El independentismo ecologista y Europa

La aparición en el escenario político de Equo, liderado por el ex dirigente de Greenpeace Juan López de Uralde, obedece a una operación destinada a controlar el futuro de la ecología política en España y con el objetivo de las elecciones al Parlamento europeo. Este partido, al que no se ha vinculado ninguno de los dirigentes “históricos” de la antigua confederación ecologista de los ochenta, se ha creado sin voluntad de consenso ni diálogo. Esto no ha impedido que recibiera el apoyo del Partido Verde Europeo (PVE), preocupado desde hace décadas por cubrir este espacio en la península ibérica.

¿Por qué no ha sido hasta ahora viable un partido verde autónomo con representación parlamentaria en Madrid? Considero que por tres razones fundamentales: 1) La no aceptación de una estructura confederal que respetara todos los partidos ecologistas creados en las nacionalidades históricas y que defienden el derecho a la autodeterminación. 2) El intervencionismo político del Partido Verde Europeo homologando sólo a Iniciativa per Catalunya (ICV) y ofreciéndole el monopolio radical de representar la ecología política en Cataluña y en España, despreciando a otros partidos, como es el caso de Alternativa Verde, fundado en 1983. 3) Las interferencias del PSOE y de Izquierda Unida, dificultando la aparición de este nuevo espacio que podría perjudicar electoralmente la ecologización de las izquierdas tradicionales.

En Europa, en cambio, el éxito electoral de algunos partidos verdes en Francia y Alemania les ha llevado a la búsqueda de la transversalidad acercándose a la socialdemocracia a medida que buscaban poder político. El ejemplo más reciente es el acuerdo en Francia entre el Partido Socialista y Europe Ecologie-Les Verts, operación que ya se inició con gobiernos de coalición en Alemania. Joschka Fischer y Daniel Cohn-Bendit han sido los estrategas de esta deriva.

¿Qué busca el PVE apoyando Equo? Pues crear en España un partido fiel, disciplinado y alineado con sus objetivos: a) Apoyo a los sectores empresariales europeos de las energías renovables, aceptando proyectos solares megalómanos en el norte de África como Desertec, impulsado por el Club de Roma alemán, y que rompen el paradigma ecologista de la descentralización energética. b) Facilitar la relación con América Latina, como dejó dicho Juan Behrend, miembro de la Fundación Verde Europea, en un debate organizado por Equo en Madrid. La eclosión de movimientos antiglobalización e indigenistas, contrarios a las grandes inversiones e infraestructuras energéticas impulsadas por los consorcios europeos, hacen peligrar la estabilidad y el progreso de la socialdemocracia en aquellos países. El hispánico Equo sería utilizado por el PVE para apoyar y dar “orientación política” a los futuros líderes de los partidos verdes latinoamericanos.

En Cataluña, Equo lo tendrá difícil para consolidarse, a pesar del acuerdo que firmó con los ecosocialistas. ¿Como justifica ICV (que defiende el derecho a la autodeterminación) su pacto con un partido ecologista españolista que considera que hay que superar lo que denomina “nacionalismos perifericos“? Esta alianza ha resultado un fracaso electoral (Equo ha obtenido el 20-N un único diputado en Valencia mediante su coalición antinatura con Compromiso).

* ElPunt-Avui