El pueblo kurdo, víctima de la geopolítica

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Mientras entierran el centenar y pico de víctimas del atentado de Ankara, el ejército turco continúa atacando a las milicias kurdas y al HDP, el partido de la izquierda anticapitalista turca, y defensor de los derechos del pueblo kurdo, empieza a insinuar las posibles connivencias de Erdogan con el Estado Islámico.

El pueblo kurdo es una de las principales víctimas de la endiablada guerra total de la zona, que en las últimas semanas se ha complicado exponencialmente, con la entrada en escena de nuevos actores, y que hacen difícil el análisis. Sobre todo, hacen difícil que el análisis sea acertado. Con todo, intentaré dar algunos datos que pueden ayudar a captar la magnitud de lo que está pasando en el otro lado de nuestro mar.

Kurdistán sufre las consecuencias de su riqueza en los bienes más preciados de la humanidad: agua y petróleo. Tanto el Tigris como el Éufrates nacen en el Kurdistán turco y, tras pasearse por medio Turquía, entran en Irak donde, también en territorio kurdo, hay inmensas explotaciones petroleras. El territorio kurdo se extiende, además, a zonas de Siria e Irán, donde también tienen implantación en una zona al noreste fronteriza con Turkmenistán, además de ser fronterizos, en la zona turca, con Armenia.

Están en el ojo del huracán. Es lo que busca Estado Islámico: renovar el califato que se perdió con la caída del imperio otomano en los primeros decenios del siglo XX, y hacerlo con las armas del siglo XXI. Esta, al menos, es la teoría del periodista Javier Martin (que ha publicado el libro ‘Estado Islámico: geopolítica del caos’). EI reclama el liderazgo político y religioso del Islam, que desde la caída otomana está representado por Arabia Saudita, y recuperar la gran capital histórica del califato: Bagdad.

Todos los líderes de EI son iraquíes, y sus planes de expansión fueron cuidadosamente diseñados por antiguos oficiales del ejército de Saddam Hussein, como reveló hace unos meses Der Spiegel, al publicar los documentos encontrados tras el asesinato, en Siria, de un ex-coronel iraquí que era el jefe militar de EI. Y, aunque la propaganda de EI habla de la yihad global -el proselitismo está en la base del Islam, hay que convertir a los infieles, pero el proselitismo está en la base de las religiones monoteístas, de una u otra manera- la realidad parece apuntar a que EI circunscribe su actuación en esta zona de contrapoder ante Irán.

Tras el acuerdo sobre el tema nuclear en Irán, que prevé el levantamiento de sanciones contra ese país, Irán podría volver a la exportación de energía. Irán, en la actualidad, es el país que ya tiene en funcionamiento la producción de gas natural más importante del mundo. Ya ha anunciado que podría conectarse fácilmente con los gasoductos que atravesarían Turquía para llegar a Europa. Rusia ha sido tradicionalmente amiga de Irán, ha mantenido relaciones excelentes durante todos los años de sanciones, como contrapoder a las excelentes relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudí. Relaciones que no pasan por su mejor momento, ya que Estados Unidos, a partir del gas de esquistos, se puede convertir próximamente en exportador, en vez de importador, y los saudíes rebajando el precio de su petróleo para impedirlo .

Hace un par de meses Rusia y Turquía firmaron un acuerdo para construir un gasoducto que permitiría exportar el producto ruso a través de Turquía, gasoducto que también podría ser aprovechado por Irán y por todos los productores de gas del mar Caspio, países que por su antigua pertenencia a la URSS continúan dentro de la órbita rusa de alguna manera.

Turquía pertenece a la OTAN y, además, mantiene bases genuinamente americanas en su territorio (bases americanas, más allá de bases de la OTAN, que no es lo mismo). Rusia mantiene bases en Siria. Irán es aliado de Al Asad. Rusia ha entrado en la guerra, y parece que no únicamente para combatir EI, sino para combatir todas las milicias sirias -kurdes incluidas- que se oponen a Al Asad.

A finales de agosto, el gobierno iraquí anunció una investigación sobre la noticia que publicó el Financial Times sobre el hecho de que los kurdos iraquíes estaban vendiendo importantes cantidades de su petróleo a Israel. Según el diario londinense, tres cuartas partes de las importaciones de petróleo del Estado de Israel provienen de la región autónoma del Kurdistán. Parecería que los kurdos estarían vendiendo de forma independiente la mayor parte del petróleo extraído de los campos de Kirkuk, una zona controlada por los kurdos, pero oficialmente bajo la jurisdicción del gobierno federal iraquí, en protesta por el incumplimiento del acuerdo firmado en noviembre de 2014, que preveía la cesión por parte del Kurdistán iraquí de 550.000 barriles de petróleo al día a Bagdad, equivalente más o menos a una quinta parte de las exportaciones totales de Irak, a cambio de un 17 por ciento del presupuesto nacional a las autoridades kurdas para sostener los gastos de la administración pública, así como una cuota del 17 por ciento del presupuesto del Ministerio de Defensa, para el apoyo de las tropas peshmerga. Irak no ha cumplido nunca los acuerdos y en lógica las autoridades kurdas procedieron a buscar recursos directamente en los mercados petrolíferos internacionales para poder sostener la guerra contra EI.

El Financial Times también informó del crecimiento de las ventas del petróleo del Kurdistán en los mercados mundiales, poniendo Italia, Francia y Grecia en primera fila entre los “compradores emergentes” de combustible kurdo, añadiendo que una parte de las exportaciones kurdas iría a Chipre (a la zona anexionada por Turquía, evidentemente) para ser transferidos a otros barcos-tanque a fin de proteger la identidad de los compradores finales. Según el diario británico, las refinerías israelíes y las compañías petroleras importaron, entre mayo y agosto, aproximadamente el 80% de las necesidades israelíes. Más de un tercio de todas las exportaciones enviadas desde el Kurdistán hasta el puerto turco de Ceyhan acabaría en Israel. Sorprende que sólo a finales de agosto se hiciera público todo este tráfico de petróleo, dado que el puerto turco de Ceyhan parece que es el mismo desde donde el EI saca fuera su producción para intentar venderla en los mercados internacionales. Y aquí entra en juego, de nuevo, Erdogan.

La información que transmito a continuación no proviene de una fuente segura. Y si me atrevo a hacerme eco es sólo porque hoy, sólo hoy 12 de octubre, y me parece que por primera vez, desde Turquía, el partido HDP ha insinuado las posibles connivencias de Erdogan con EI, como he dicho al comienzo. La fuente de información es AWDNews, un portal que publica en inglés, francés, alemán, italiano y español, y que los seguidores atentos de temas geopolíticos no sabemos dónde localizar. El típico link de ‘about us’ -quiénes somos-, no funciona, como era de esperar. Algún experto sospecha que puede tener origen iraní, yo personalmente me inclinaría por un origen saudí, pero vete a saber. No hay manera de saber quién son, al menos no somos capaces de saberlo los que no pertenecemos a ningún servicio secreto. La noticia que se publicó en este portal el 15 de julio dice textualmente: “Para atender a los yihadistas heridos de Daesh (otra denominación de EI, aclaro), el presidente Erdogan ha puesto en marcha un hospital secreto en la zona de guerra, en territorio turco, de Sanliurfa. La ciudad es ya el hogar de un campo de entrenamiento secreto de Al Qaeda. Los heridos son transportados por vehículos militares del MIT (inteligencia). La supervisión del hospital se atribuye a Sumeyye Erdogan, hija del presidente, Recep Tayyip Erdogan, y responsable de relaciones internacionales del AKP (su partido islamista). Además, según el portavoz de CHP (Partido Socialista), Gürsel Tekin, el petróleo robado por Daesh se exporta con los barcos de BMZ Ltd., compañía de transporte que pertenece a Bilal Erdogan, otro hijo del presidente, Recep Tayyip Erdogan, en violación de la resolución 2170 del Consejo de Seguridad Naciones Unidas”. Las acusaciones son lo suficientemente graves como para ponerlas entre comillas, y difícilmente serán demostrables.

Por si fuera poco toda esta maraña, un par de noticias más, aparte de señalar que ayer las fuerzas iraquíes destruyeron un convoy militar de EI donde parece que viajaba su autodenominado califa, Al Baghdadi, pero que no parece que haya muerto.

1) Hace una semana, Dębki Files, una reconocida web israelí que trata de temas militares y de defensa, publicaba que un portaaviones chino navegaba por el Mediterráneo. La información resulta poco creíble porque para ir de China al Mediterráneo alguien debería haber visto pasar por algún lugar un barco del tamaño de un portaaviones. Justifican la información a partir de unas declaraciones a la agencia oficial rusa Tass del presidente del Comité de Defensa de la Duma (el parlamento ruso), el almirante Vladimir Komoyedov, tras la votación favorable al ataque aéreo de Rusia dentro del territorio de Siria, donde habría revelado la presencia china. Parece que los chinos (con portaaviones o algún barco más pequeño, lo más creíble) estarían en la zona para combatir a los uigures de la provincia china de mayoría musulmana del Xinjiang, que se habrían añadido a EI, según fuentes israelíes. De hecho, no es la primera vez que barcos chinos llegan al Mediterráneo: allí fueron, por ejemplo, para rescatar unos treinta mil chinos que estaban en Libia, al estallar el conflicto libio.

2) Hoy mismo, tanto el Daily Mail británico como la cadena estadounidense ABC (que publica un vídeo a modo de ilustración) anuncian que Estados Unidos piden explicaciones a Toyota porque EI muestra repetidamente vehículos de esta marca en sus vídeos. No son vehículos usados, sino flamantes. Toyota se ha apresurado a decir que no sabe cómo estos vehículos han llegado a las manos de Estado Islámico, y que lo investigará. La publicación de esta noticia y estos vídeos -precisamente EI es prolija en vídeos de impacto, abundantemente reproducidos por todas partes, y evidentemente analizados cuidadosamente por todos los servicios de inteligencia del mundo- justo en este momento, podría tener una explicación, también en términos geopolíticos: hace unos días se firmó el TPP, el tratado transpacífico de libre comercio, entre Estados Unidos, Canadá, tres países latinoamericanos y Australia, Corea, y otros países del Pacífico, entre ellos el Japón. A partir de este tratado, se implanta la suspensión de aranceles entre los países implicados. Lo cual quiere decir que los Toyota serán mucho más baratos en los Estados Unidos. Y que los vehículos americanos -Detroit es una ciudad fantasma, a estas alturas- también se venderán sin aranceles a los otros países. Después del asunto Volkswagen, curiosamente destapado también por los Estados Unidos, la japonesa Toyota se convertía en el principal competidor mundial de los vehículos americanos. Después de desacreditar, con razón, a los vehículos alemanes (pobre Claudia Schiffer, ya no podrá decir que los Opel no se pueden estropear porque son alemanes, la campaña parece que ha sido retirada rápidamente), vincular Toyota con EI es un golpe mortal para los japoneses.

¿Y Europa? Ante la muerte y destrucción que los intereses económicos están provocando en nuestras puertas, Europa exhibe la “noticia” de que Suecia ha acogido 19 refugiados eritreos.

Kurdos, sirios, iraquíes, palestinos, israelíes, eritreos, sudaneses, libios, nigerianos, malienses, millones de personas asesinadas, violadas, esclavizadas, secuestradas, desplazadas. Cuando Cataluña se convierta en un Estado independiente -un Estado, un voto-, en este lugar concreto del planeta que se llama Mar Mediterráneo, tendremos que tomar en nuestras manos nuestra responsabilidad ante tanta barbarie. Y actuar. Desde el primer momento de nuestra independencia. Deberíamos empezar a ser conscientes de ello.

(Fuentes: ABC, AWD, Daily Mail, Dębki Files, Der Spiegel, Financial Times, La Vanguardia, Tass y, sobre todo, Geopolitica.cat, el único portal sobre geopolítica en nuestra lengua)

GEOPOLÍTICA.CAT

http://www.geopolitica.cat/el-poble-kurd-victima-de-la-geopolitica/