“Deceptio deceptionis et omnia deceptio”, que diríamos remedando el mataiotes mataiotetos del eclaesiastés y coincidiendo, en el fondo con el mensaje y la sustancia del aforismo. Nadie me negará la excelencia de la fórmula para expresar un superlativo de superlativos.
La decepción, la desesperación, un cierto trágico pesimismo… Más negro si cabe, cuando algunos políticos, en una procaz pirueta transformista, se nos meten a sicólogos. He ahí las memeces de la Espe sobre los hitos históricos hispanos como revulsivo contra el pesismismo. ¡Reconfórtense españolitos paladeando la grandeza de “nuestra” historia…! Ya saben, Viriato, el Cid, los conquistadores, memeces, por cierto, tan tragicómicas como insultantes. Pues eso… Los muy sinvergüenzas, que hasta la cara tienen de rateros, que se nos cachondean…
No hace falta más que apartarte unos centímetros de ti mismo, para topar con un mundo de pura negrura… Eso en el mejor de los supuestos, que hoy ya es multitud quienes viven tal negrura sin abandonar su propia introspección, es decir, en sus propias entrañas…
El capitalismo corporativo, verdadero gobierno mundial, nos ha arrastrado a este estado. Policías, ejércitos, jueces y sobre todo políticos, trabajan para los dueños de Wall Street, la City, Dubai etc…
Es una situación que definitivamente puede resultar absolutamente fatídica. Lorenzo Espinosa –con el que coincido-, cree que este capitalismo puede llevar en su interior, el germen de nuestra desaparición como especie.
Podré ser tildado de alarmista, sobre todo por aquellos cuyos principios filosóficos -o lo que sean- se nutren en el determinismo o en un cierto providencialismo más o menos teísta, es probable. Yo simplemente les responderé, que la capacidad destructiva del hombre, su egoísmo y su ceguera, de momento no parecen tener límites.
Por otra parte, su sentido común, su solidaridad, su sentido de la justicia y sobre todo –lo único que puede contener su fuerza destructiva- un respeto sagrado a las leyes de la naturaleza, no parece ser contemplado ni por Wall Street, ni por Shanghai, ni por el FM, el BM, la trilateral y todos esos conciliábulos infernales que gobiernan este planeta…
La posibilidad de contener este ritmo y proceso hacia el cataclismo, como tantas veces hemos repetido, aunque debe ser contemplada dentro de una intencionalidad global, se ha de basar forzosamente, en transformaciones y dinámicas que aún siendo locales, tengan un gran eco mundial… Es decir, que sean absolutamente sugerentes, pedagógica e instigadoras.
Hoy, cuando se constata con pavor y alarma el caos del estado a que forzadamente pertenecemos es vital la urgencia de encaminar el destino de Euskelherria.
Nunca como en las horas presentes, España muestra su autenticidad de entelequia…
Esa estructura descabellada, basada en una unidad artificiosa, impuesta con violencia… Una monarquía insoportablemente gravosa, inoperante, escandalosa … Una iglesia de corte y espíritu medievales, tan alejada de la verdad y del sentido común como del sufrimiento de los más pobres… Y para colmo, una constitución, cuya función no sobrepasa la de cualquier vieja reliquia.
Hoy España, es un vehículo viejo y destartalado que no acierta a salir del sempiterno lodazal, en el que ya hace siglos se atascó… y que de momento sigue sin ofrecer ninguna perspectiva de viabilidad… Sin duda, porque todas sus instituciones están envilecidas…
Euskalherría –al igual que Cataluña-, no puede desaprovechar este momento permaneciendo ahí, como entretenidos, como meros voyeurs, esperando el desenlace de este desbarajuste cósmico que presenta la política carpetovetónica…
Sería imperdonable, que por asistir al espectáculo de tragicomedias como las de los Bárcenas, Aguirres, Urdangarines o a las andanzas del “Mortadelo y Filemón” de turno, perdiéramos el Norte y las posibilidades del momento…
Un servidor, tiempo ha no espera nada de los partidos. Si un hombre honesto, se mete en la mafia acaba mafioso, si ingresa en la policía, acabará quebrando seseras con asiduidad y si se afilia a un partido político, tiene muchos números para ser un hombre corrupto. Eso es así… Por eso estimo, que los partidos políticos, ya cumplieron su misión y hoy son una auténtica rémora para la sociedad.
A pesar de ello, y mientras estén ahí, si que les exijo una mínima coherencia. Es por lo que no podré entender que un partido que alardea de nacionalista, pueda conchabarse habitualmente con unionistas como el PP o el PSE, para quienes cualquier indicio de soberanía, les revoluciona hasta el hipotálamo…
Como reflexionaba el citado J.M. Lorenzo Espinosa parece que los nacionalistas catalanes y vascos, vamos a perder esta oportunidad, empecinados en parchear los rotos de un estado cuyas vergüenzas están por todas partes…
La democracia en el estado español –como en otros muchos estados, por cierto- es un circo. Añádase a esto, que organismos como la judicatura, nacidos, para el arbitrio, la equidad y el control de otros, como políticos, oligarquía y banqueros…, han sido controlados por éstos…
Verdaderamente, mejor que tiempo de frustraciones sería que fuera tiempo de cerezas… No se a que esperamos…
Me pregunto, ¿Cómo un pueblo como el vasco, capaz de gestar semejantes movilizaciones: Presos, Egunkaria y otras mil nobles causas, no somos capaces de una vez por todas, de organizar un ciclo de manifas, cada vez mayores con un único eslogan, el de nuestra soberanía.
Día a día, semana a semana… Con un grito cada vez más potente y decidido, que se oiga en toda Euskalherría, en Cataluña, en Flandes, en Escocia…. En el orbe entero…
Publicado por Nabarralde-k argitaratua







