Los 4 ayuntamientos del valle aprueban un manifiesto de reconocimiento
El texto acordado destaca que “ninguna idea puede justificar tamaña barbarie”

Los cuatro ayuntamientos de Améscoa (Améscoa Baja, Aranarache, Eulate y Larraona) han aprobado un manifiesto que reconoce y trata de reparar la memoria de los vecinos del valle asesinados a raíz del golpe militar de 1936, a los que se homenajeará el 22 de septiembre.
améscoa. El texto recoge el “recuerdo, reconocimiento y reparación moral de los vecinos asesinados en 1936, de sus familias, de otros amescoanos que fueron represaliados por sus ideas y de los ayuntamientos democráticamente elegidos que fueron privados de sus cargos y sustituidos por personas afines al golpe militar”. El documento reconoce que los amescoanos fusilados “padecieron una muerte indigna, de forma premeditada y alevosa, sin el menor atisbo de legalidad y sin oposición alguna por parte de instancias municipales, ni eclesiásticas locales”.
Para los ayuntamientos de Améscoa “hay un periodo en la historia de este valle en el que se cometieron graves injusticias, desde el asesinato de cinco personas, el dolor de la pérdida y la indefensión en que quedaron sus familias, pasando por las represalias y llegando hasta el atropello de la voluntad popular manifestada en las urnas”.
El texto añade que “durante 75 años se ha negado la tasa de dignidad que correspondía devolver a una parte de los nuestros, porque nuestros eran, en tanto que personas y en tanto que convecinos. Conscientes de lo tardío de este reconocimiento pero también de que la deuda de dignidad la teníamos igualmente con nosotros mismos, hemos decidido expresarlo en el escrito que hemos aprobado”.
De esta manera, se indica que “en este valle un velo de silencio ha cubierto estos acontecimientos” y se añade que “esta sociedad puede y debe saldar aquella tragedia consigo misma y colmar ese vacío de justicia. Y aunque tardíamente, contribuir así a una convivencia más justa y respetuosa de todas las ideas”. En esta línea, se apunta “que ninguna idea puede justificar tamaña barbarie que deshumaniza a la víctima hasta su límite máximo, la muerte, que siembra el dolor en sus seres queridos y que degrada hasta lo más bajo a los ejecutores. Así pues, nunca más y para nadie aquellos horrores”. La declaración culmina recordando “que aquellos hombres fueron vilmente asesinados sin justificación alguna, por haber defendido sin otras armas que la actividad política, sus ideas de libertad, progreso y justicia social”. Por último, los ayuntamientos amescoanos instan al Gobierno foral “a procurar con los medios materiales y humanos necesarios la exhumación, identificación y enterramiento de las víctimas”.









