Una encuesta boomerang sobre el euskara

La nueva encuesta del Gabinete de Prospección Sociológica de Lehendakaritza (enero 2011) revela datos mejorados y crecientes respecto a la percepción y actitud social sobre el euskera (tres puntos más que hace cuatro años), datos parecidos a las encuestas anteriores en lo que se refiere a conocimiento, y datos preocupantes en lo que se refiere al uso social, y que es donde ha hurgado más esta encuesta.

Si hubiera que hacer una radiografía algo gruesa del euskera en la CAPV seleccionaría los siguientes datos de la encuesta:

-Es una lengua de promoción social (da más oportunidades) para el 85% frente a un 8%, recalcitrante.

-4 de cada 5 (80%) piensa que hay derechos lingüísticos y que hay que promover el euskera. Es decir, esta es la gran corriente que disciplinará con el tiempo las actitudes negativas de algunas elites políticas.

-Dos tercios (67%) es muy proactiva (tomar medidas en favor). Es el colchón social influido por la gestión activa y cercana de la sociedad civil.

-Mas de la mitad (55%) la estima como la lengua por excelencia de los vascos (¿lengua nacional?) frente a un tercio (33%) que cree que es una de las dos lenguas.

-Algo menos de la mitad (45%) la entiende.

-4 de cada 10 leen en euskera (40%), porcentaje algo superior, curiosa y explicablemente, a quienes lo hablan bien o bastante (37%).

En “usos” revela problemas propios de una sociedad diglósica con la desproporción entre conocimiento real (40%) y uso real en familia (más o igual uso del euskera que el castellano en el 23%), trabajo (27%) y amistades (21%), porcentajes a todas luces bajos y que nos habla de realidades sociales a abordar con políticas cualitativas. Los propios bilingües, según la encuesta, dominan más el castellano que el euskera en un 61%.

Estamos lejos de la normalización. Un reflejo de que hay una problemática -y no es de la encuesta- es el escaso visionado de la TV en euskera, o sea del contacto cotidiano con el mundo de la información y la ficción, aunque se eleva, y bastante, en radio.

Si algo revela una lectura política de la encuesta es que mientras las cúpulas de algunos partidos (PSE y PP) espolean en una dirección pasiva o negativa respecto al euskera, para marcar perfiles sociales diferenciales que se van diluyendo, la ciudadanía vasca de la CAPV es realista y sensata en su conjunto, y muy mayoritariamente proactiva respecto al euskera. La encuesta vuelve a revelar que estructuralmente el país es el que es, manden tirios o troyanos; que el gobierno es solo uno de los factores de cambio y no el más importante; que la sociedad civil vasca es muy potente, sabia y con peso social; que los partidos que sostienen el actual Gobierno -salvando algunas diferencias entre ellos- se empeñan tan reaccionaria como tontamente por virarlo con una actitud negativa hacia el euskera (más en unos Departamentos que en otros), actitud de la que somos socialmente casi inmunes. Indicios de esa actitud negativa se notan hasta en la formulación de la encuesta.

Hay unas cuantas preguntas capciosas y poco profesionales planteadas en términos muy negativos respecto al euskera (gastar dinero en la crisis, absurdo tanto gasto para lo poco que se habla, una carga para las empresas, se está imponiendo…) y que obtienen reafirmaciones sociales contundentes pero en sentido contrario. Sí hay una pregunta capciosa en la que los encuestados han picado: “el desarrollo del euskera se resolverá con el tiempo porque los niños y niñas lo aprenden en la escuela”: 68%. ¡Desmovilicémonos que ya está todo institucionalmente resuelto! También la nota de prensa del Gobierno sobre la encuesta va en la misma dirección: oculta el importantísimo dato de que el 81% de la ciudadanía cree que el consumidor tiene derecho social a que en los establecimientos se atienda en euskera.

Otro indicio, el más importante, es que han hecho una encuesta propia, posiblemente pensada para que diera otros resultados y a la que le precedieron cambios de responsables (siempre universitarios) en la Dirección de Prospección Sociológica. Si no se fiaban de la profesionalidad de la anterior les ha salido el tiro por la culata, puesto que los “Sociómetro” usaban estándares técnicos homologables y más neutros. Lo mismo revelaba la Encuesta sociolingüística del anterior Departamento de Cultura. Tan es así que ahora han salido datos más contundentes.

Sospecho que algunas preguntas de la encuesta tenían otra motivación añadida. Por ejemplo, mostrar que la actual Jaurlaritza va a favor de la corriente en algún tema, por ejemplo, en el reconocimiento de estudios y certificación automática del nivel de euskera para quienes hayan cursado sus estudios en esa lengua. Y, efectivamente, formulada como se ha formulado, da un 77-84% a favor.

Las cúpulas de PSE y PP caminan en dirección contraria a la sociedad. Son un freno para el desarrollo del euskera, con el que contemporizan en el perfil bajo de lo políticamente correcto, pero sobre el meten la patita demasiadas veces. Mientras unos lo repudian internamente, otros lo defienden poco y lo sienten menos (actitud previa a la volición) y lo ven más como un problema, e incluso como una herramienta del adversario. Eso explica que recorten subvenciones a euskaltegis, le hagan un corte de mangas a Iparralde, le den Viagra al modelo A, suspendan controles sobre rotulaciones comerciales o miren para otro lado en las relaciones de los bilingües con las Administraciones. No lo ven como un valor y un recurso a socializar. Tienen un problema de chip mental y mientras no lo cambien, en claves proactivas y competitivas (pelear por hacerlo mejor y no por frenar) irán en dirección contraria y no serán creibles.

Un ejemplo de esa clave negativa la encontramos en la política del Departamento de Cultura, que dirige con mano de hierro Antonio Rivera, y que debería ser el adalid del cambio de actitud, y es de lo contrario. Encontramos pocos euskaltzales nombrados para el Consejo Vasco de Cultura; la introducción del texto del Contrato Ciudadano por las Culturas es de corte liberal en el tema de las lenguas; y hay empeño en provocar con el nombramiento de Juaristi (el euskera ha muerto, dixit) para el Consejo Asesor del Euskera (asesorará para el entierro, supongo). Para ser más preciso es verdad que hay obligación de pluralidad y de que estén todas las voces en un Consejo (que este gobierno incumple en casi todas las instancias) pero, por elemental prudencia, no debería nombrar a aquellas voces que sean marca, hagan imposible el entendimiento y ejerzan de bomberos pirómanos.

Otro ejemplo, de corte autoritario y doctrinario, es haber hecho desaparecer Euskal Herria (el país del euskera) -una realidad social y relacional, dice Celáa- de la cartografía del ente cogestionado por PSE y PP (EITB), o la desaparición mágica de parte del país (la izquierda abertzale oficial) de los Teleberris. Este cúmulo de despropósitos se ha traducido en el fracaso, por desapego social, de la dirección de EITB. Es también el caso de Rodolfo Ares, y su empeño de burócrata obseso de eliminar símbolos (Ertzaintza por Polizia, txapelas por gorras, ikurriñas por españolas, invisibilidad de fotos de presos en la pretensión de que el tema así desaparece) y que se restaurarán cuando se marchen: doble gasto.

El Gobierno socialista, a contracorriente de una sociedad con ideas claras, tiene el riesgo de que el viento de la historia borre hasta el rastro de su sectaria gestión de lo simbólico y cultural.

 

Publicado por Noticias de Gipuzkoa-k argitaratua