¿Paciencia o desvergüenza?

CONCLUÍA Jaime Ignacio del Burgo el artículo publicado el sábado en este periódico aludiendo a la paciencia. Sorprende un poco, pues somos más bien los demás los que necesitamos de esa virtud para soportar la tediosa reiteración de una serie de argumentos en todos sus textos. En primer lugar, la continua utilización de ETA como cortina de humo para no responder a las razones del contrario. En segundo lugar, la presentación de sí mismo como un demócrata de toda la vida. En tercer lugar, la presentación de sí mismo como víctima.

No voy a defender a José Mari Esparza, que tiene capacidad para hacerlo por sí mismo, pero sí diré que resulta muy aburrido el continuo uso del supuesto apoyo a ETA para descalificar al contrario. En esto, no obstante, hay que reconocerle coherencia a Del Burgo, ya que es una estrategia que sí ha utilizado a lo largo de su vida política.

Nos dice Del Burgo que “a lo largo de su dilatada vida política ha defendido, en todo momento y ocasión, los valores democráticos”. Y afirma, después, que en su artículo no calificó de Cruzada la sublevación militar del 36. Bueno, en el artículo al que respondía Esparza puede que no; en otros muchos textos anteriores, en cambio, sí. En 1966, por ejemplo, en un libro titulado Ciento veinticinco años de vigencia del Pacto-Ley de 16 de agosto de 1841, escribía lo siguiente, hablando de los fueros: “El régimen surgido de la Cruzada con el esfuerzo unánime de los navarros, en su exaltación patriótica y españolista ha reconocido también el fuero como parte integrante de la constitucionalidad española”. Y, en la Historia del Fuero, de 1975, escribía esto otro: “La contribución de sangre de Navarra en la última guerra civil española es, finalmente, prueba más que suficiente de que el amor a España no es incompatible, sino inherente al amor al Fuero”. Como seguramente ya habrá notado el lector, es el propio Del Burgo el que califica la Guerra Civil de Cruzada (con mayúsculas) y el esfuerzo de los navarros de unánime (no hace falta entrar en una guerra de cifras para entender el desprecio y descalificación que ese adjetivo implica para todos los que se quedaron en las cunetas). Y, acaso me dejo llevar por una subjetividad desbocada, pero en ambas frases hallo un entusiasmo hacia la Cruzada y hacia el régimen de Franco que me parece escasamente compatible con los valores de un demócrata de toda la vida. ¿Que los textos son antiguos? No lo he dicho yo, es el propio Del Burgo quien ha dicho -cito de nuevo- que “ha defendido, en todo momento y ocasión, los valores democráticos”.

Hay, sin embargo, textos más recientes, y el propio Del Burgo los trae a colación, como la introducción al libro Mola frente a Franco. Puede ser que a él le parezca que en esas páginas logra el colmo del sentir democrático; en mi opinión, se limita a repetir la fórmula que el revisionismo español y europeo ha puesto en circulación desde hace algunos años: las dictaduras de los años treinta y cuarenta fueron una respuesta a la amenaza del comunismo; puede ser que no fueran buenas, pero en comparación con lo que hubiera traído una dictadura comunista, hay que considerarlas un mal menor. Lo que ocurrió fue malo, pero lo que hubiera podido ocurrir hubiera sido mucho peor. Es difícil rebatir la afirmación, puesto que lo que hubiera podido ocurrir es humo, nadie lo ha visto.

Igualmente, no sé qué hubiera ocurrido si Del Burgo hubiese abrazado la causa abertzale, como él dice en su artículo del sábado. Sí puedo decir, en cambio, qué ha ocurrido. Gracias a la Guerra Civil y al régimen que surgió de ella tuvo su padre el lugar que tuvo en la cultura navarra, y gracias a haberse mantenido en el lado de los vencedores tiene Del Burgo el lugar que tiene hoy en Navarra. Que alguien así se presente como víctima y afirme que necesita paciencia para soportar las críticas de los demás es, además de un insulto para aquellos familiares y descendientes de los que no participaron en el esfuerzo unánime de los navarros en el 36, un ejemplo de hasta dónde llega la desvergüenza de cierta derecha por estas tierras.

 

Publicado por Noticias de Navarra-k argitaratua