El nuevo panorama político del Principat

Tras las elecciones del pasado domingo la mayoría de análisis 
coinciden en señalar a CiU como la gran vencedora de las mismas, al 
tiempo que el PSC y ERC representan las caras de los grandes 
derrotados. Entre el resto de formaciones políticas, tanto el PP como 
Ciutadans logran unos resultados mucho mejores que los que se les 
pronosticaron en las encuestas previas; mientras que ICV logra paliar 
la pérdida de sus antiguos socios, y Solidaritat per la Independència 
(SI) se convierte en otra de las gratas sorpresas de la jornada, con 
sus cuatro nuevos parlamentarios. Finalmente, el partido xenófobo 
Plataforma per Catalunya y el soberanista Reagrupament de Carretero no 
han logrado entrar en el nuevo Parlament.

El triunfo de CiU le va a permitir marcar en los próximos años la 
pauta política en el Principat. Aunque todavía es pronto para conocer 
fehacientemente el camino que escogerá la dirección convergente, lo 
cierto es que de momento ya se vislumbran parte de los ejes centrales 
de su política. Por un lado, ante la crisis económica priorizará 
medidas para buscar frenarla; y por otro lado, en clave nacional, 
encontramos la defensa del concierto económico (en clave catalana, es 
decir, dando por hecho que desde el país se seguirá haciendo una 
aportación para mantener las estructuras del estado español) así como 
hacer frente a la ofensiva judicial que emana de la sentencia del 
Tribunal Constitucional y que ha sentado las bases jurídicas para que 
el PP o Ciutadans (C´s) presenten recursos contra la legislación 
catalana.

Los dirigentes de la coalición son conscientes que muchos de los votos 
que ha recibido tienen una caracterización soberanista, y deberán 
saber conjugar sus históricos pactos con Madrid con las demandas 
catalanistas de esos sectores. Evidentemente CiU va a jugar con la 
gobernabilidad del estado español, y puede garantizar la misma a 
cambio de pasos hacia el concierto económico. No obstante, y a 
diferencia del pasado, estas contraprestaciones adquieren, en la 
teoría,  un carácter coyuntural. Desde CiU se ha avalado el derecho a 
decidir sin límites, aunque en unas condiciones determinadas, y el 
propio Mas se ha declarado independentista. Los resultados de las 
municipales de mayo del 2011 y los presupuestos catalanes serán un 
buen momento para observar los pactos o acuerdos que pueden darse en 
este nuevo escenario.

El gran derrotado ha sido el PSC, que ha recogido una derrota 
histórica que puede obligarle a iniciar un proceso de refundación 
sobre las bases de sus orígenes o volverse hacia Madrid. Las tensiones 
internas entre ambos sectores son evidentes, el españolismo de 
Corbacho y el catalanismo de Castell deberán mostrar sus cartas, y si 
son capaces de cerrar filas en torno a un proyecto común tal vez 
salven el futuro del propio partido. Los sectores más catalanistas van 
a intentar reforzar el discurso propio para las generales del 2012 
(solicitando tal vez grupo parlamentario propio), pero hasta las 
municipales del próximo año será muy difícil que las grietas derrumben 
al partido. Si los resultados actuales se repiten en las municipales, 
el PSC corre un grave riesgo de perder la alcaldía de Barcelona y de 
otras grandes ciudades e incluso de la Diputación barcelonesa, lo que 
sin duda sí que significaría un batacazo sin retorno.

De momento todo parece indicar que será la vieja guardia de 
tecnócratas en torno a Montilla la que se hará cargo del partido hasta 
mayo y que controlará la transición, aunque no se descarta que surja 
una nueva generación de dirigentes  más jóvenes que le den un nuevo 
rumbo al partido.

ERC también ha sufrido un varapalo histórico, retrocediendo a finales 
de los ochenta en cuanto a resultados, y no ha sabido frenar la caída 
que se le anunciaba. La gente no aceptó el segundo tripartito, tras la 
expulsión de Esquerra del govern y con Montilla como president (una 
figura mal vista entre el independentismo). Al mismo tiempo los 
dirigentes de ERC se han visto maniatados por un pacto de gobierno con 
un partido que no acababa de romper con el PSOE. A todo ello hay que 
sumar la graves crisis y enfrentamientos internos que han sacudido al 
partido en los últimos meses y fruto de ello han sido las nuevas 
opciones políticas que han competido por el mismo espacio electoral.

Buena parte de sus votos se han ido hacia CiU, una especie de ?voto 
práctico? y de reafirmación soberanista, y otros a las nuevas 
formaciones surgidas de ERC.

El hecho que su máximo dirigente haya puesto su cargo a disposición 
del partido puede reflejar un intento de Puigcercós por obtener un 
respaldo unánime del mismo y cerrar filas de cara a afrontar  las 
municipales sin fisuras internas. Si se rechaza su dimisión, podrá 
seguir con el guión, pero si es aceptada la situación de ERC podría 
entrar en un peligroso camino hacia el que casi nadie sabe a dónde va.

El voto españolista y reaccionario ha tenido un crecimiento limitado.

El PP se ha beneficiado de la distribución de escaños, pero su 
crecimiento en votos no es tan importante como algunos quieren 
presentar, y no hay que olvidar que los populares cuentan con un voto 
bastante fijo. Probablemente en esta ocasión se han acercado hasta las 
urnas votantes que en las autonómicas se abstienen, pero que votan PP 
en las generales, así como votantes que votaban al PSC pero no 
aceptaban el pacto con ERC. Es un voto que se concentra en las grandes 
ciudades, pero que apenas tiene incidencia en otras partes del país.

Y algo parecido ocurre con C´s, que ha demostrado ser capaz de 
mantener su presencia parlamentaria pero no ha logrado los cinco 
escaños que esperaba. El caso del xenófobo Plataforma per Catalunya de 
Anglada muestra la existencia de una bolsa de votantes condicionados 
por la crisis y atraídos por el discurso racista de ese personaje. La 
?buena? noticia es que en los municipios donde contaba con presencia 
municipal (Olot, Vic, Vendrell, Cervera) ha perdido casi la mitad  de 
los votos.

ICV ha podido frenar la caída que han sufrido sus socios del 
tripartito. Ha sido la formación del gobierno anterior que menos votos 
pierde. El contra con un núcleo estable de votantes, y su 
caracterización hacia el ecosocialismo le ha permitido también atraer 
nuevos sectores de clase media-alta y profesiones liberales.

Por su parte, Solidaritat Catalana per la Independència (SI) ha sido 
la sorpresa de la jornada. Si la división del independentismo 
institucional ha tenido efectos negativos pata todas las formaciones 
(Reagrupament no ha logrado entrar en el Parlament), lo logrado por SI 
tiene un mérito añadido. A partir de ahora habrá que ver la evolución 
y la concreción de su programa, del que se ha centrado en la 
presentación de un proyecto de ley de Convocatoria de Referéndum de 
Independencia, para lo que necesitarán un grupo parlamentario propio 
(les falta un escaño, que tal vez les preste ERC). Habrá que observar 
cuál es el posicionamiento de esta formación ante asuntos del día a 
día en materia social, económica?Así como ver si es capaz de mantener 
la cohesión interna, habida cuenta de las diferentes sensibilidades 
que existen en el mismo. Las municipales será el momento pata ver si 
despegan o no.

La izquierda independentista no ha tomado parte en estas elecciones, 
apostando por un reforzamiento de sus estructuras de cara a las 
próximas elecciones municipales de mayo, tal y como decidió la CUP 
hace varios meses. Priorizando el ámbito municipalista han decidido 
huir de prematuras aventuras electorales, a pesar de que esta ausencia 
haya podido favorecer a determinadas formaciones soberanistas que sí 
se han presentado.

La irrupción de SI, y el efecto mediático que puede arrastrar, pueden 
frenar en cierta manera ?el salto cualitativo y cuantitativo? que la 
CUP pretende dar en las municipales (de hecho SI ha obtenido muy 
buenos resultados en los feudos tradicionales de la CUP). A pesar de 
los obstáculos (silencio mediático, nuevos rivales?) la fuerza 
independentista y de izquierda sigue su reforzamiento interno, 
consciente de los retos que debe asumir en estos meses, como la 
consulta sobre la independencia que tendrá lugar en abril en 
Barcelona, y sobre todo seguir fortaleciendo la alternativa más allá 
de mayo también.

A pesar de que la independencia ha sido una realidad en efervescencia 
en los últimos meses en Catalunya la gente ha optado por un camino más 
lento y pragmático en estas elecciones (voto hacia CiU). Y esa misma 
gente será la que deba presionar ahora a la dirección convergente para 
que vaya dando pasos hacia el soberanismo. Por otro lado, una 
refundación del espacio independentista institucional aportaría nuevas 
fuerzas al panorama político del país, como también lo haría un 
proceso similar en la izquierda independentista y rupturista.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua