Simplicius, fin de año y perdón

Simplicius termina el año harto y aburrido de tanta exigencia de peticiones de perdón por parte de quienes son incapaces de pedir perdón ellos mismos. De esa moderna aristocracia de las víctimas de ETA. Víctimas únicas, excluyentes de las de cualquier otro origen, en cuyo corazón no hay sitio para la piedad, porque lo tienen desbordando de odio, rencor, resentimiento y venganza.

Termina también Simplicius harto y aburrido de una Iglesia que 400 años más tarde ha pedido perdón a Galileo, pero que nunca ha pedido perdón a las víctimas de la barbarie franquista por su entusiasta apoyo y su participación en dicha barbarie, siendo además el Vaticano el primer Estado extranjero que legitimó el franquismo reconociéndolo en plena guerra.

También Simplicius termina harto y aburrido de un rey, que tampoco pide perdón a las víctimas del franquismo, a pesar de haber asumido su complicidad y proclamado su total y absoluta adhesión a los victimarios, con juramento ante el crucifijo el 22 julio de 1969 en las Cortes españolas, en el acto de su proclamación como sucesor de Franco a título de rey.

También termina Simplicius harto y aburrido de los redentores del otro color que tampoco piden perdón ni se arrepienten de su pasado. No obstante Simplicius en su inveterado optimismo confía en la consolidación de esos sentimientos democráticos recientemente descubiertos.

Asimismo termina también Simplicius harto y aburrido del rastacuerismo y rapacidad de los poderosos y de la mediocridad de ciertos grupos políticos, tan complacientes con ellos mismos y con los suyos, como rigurosos en sus exigencias a los demás y más preocupados por perjudicar a sus adversarios que por cumplir su propio compromiso político.

Finalmente, Simplicius está harto y aburrido del maniqueísmo y la hipocresía de toda la sociedad, incluido él mismo.

 

http://www.deia.com/2013/01/29/opinion/cartas-al-director/simplicius-fin-de-ano-y-perdon