Civivox Pompelo acoge este lunes (19.00 horas) una charla con los hallazgos de la campaña de excavación en la ronda Barbazana, como una segunda puerta anterior a la medieval o una moneda islámica que puede corresponder a la época de Abd al-Rahman I

Los secretos bajo la Catedral de Pamplona, segunda fase de las excavaciones. Cedidas
Una segunda puerta en un sustrato inferior a la medieval que apareció en la campaña de 2025; una moneda islámica de tiempos de Abd al-Rahman I, quizá la más antigua encontrada en Pamplona, otra de la ceca de Baskunes y restos antiquísimos que invitan a pensar en el paso de Carlomagno por Pamplona en el 778.
“Lo más importante es la zona de la segunda puerta, porque nos lleva a la Pamplona más desconocida, siglo VII-VIII”, dice Iñaki Sagredo, responsable de la excavación. Son los principales hallazgos de los trabajos arqueológicos en la ronda del Obispo Barbazán, en la trasera de la Catedral. Se exponen y dan a conocer este lunes en Civivox Pompelo (19.00 horas, con entrada libre hasta completar aforo) en una conferencia que impartenSagredo y Julen Azkona.

El equipo de Gestión Cultural Larrate lo completan Jon Sagredo, Pancho Capitani, Odei Vilches y Bartolomé Tolosa. Se han centrado en la continuación de las excavaciones en la torre de los Canónigos; “así como en investigar el espacio entre esa torre y la capilla Barbazana”, dice Sagredo, arqueólogo e historiador especializado en el estudio, investigación y recuperación de los castillos y fortificaciones del Reino de Navarra.

El espacio exterior de la cripta
En la zona de la cripta, “hemos comprobado que, durante la Edad Media, este espacio recibía luz natural a través de una ventana alargada que, en una fase posterior, quedó cegada como consecuencia de la acumulación de tierras y la elevación del nivel exterior, en un proceso desarrollado entre los siglos XVI y XVIII”.
La construcción de la capilla Barbazana supuso “una importante transformación de este sector, con la retirada o alteración de estructuras y depósitos anteriores. La magnitud de la obra queda reflejada en su potente cimentación, que alcanza aproximadamente nueve metros de profundidad respecto a la superficie actual”, dice.
La torre de los Canónigos y su puerta más antigua
En la torre de los Canónigos, “la campaña nos ha permitido profundizar en el estudio de una segunda puerta, a una cota inferior y anterior a la medieval conocida. La excavación ha alcanzado su base, con resultados especialmente relevantes. Se conservan restos que permiten aproximarnos a distintas etapas de la historia de Pamplona”.

La puerta más antigua presenta un vano de 1,40 metros de anchura y 2,70 metros de altura. “Sin embargo, ha perdido su remate original, posiblemente un arco, por lo que desconocemos su altura completa”, dice.
En una fase posterior, este acceso fue transformado para configurar la puerta de los Canónigos. “Una de las hipótesis es que, durante una reforma de la torre, posiblemente hacia el siglo XIV, se realizaron trabajos de refuerzo en su cimentación. Podrían guardar relación con los daños del gran terremoto que afectó a Pamplona y a su catedral aquella centuria, aunque no podemos establecer una relación directa”.

La puerta, quizá de época romana, que ha aparecido bajo la medieval puerta de los Canónigos. cedida
En esa reforma “se habría intervenido en la base de la torre, reforzándola con argamasa y cubriendo la zona con tierras del entorno y, posiblemente, del interior de la construcción. Entre estos materiales destacan los depósitos de coloración negra y rojiza, característicos de contextos afectados por el fuego. Las dataciones permiten plantear la existencia de un importante episodio de incendio entre los siglos VII y VIII, que pudo afectar a este sector de la antigua ciudad”, concreta Sagredo.
¿Es una puerta de época romana?
Es una de las preguntas que plantea la excavación. “La puerta presenta características que permiten considerar una cronología anterior a las reformas medievales. Sin embargo, los datos son insuficientes para determinar con seguridad el momento de su construcción. Una de las hipótesis es que pudiera formar parte de las defensas levantadas o reformadas durante el periodo tardorromano, cuando Pamplona experimentó importantes transformaciones urbanas y una posible reducción de su espacio habitado y defendido, especialmente hacia los siglos IV y V”, describe.

Moneda islámica en perfecto estado. cedida
No obstante, “conviene recordar que trabajamos en un espacio muy reducido, una excavación de urgencia condicionada por las estructuras existentes, y que buena parte de los niveles originales han desaparecido o fueron alterados por intervenciones posteriores. Serán necesarias nuevas campañas para avanzar en la interpretación y establecer con mayor precisión su cronología y función”.
UNA INVESTIGACIÓN QUE CONTINÚA
Los resultados de esta campaña “confirman el extraordinario potencial arqueológico que conserva el subsuelo de la Catedral de Pamplona”, dice Sagredo. A pesar de las alteraciones por las sucesivas construcciones y reformas, “todavía subsisten testimonios materiales que permiten reconstruir aspectos poco conocidos de la ciudad romana, tardoantigua y altomedieval”. La puerta inferior de la torre de los Canónigos es “uno de los elementos más interesantes de la investigación. Puede ayudarnos a comprender mejor la evolución de las defensas y de los accesos a la ciudad antes de la construcción de la catedral actual”.
Para comprender la función original de este acceso “debemos imaginar una Pamplona muy diferente de la actual. La catedral románica, anterior a la actual, no existía y el espacio que hoy ocupa formaba parte de una ciudad que había experimentado profundas transformaciones desde el final del mundo romano”.
“En la Pamplona altomedieval convivían construcciones de madera con otras levantadas en piedra, muchas veces mediante la reutilización de materiales de edificios anteriores. Buena parte de aquellas estructuras desaparecieron con las sucesivas transformaciones urbanas. La puerta pudo constituir un pequeño acceso desde el sector elevado de la ciudad hacia la ladera y la zona del río Arga. Su emplazamiento sugiere una función de comunicación, aunque tampoco podemos descartar que tuviera algún cometido relacionado con la defensa o la vigilancia del recinto”.
Materiales arqueológicos: testimonios de la Pamplona antigua
Los estratos excavados han proporcionado materiales que abarcan un amplio horizonte cronológico, desde el periodo tardorromano hasta la Alta Edad Media, aproximadamente entre los siglos IV y VIII. “Aunque los hallazgos son relativamente escasos, su interés histórico es considerable. Algunos de ellos podrán contemplarse en la exposición”, asegura Sagredo.
Entre los materiales destacan monedas romanas, fragmentos cerámicos de época romana, posibles evidencias de época visigoda y un fragmento de ladrillo macizo decorado que puede corresponder a un adorno del antiguo templo. Otro de los hallazgos más destacados procede de un sector del suelo asociado a la puerta antigua, “que aparentemente no había sufrido alteraciones significativas”.
En este contexto apareció una moneda islámica (Dirham) del emir Abd al-Rahman I, “cuya cronología se sitúa hacia el año 780, según la identificación preliminar realizada por Fátima Martín Escudero, especialista en numismática islámica de la Universidad Autónoma de Madrid. Siendo así podría ser la moneda islámica más antigua encontrada en Pamplona. Su presencia constituye un testimonio de gran interés para el conocimiento de la Pamplona del siglo VIII, un periodo del que todavía disponemos de escasa información arqueológica”, reconoce el investigador.
El incendio y Carlomagno
Otro de los resultados más significativos de la intervención procede de las dataciones radiocarbónicas realizadas sobre dos muestras de carbón, que sitúan el episodio de combustión en un horizonte comprendido entre los siglos VII y VIII.
“Esta cronología abre una cuestión histórica especialmente interesante: ¿podrían estos restos estar relacionados con la destrucción de Pamplona atribuida a Carlomagno en el año 778?”, se pregunta Sagredo.
La coincidencia cronológica “permite plantear esta posibilidad, aunque debemos ser prudentes. Las dataciones no identifican por sí mismas un acontecimiento histórico concreto y, además, es probable que durante aquellos siglos se produjeran otros episodios de violencia, incendios o destrucciones que no quedaron recogidos en las fuentes escritas”, dice.
Aunque los resultados “son compatibles con aquel contexto histórico, todavía no podemos afirmar que estemos ante una evidencia directa del paso de Carlomagno por Pamplona”.
Quedan muchas preguntas, “pero también nuevas posibilidades de investigación que justifican la continuidad de los trabajos arqueológicos”, concluye Sagredo, que se plantea además un objetivo a medio plazo: “Un plan de puesta en valor musealizado. Que esa zona quede al aire y la gente pueda ver las puertas, la muralla medieval… Y que tengamos un trocito de nuestra historia conservado, que es lo importante”.
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