El petróleo y el gas, claves para la independencia de Escocia

Escocia celebrará en septiembre del 2014 un referéndum que podría significar su salida del Reino Unido. El nacionalismo ha crecido de manera significativa desde que el Parlamento escocés fue fundado en 1999. Sin embargo, no pocos escoceses consideran la plena independencia un paso demasiado arriesgado, por lo que los partidarios de la separación insisten en subrayar las buenas perspectivas económicas de una Escocia independiente.

 

En esta línea, el Gobierno escocés, dominado por el partido nacionalista, argumenta que el nuevo Estado poseería más de las tres cuartas partes de la producción de hidrocarburos del Reino Unido y la práctica totalidad de los ingresos fiscales obtenidos por este concepto. Un comienzo maravilloso para un nuevo país con una población de 5,3 millones de habitantes.

 

Con la mayor producción de hidrocarburos de la UE y una reducida población, los independentistas se esfuerzan en proyectar una visión de riqueza per cápita similar a la de Noruega.

 

Así, el pasado 21 de mayo, con motivo de la presentación de un documento que describe las potenciales fortalezas económicas de una Escocia independiente, el primer ministro Alex Salmond afirmaba que Escocia puede “pagar de sobra” el coste de su independencia con la ayuda de sus abundantes recursos de petróleo y gas.

 

En una entrevista con la BBC, el político nacionalista aseguraba que los ingresos derivados de la explotación de dichos recursos podrían totalizar alrededor de 1,7 billones de euros durante los próximos 30 a 40 años, de manera que una Escocia independiente podría constituir un Fondo del Petróleo similar al de Noruega, un país que en opinión de Salmond presenta la mayor solidez financiera de Europa tras haber creado este tipo de fondo hace tan solo quince años.

 

Según el primer ministro, si dicho país tenía menos riqueza que Escocia y en el transcurso de apenas una generación casi ha duplicado la renta per cápita del Reino Unido, no hay razón para pensar que Escocia no pueda gestionar su petróleo y gas bastante mejor de lo que lo hizo el Gobierno de Londres durante 40 años.

 

La opinión de Salmond no es compartida por sus opositores, que le acusan de trapichear con viejas historias y de hacer mal las cuentas. Asimismo, las opiniones que llegan desde Londres también proyectan un panorama diferente. Estas, por ejemplo, recuerdan que la manera en que deberían repartirse los ingresos provenientes de los impuestos sobre el petróleo y gas todavía está pendiente de discusión y que, en el caso que triunfara el voto por la independencia, cualquier decisión al respecto formaría parte de un acuerdo político.

 

Independientemente de la titularidad de los campos en alta mar, tendría que acordarse un programa de ajuste económico que debería tener en cuenta temas más amplios, como el reparto de la enorme deuda pública del Reino Unido, el futuro de las bases militares en Escocia y otros compromisos de gasto público. El mensaje de Londres es simple: Escocia no debe contabilizar en su haber la totalidad de los ingresos generados por la explotación de hidrocarburos.

 

El tema de la repartición de los campos de hidrocarburos en producción también es objeto de discusión y negociación. El Gobierno escocés asume, como ya sucedió en 1999 con los recursos pesqueros, que la frontera entre Escocia y el Reino Unido vendría marcada por el trazado de una línea de equidistancia. Si se adoptara este criterio, Escocia obtendría la mayoría de los campos de hidrocarburos del Reino Unido. Las áreas centrales y septentrionales del mar del Norte, así como las situadas al oeste de las islas Shetland y mas allá del margen Atlántico, pasarían a pertenecer a Escocia. Mientras, al Reino Unido le corresponderían los campos, mayoritariamente de gas y en avanzado estado de declive, localizados en el mar del Norte meridional y en el mar de Irlanda.

 

Según un estudio encargado por el Gobierno escocés a la Universidad de Aberdeen, esta división otorgaría a Escocia el 96% del total de la producción de petróleo en mar abierto del Reino Unido, el 52% de la de gas natural y el 78% de la de petróleo y gas combinadas, todo ello referido a las cifras del año 2011.

 

Resulta importante destacar que como la división comentada dejaría en manos escocesas la mayor parte de la producción de petróleo, más valiosa que la de gas natural, el nuevo país dispondría del 94% de los ingresos obtenidos por el Reino Unido durante el año fiscal 2011-2012 en concepto de impuestos por la producción de hidrocarburos. De acuerdo con datos del Gobierno escocés, tales ingresos totalizaron 10.600 millones de euros.

 

El mismo Gobierno recuerda que para el periodo 2012-2013 a 2017-2018 la Office for Budget Responsibility del Reino Unido prevé que los ingresos comentados alcancen la cifra acumulada de 31.300 millones de euros, aunque otras previsiones mas optimistas elevan dicha cantidad hasta los 57.100 millones de euros.

 

http://www.lavanguardia.com/20130609/54375809476/el-petroleo-y-el-gas-claves-para-la-independencia-de-escocia-mariano-marzo.html