Herederos de la impronta franquista

El desierto cultural que el alzamiento nacional provocó en las generaciones que lo vivieron y soportaron sus consecuencias, fue estremecedor. Sólo los actuales herederos del franquismo lo ponen en duda.

Es lo que cabía esperar de aquel mensaje criminal de militarotes  como Mola y Franco -auténticas conciencias depravadas-: “Hay  que matar a todo el que no piense como nosotros”.

Y así fue, la guerra y la posguerra, se llevó con la pobreza de los más desheredados, entre otros muchos bienes, la cultura, la libertad de conciencia y de pensamiento, y cualquier otra expresión de libertad…

Pensar, criticar, poner en tela de juicio la política del régimen de los “principios fundamentales y verdades eternas, conducía a la cárcel o a la muerte”

“No nacen nuestros principios fundamentales del capricho de la voluntad (por ejemplo, la del ciudadano) sino de las verdades eternas, de las que fueron, son y serán: Dios, España, familia y sindicato vertical (J.L. Arrese, 1940)”

Y el franquismo expandió su sementera de miedos, ignorancias, odio hacia cualquier cultura que se apartara un ápice del “Espíritu nacional” y de cualquier otro concepto ajeno al nacional catolicismo.

Somos testigos de lo que supuso –y supone- de incultura y obcecación, aquella “educación a sangre y fuego”. Somos conscientes del parto doloroso que significó para tantos de nosotros, alumbrar una conciencia libre, recuperar nuestra historia, el amor a Euskalherria y sobre todo descubrir la baja ralea de los que con falaces discursos, vendieron y siguen vendiendo a Navarra y a toda Vasconia.

Es esta cultura, que incluso te hace odiar las propias raíces vascas, la que hoy, cuarenta años después de la muerte del dictador, sigue vigente en la mente de una gran parte del pueblo navarro.

Y por cierto no sólo en parte de emigrantes y en sus hijos, sino en los propios aborígenes.

Y es que en muchos ambientes, mensajes de este calibre: “España no será nada si no es católica. España sólo fue grande cuando tuvo un espíritu religioso. Decir España católica es tanto como decir España falangista”, inculcados durante años a sangre y hierro… inevitablemente han marcado.

Sobre todo, cuando, como ya he insinuado, los navarristas (hoy de lleno UPSN), sacan tan suculento bocado de tales ideologías, retrógradas y destructivas de la cultura y patrimonio del pueblo navarro.

No es de extrañar, que siendo el pan político (y el generoso feudo) de los partidos conservadores y españoles “navarros”, UPSN, PP – la misma camada a la greña-, se esmeren tanto en conservar, la ocultación, minorización y tergiversación  de nuestra cultura.

No vaya a ser que todos los navarros se enteren de lo que fuimos y de quien y porqué nos ha conducido hasta esta real indefinición :¿Qué es lo que realmente pintamos en una España, que ni nos aprecia y que sólo nos utiliza cuando y en lo que le conviene?

Porque no se si los navarros nos hemos enterado de lo que verdaderamente es esa España  que así sueña: “No hay más que el Quijote de la raza que surge y hace que España triunfe y vuelva a ser de nuevo la señora del mundo”  (Arrese). La España que  por haber soñado tanto, tan alocadamente y con tantas ínfulas imperiales, puede acabar llevándonos a navarros y vascos en general, al mayor descalabro o si se quiere naufragio….

¡Que humillante para un pueblo soberano que sus habitantes se sientan súbditos!

De todos modos tampoco es para desanimarse. Hemos vivido demasiados lustros, prácticamente ahogados  por las garras de “un movimiento”, donde un (visionario vaticanista) Jose Antonio, era el profeta de la razón del movimiento,   y un “caudillo” (cochambre de complejos), el movimiento de la razón…

Y ya se sabe… de estos polvos…

Y sin embargo, los lodos del fascismo de día en día –de votación en votación diríamos-, cada ves son menos espesos, mas fluidos. Se reduce la ciénaga y florecen las aguas vivas…

Y a pesar de agostadas y barcinadas, ahí estamos los navarros soberanistas creciendo de día en día…

Agian egun batean elkartuko gara, mesfidantza eta personalismoen gabe, agian… Eta garai hartan?

 

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua