzada española contra todo lo que suene a vasco… Pero ni eso les importa, de puro bárbaros, fachas y sinvergüenzas que son…

“D. Sancho el Sabio… llamó al vascuence lingua navarrorum …y lengua de los navarros era y como lengua genuina de los navarros ha de ser considerado siempre, el idioma que creó el nombre glorioso de este Reino y desde el Pirineo hasta el Ebro… incorporando la lengua a la tierra (nombres de ciudades, villas, montes ríos, términos…etc) y sustrayéndola de esta suerte a las reivindicaciones de soñadas y por gracia de esa lengua, desmentidas conquistas…”

Ignoro que sensaciones pueden decantarse en el alma de un navarrista al “enterarse”, porque parece que no se enteran o no quieren, que la lengua de los navarros creó el nombre del reino…

Cualquier lingüista sabe –claro, ellos tan sólo son políticos…- , que una lengua no es únicamente un instrumento de comunicación. Toda lengua comporta las señas de identidad, las vivencias, la historia… diríamos la génesis de un pueblo. Por eso decimos que un pueblo que pierde su lengua, pierde  absolutamente toda su esencia y fenece.

Claro y por supuesto, es que quizás de eso se trate. El objetivo, pongámosle nombre, de UPSN, sea ese y no otro, la extinción de una vez por todas del pueblo navarro. Y dicen, ciegos de puro cinismo, que los abertzales pretendemos que Navarra desaparezca.

Pues bien, nosotros les decimos, desde otro concepto de navarridad, que Navarra desaparece en la medida en que se torna española, y en su caso francesa. Son demasiado patentes las connotaciones sociopolíticas que han modelado la España carpetovetónica o el centralismo chovinista francés.

Lo cierto es que Navarra, siempre cuestión de estado, ha sido un pueblo que en definitiva, nunca ha dejado de ser un incordio para la estabilidad y consolidación de esa España, una, grande y Libre…

Pero eso, ni una, ni grande, ni libre. Que nunca lo fue (que aunque no se ponía el sol, el pueblo se moría de hambre, miseria y guerras…), ni por las pintas que lleva el mejunje hispano, parece que lo vaya a ser. Hoy España está que no se aguanta a sí misma… Por cierto, ni hay quien la aguante…

Digámoslo, o cambia, o se rompe hasta la entraña…

En cuanto a la incorporación de la lengua a la tierra que menciona el oficio en cuestión, podemos decir efectivamente que tras siglos de conquistas, ahí sigue su espíritu en la mayoría de los topónimos -incluso en las zonas sureñas culturalmente al parecer más agredidas- términos geográfico y por supuesto onomástica, etc….

Un hecho, sin duda a destacar. Nuestros antecesores, como vemos, no podían ocultar el orgullo de ver sobrevivir a nuestra lengua a pesar de tantos siglos de violencia que conllevó la conquista.

Evidentemente, es una actitud  que inevitablemente puede estimularnos a muchos patriotas, a no detenernos hasta expulsar a “gorrazos” – pido clemencia por la expresión, pero es que a veces nos dejamos arrastrar por la impotencia y tanta rabia contenida- de nuestras mugas, a todo aquello que pretenda erradicar nuestro patrimonio cultural.

“El primer certamen  poesía en Euskera de que hay noticia se celebró en Pamplona, bajo el auspicio de su obispo D. Antonio Venegas de Figueroa el año  1609 en las horas fúnebres del señor Rey D, Felipe VII, de Navarra…”

1609, todo un testimonio para  estos “navarristas”, ladinos emisarios, no se si del Instituto Cervantes, de la RAE o del mas rancio espíritu  imperial- nebrijano… Aunque simplemente como ya he indicado, no pasen de ser unos burdos ignorantes, porque mira que los hay cabezudos… Sobre todo, cuando el citado oficio, como a continuación se refleja, rezuma orgullo por el trato dado a nuestra lengua, en otras latitudes, más cultas y civilizadas…

“La aquiescencia de la Europa culta que no ha cesado de estudiar el vascuence un solo día, desde que tomaron vuelos los estudios lingüísticos …

Del crisol de la ciencia, salió la lengua euskara luciendo todas las perfecciones que la engalanan: la rica armonía de su fonetismo, la bella simplicidad de sus reglas gramaticales, el sutil y copioso artificio de la composición y derivación de sus vocablos…el prodigioso edificio de su verbo….”

Por supuesto, tal panegírico de una lengua, podría hacerlo y esta en su derecho, cualquier hablante del mundo mundial de la suya. Esta en su derecho. Sobre todo si es consciente, de que en las raíces de su lengua están las venas de su propio pueblo.

Y nuestra “nortasuna”, -vamos a ponernos solemnes-, aunque a muchos no guste, es la de la lengua de “Aitor”…

Esa es en definitiva, otra de las hermosa reflexiones desgranadas en el documento de la Diputación de Navarra del 1806:

“Porque el vascuence es ante todo y sobre todo cosa nuestra, patrimonio hereditario…heraldo que no enronquece por vocear de continuo nuestra inviolada independencia a los cuatro vientos del horizonte…”

Habla de inviolada independencia… bueno…

Pero el siguiente párrafo que transcribo, guarda para un servidor una agudeza especial, un mensaje de soberanía, siquiera en la esperanza… Una misiva, menos subliminal de lo que en una primera lectura pudiera parecer.

Se habla del idioma como de la cadena de oro que une a las generaciones, de la tradición viva… Pero consideremos la profundidad de este pensamiento “Perder la lengua propia… es rasgar la trama de la conexión social e histórica, desnaturalizarse y cambiar de alma”. Es exactamente algo que Nebrija, al parecer, debía tener bien estudiado…

Transcribo el párrafo entero.

Cada pueblo tiene el suyo (su idioma) que expresa su conciencia colectiva… Resuena en el hogar y en la plaza pública, comunica los afectos familiares y expresa los arduos negocios del estado. Es la cadena de oro que une a las generaciones. Es la tradición viva. Perder la lengua propia es abrir un abismo infranqueable entre los progenitores y los descendientes, rasgar la trama de la conexión social e histórica, desnaturalizarse y cambiar de alma…

¿Rasgar la trama de la conexión social e histórica, desnaturalizarse, cambiar de alma no es en la práctica perder la soberanía? ¿Cuándo Castilla, en su caso España, nos imponía curas,  notarios, maestros, secretarios hispanohablantes, no estaba en realidad con la negación de nuestra lengua, destruyendo nuestras instituciones, nuestra soberanía?

Es algo tan evidente que no merece la pena perder el tiempo en estúpidas disquisiciones.

La diputación de Navarra… (era una de las conclusiones del oficio) ha acordado gestionar cerca del gobierno de su majestad, la declaración preceptiva de la enseñanza del vascuence en las escuelas del territorio vascongado…

¿Alguien se imagina a la Señora Barcina, o en su tiempo al ínclito Sanz (el de tonto el último y otros adláteres de similar figura)… aporreando la puerta del errático señor Wert, para protestar contra su política, tan agresiva “contra” las lenguas minoritarias?

¡Por Dios, que cosas dice Ud.! ¡Bastante intríngulis, tenemos con el British ese!

“…Habrá de exigirse a las personas que hayan de regentar las escuelas, como condición ineludible, el conocimiento de la lengua Euskara…”

Crudo lo tenemos,  quienes amamos la cultura vasca, con estos carpetovetónicos, simbiosis de patán e ilustrado, fervorosos cofrades del pelotazo, que es donde mejor se mueven.

Porque vemos y soportamos tragando porrones de bilis, como se pasan por el puente de los suspiros –gonadal para algunos irreverentes entre los que me incluyo-, las recomendaciones de la UNESCO y organismos parejos. ¿Que no harán con nosotros, esos vascorros  pelmas como piojos…?

Pero volvamos a la decencia y a la mesura. Pamplona, 11 de enero de 1896. Oficio, bien clarificador, de la Diputación de Navarra, en respuesta a la solicitud de la comisión de Fomento de la Diputación de Gipuzkoa. Eran otros tiempos… Volverán… ¿Quién lo duda?

 

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua