¿ Requiem por el golpismo en Latinoamérica?

Las llamábamos repúblicas bananeras. Gobiernos monopolizados por una élite restringida de familias criollas, Somozas, Lozadas, Duartes etc…blancos o colorados, siempre el mismo entorno y los mismos procedimientos, la asonada militar.

Las alternativas democráticas, difícilmente se imponían. En  el patrio trasero de EEUU, cualquier movimiento liberador era arrasado por los “maestros” -de la CIA y los terroristas de la escuela de las Américas- de la contrainsurgencia: Nicaragua, Chile, Bolivia…etc…etc…

Los genocidios y los destrozos socioeconómicos que EEUU, ha provocado durante este siglo en latinoamérica –Africa, Oriente medio…en todo el universo mundo- componen uno de los capítulos más trágicos de la historia de la humanidad. El imperio yanqui procedía –y procede-, como si Dios le hubiera encargado la organización del mundo. Y su intervencionismo –y el de los que lo apoyan- es una de las razones fundamentales del desequilibrio mundial.

Es por eso alentador, que en estos últimos lustros, los pueblos sudamericanos estén de alguna forma conquistando su soberanía y desterrando las algaradas golpistas.

“Estamos rompiendo tabúes –decía Lula da Silva-, la izquierda en América latina optó por la democracia y está llegando al poder en varios países…”. Evidentemente, palabras que habrán de ser matizadas…

Brasil, Venezuela, Bolivia…Y en estos días Ecuador, como ejemplo evidente de que el golpismo convencional va quedándose anacrónico…

Pero no nos engañemos. Este proceso de liberación, no se ha dado por que los milicos se hayan reconvertido a la práctica democrática, ya se sabe, la democracia es al espíritu militar, lo que la buena música a los acordes de una parada militar.

Han sido las grandes movilizaciones indígenas, campesinas y proletarias -tantos años aplastadas e ignoradas por la oligarquía criolla-, las que han abarrotado plazas y alamedas en defensa de la soberanía nacional. Y por supuesto, el apoyo de un grupo de gobiernos revolucionarios o progresistas, los mismos que desde UCNASUR, apostaron en el caso de Bolivia, por un gobierno democrático.

En Honduras, no lo consiguieron… de momento… Pero el movimiento ciudadano que se está gestando, ahí está, consolidándose, a la espera de mejores expectativas…

Lo de Ecuador resulta paradigmático. No porque la intentona de golpe de estado fuera una “chapuza” en su diseño. Las elites ecuatorianas, racistas donde las haya, la policía,  los “pelucones” con el apoyo de la USAID, agencia yanqui dedicada a desestabilizar los regímenes democráticos en Latinoamérica, perdieron el nervio. Hace unos pocos años, semejante cuartelazo hubiera sido suficiente para derrocar un gobierno.

Como curiosidad, viendo el reportaje del golpe, no me quedó muy claro si se trataba de policías o de terroristas… Resulta difícil distinguir, ya que únicamente la diferencia no suele pasar de una elemental chapa.

Es paradigmático, porque el Sr. Correa, “ese buen sujeto”, se opuso violentamente a las movilizaciones populares contra las corporaciones mineras, petroleras y agrocomerciales,  criminalizando la protesta social. Un honorable voceras que  flirtea con esa “nueva derecha” tan adicta al golpismo, porque lo lleva en el genoma.

Pues bien, los movimientos indígenas Ecuarunari, Confeniae, Conoice -sin los que el triunfo de Correa, hubiera sido impensable-, bastante antes de su liberación del secuestro policial, ahí estaban, abarrotando las terrazas del palacio presidencial. Porque si hoy día, el movimiento indígena tiene algo claro, es que los gringos no van a espachurrar más sus traseros.

Pero no vayamos a ser ingenuos. Probablemente vayan pasando a mejor vida estas trágicas arlequinadas bananeras. Quizás los milicos dejen las conspiraciones de sus cenáculos y se enreden en el gimnasio o con el te de las cinco…quizás…

Pero lo que se dicen golpes de estado, no parece que de  momento vayan a abandonarnos con sus variopintos formatos…

Ahí seguirán en plena vigencia los golpes de estado electorales: Mexico, Irán, EEUU, Euskadi…

Golpes de estado, incruentos pero dramáticos. Concebidos por el FMI, el BM, las agencias de calificación o valoración, y los propios estados “democráticos…”, sus auténticos acólitos, hunden a los pueblos en la miseria, en el miedo, en la inanición… ¿No equivalen sus fechorías al más inmisericorde y lacerante golpes de estado?

Porque la triste realidad es, que tales estados, por mucho que alardeen de socialistas –el PSOE  tiempo ha perdió la S y la O- y defensores de los derechos humanos, se han pasado con armas y bagajes al más desvergonzado bandolerismo capitalista. No están en las cárceles porque son los amos de sus llaves. Y evidentemente porque manejan la fuerza y los medios.

Si exceptuamos Colombia, virtualmente ocupada por los yanquis y Perú con un presidente, Alan García, tan proyanqui como corrupto, el espectro político sudamericano, ha alcanzado unas cotas democráticas bastante esperanzadoras.

De todos modos, hoy por hoy, colocar a los ejércitos en el lugar que les corresponde no parece tarea fácil. Y es que su incidencia  en la evolución de los pueblos, no sólo latinoamericanos, pensemos en el estado español, ha sido pertinaz y asfixiante. Se puede decir, que hasta nuestros días usurparon la propiedad y la soberanía de los pueblos. Olvidaron que estos pertenecen al ciudadano y que si un país decidiera eliminar las fuerzas armadas, estaría en su derecho, ¿o no?

Razón tenía Einstein cuando afirmaba -¿por qué escandalizarse?-, que los ejércitos son una de las peores enfermedades que creó la humanidad…

Siempre me quedará la curiosidad de saber cómo serían los golpes de estado en todas sus modalidades, sin los ejércitos. Lo más probable es que no existieran. Sin duda estaríamos hablando de otro ser humano…

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua