¡MI gozo en un pozo, señora Barcina! Hace unos días felicité a su consejero foral por el acierto en dedicar los 1,4 millones de euros de Osasuna a atenciones a seres humanos muy necesitados. Hoy leo con frustración que usted ha dado marcha atrás. Además nos quiere (con mentiras) vender tan desastroso cambio de prioridades en el uso del dinero de todos.
Desde el Pleistoceno Medio está demostrado, por los descubrimientos hechos en sus tierras burgalesas de Atapuerca, que el género humano evolucionaba paralelamente en la hominización y en la humanización. Son dos cosas diferentes.
La hominización supone el uso de la tecnología, el lenguaje, la comunicación, las relaciones sociales, incluso la competitividad y la guerra, para sobrevivir y ganar a los demás oponentes.
La humanización supone la solidaridad, la conmiseración, la piedad, la ayuda al enfermo, al débil, etcétera. Esta es la verdadera dimensión de la humanidad. La auténtica evolución humana.
En Atapuerca se ha demostrado que sostenían, mantenían y apoyaban a sus enfermos. También que honraban a sus muertos. ¡Tierras burgalesas de hace 1 millón de años!
Hoy leo en el periódico sus mendaces explicaciones a tal vuelta atrás: “La propia marca Reyno de Navarra nos da valor añadido a nuestra comunidad…” .”Osasuna es nuestro mejor embajador cuando sale fuera…”.
Señora Barcina, en marketing, en la empresa (como en biología), lo que no se puede medir no existe. Por eso los anunciantes miden los impactos de sus mensajes o anuncios, eligen los medios o canales más adecuados, los horarios más favorables, etcétera. Luego miden los resultados y estudian y analizan los índices de conocimiento transmitido, la recordación del producto, incluso los sentimientos más o menos favorables que despiertan en los potenciales consumidores. Esto forma parte de la mercadotecnia.
Le agradecería mostrase usted a la población los estudios de mercado, de opinión, los índices de recordación, el porcentaje de error y las encuestas de opinión hechas para realizar tales aseveraciones.
Si no los tiene, todo lo afirmado por usted es caldo de cultivo de su imaginación y, por lo tanto, tendencioso, no veraz y no demostrado científicamente (¿Es usted novelista o científica de profesión?).
Algo de lo dicho sé. Mi tesis en la Universidad Complutense, hace muchos años, fue acerca de La influencia de un equipo ciclista en la imagen de una marca de electrodomésticos.
Tengo que decir que los políticos no siempre utilizan con acierto esa parte del neocórtex cerebral dedicada a funciones ejecutivas, toma de decisiones, la planificación o el mantenimiento de las ideas en la mente. Como los demás mortales, los políticos se suelen dejar llevar por las emociones que procesan en su sistema límbico y que interactúa con la parte más racional del cerebro. Es una cuestión biológica bien conocida por los especialistas de las investigaciones neurológicas. Es decir, muchas veces atienden más a lo emocional que a lo racional. Y muchas veces, confunden sus deseos y ambiciones con la realidad. Ignoran la lógica más racional y humana.
Señora Barcina, que su ego se vea ahíto de satisfacción en el ostensorio expositor público del palco del Osasuna, cada 15 días, no le debe cegar ante la necesidad de colectivos sacrificados por sus recortes. Pero, claro está, estos últimos no le palmean, babean ni manosean su egolatría en público.
Le falta alcanzar la mínima cota de humanidad que ya desarrollaron en el Pleistoceno en su tierra de origen: la piedad, la solidaridad y la conmiseración.
Una vez estuve, por razones profesionales, con el anterior Gobierno de Navarra, en una comida de confraternidad del Gobierno, la Can y Osasuna. El lugar era el edificio de Evena en Olite. Incluía comida, café, copas y puros.
Me sentí avergonzado y retrocediendo en la evolución y desarrollo de Navarra al medievo. Era tal el peloteo y el mamoneo servil que juré no volver nunca más a tales acontecimientos.
Al final, con las copas, llegó el guitarrista palmero a cantar boleros que le llegaban al alma al anterior presidente de Navarra y de la Can.
¡Esto sí que era vivir el calor de Osasuna! Pensé que estaba en la Navarra más cañí y garbancera de la Baja Edad Media.
¿A usted también le ganan su coranzoncito de la misma manera?
Y respecto a los mensajeros de Navarra, sobre todo de una parte, no de todos, habría que preguntar a nuestros vecinos los maños, a los riojanos o al principal mercado potencial de España que es Madrid, qué mensaje transmiten algunos emisarios sobre Navarra.
http://www.noticiasdenavarra.com/2012/08/11/opinion/colaboracion/barcina-y-osasuna







