Algunas consideraciones sobre el tratado de Utrecht

“Año 1713: El Rey católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la corona de la Gran Bretaña, la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas…, para que tenga goce con pleno derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno…”

Evidentemente, ni la voluntad de los gibraltareños, ni la adscripción política de la territorialidad fueron tenidos en cuenta. Eran tiempos en los que el derecho de conquista o la fuerza de las armas componían estados y naciones.

El mismo procedimiento por el que Castilla, se adueñó de Navarra –1512- y previamente del resto de Euskalherria.

Hoy, el reino de España, carente de memoria histórica, con una incoherencia rayana en la prepotencia, reclama su soberanía sobre Gibraltar, pero rechaza el derecho a la soberanía vasca.

Gibraltar fue inglesa bajo el poder inglés, Navarra fue conquistada bajo la imposición armada castellana. Si Gibraltar debe ser español, con el mismo argumento, ¿porqué navarra y toda Euskalherria no han de ser de los vascos?

El planteamiento es tan elemental que no debiera toparse con ninguna objeción.

Pero desgraciadamente los parámetros en que nos movemos ni son tan simples, ni el mejunje político que nos embrolla tan puro.

En principio, “la pérfida Albión”, por muy taimada e imperialista que sea, todavía mantiene ciertas formas, vamos a decir “democráticas” –con todas las sospechas sobre la honestidad de la señora democracia-, que al espíritu carpetovetónico, le producen alergia…

Efectivamente, Inglaterra en 2004, les propone a los gibraltareños un referendun para expresar su voluntad de ciudadanos.

El resultado, no por inesperado, fue memorable. El 99% opta por mantener la ciudadanía británica.

Si España no fuera tan petulante y si algo más humilde y ponderada, hubiera entendido el mensaje y su pedagogía.

Entendería porque algunos pueblos domeñados por sus agobiantes imposiciones tomaron las de San Diego y porque algunos otros, estamos en las puertas…

En 2008, Gibraltar, era el territorio más próspero y notable, con mejor calidad de vida y de seguridad del mundo… He leído por ahí… Quizás con bastantes visos de ser real.

Y que no se nos diga que sus recursos económicos no son todo lo limpios que se podría desear…

Y por supuesto que no sea un españolito quien lo diga, cuando España es uno de los países éticamente más reprobable. Por supuesto, si nos atenemos a los usos y costumbres de una oligarquía que entre paraísos fiscales –el 82% de las empresas del IBEX acude a paraísos fiscales- dinero negro, evasión de capitales y muchos etc…

Que como decía hace unas horas, uno de los jerifaltes del PP, un buen español debe aceptar los recortes. Aunque el redomado “cabroncete”, ocultara que tales tijeretazos eran la receta imprescindible para mantener las espectaculares ganancias y sobresueldos de banqueros, políticos y ricachones de las finanzas… Y al pueblo miseria y esclavitud.

Así que Gibraltar –huyendo de la quema carpetovetónica- será de los gibraltareños, mientras la garra usurpadora del oso ibérico, no lo evite. Cosa que hoy por hoy no parece nada probable…

Porque –y ese es el tema-, es difícil contemplar un país que como vulgarmente se dice, “achante la muy” ante el superior, sea EEUU, Inglaterra. Francia Alemania….

Ladrar, ladrará mientras no le ponen bozal. Y que ahí fuera se lo envainan un día sí y otro también…

Y ahí se nos llega el tema… Con Gibraltar a callar…

No hay razones, ni apetencias Gibraltareñas, ni altivez económica, ni bienestar social recomendable y por supuesto ni jueces comprados o vendidos ni poder armamentístico.

¿Y con Euskalherría? Pues ni hay razones, ni apetencias vascas pro-hispanas, ni una altivez económica que nos impresione… Tan solo les queda a los españoles los jueces y su violencia armada, y ni siquiera los primeros nos arredrarían sin la existencia del segundo sin la segunda…

¿Que nos falta pues a los vascos para alcanzar la soberanía? Está bien claro, el apoyo de una potencia como lo es la británica. O –no tenemos otra alternativa- la decisión inconfundible y unívoca de nuestra ciudadanía de independizarnos.

Y es que no nos queda otra, aún a sabiendas de que con  este vecino tan soberbio, cerrado y económicamente pernicioso, nuestro camino  se nos presenta como un tránsito de sangre, sudor y lágrimas…

Es lo que hay. Al menos mientras el desbarajuste socioeconómico del imperio del nacionalcatolicismo o su cordura –para largo me lo fiáis-, no nos ofrezcan otras posibilidades mas humanas y democráticas.

 

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua