La tregua-incógnita
Ramón Zallo
VAYA por delante que la declaración de cese el fuego de ETA del 5-9-2010 es muy positiva para el país, los amenazados y la izquierda abertzale histórica. Es un paso importante en la dirección del cese definitivo de la violencia reactiva de motivación política. Es, de hecho, el inicio de una nueva oportunidad para acabar este dramático capítulo de nuestra historia. De todos modos, para no caer en espejismos, nunca está de más recordar que siguen sin tregua la violencia estructural (paro, patriarcalismo, explotación…) y la violencia institucional, ilegítima pero legitimada, conculcadoras ambas de derechos humanos, civiles y políticos.
Es un cese unilateral, pero forzado por la izquierda abertzale histórica que amenazaba con un desmarque, cuando no con una ruptura, y exigido también por los mediadores internacionales. Es incondicional pero condicionado al devenir del “proceso democrático” y al conflicto de poder en el interior del conjunto del MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco). Es indefinido, pero no es permanente ni definitivo, porque puede acabarse en cualquier momento por razones internas o externas alegables como motivo. Es un cese limitado, acotado a las “acciones armadas ofensivas”, sin que sepamos hasta dónde llegan las “defensivas” y, además, sin verificación internacional (no les da vela a los mediadores). Es una tregua-incógnita.
Como el comunicado reconoce, más que una tregua se trata de una confirmación de una tregua temporal implícita, vinculada al parecer al debate en el interior de todo el MLNV y en el que chocan la izquierda abertzale histórica política y social (ya se ha decantado por el cese definitivo e incondicional) y ETA, y con disensiones dentro de ésta misma.
El comunicado es salomónico. Hace los deberes (la izquierda le exigía una declaración de tregua que pudiera mostrar que la izquierda abertzale política es la protagonista del proceso de cambio y que puede formar parte del arco de partidos institucionales), pero no hace todos los deberes. ETA sabe que ha hecho una declaración insuficiente a los ojos de los partidos institucionales españoles y se sigue arrogando no sólo la fecha de caducidad de este cese, sino también el papel de vanguardia con capacidad “para acordar (con el Gobierno de España) los mínimos democráticos necesarios para emprender el proceso democrático”. Esto último es una pésima noticia e incluso una marcha atrás respecto al sistema de dos mesas negociadoras distintas y especializadas de la anterior tregua.
La declaración no es así un cese definitivo pero no está descartado que pudiera iniciar un proceso que termine por serlo en la tregua más imprecisa de cuantas se han conocido hasta ahora.
Todo depende de quien gane el pulso en el interior del MLNV, en el que no hay un reparto de papeles (al contrario de lo que dice el perspicaz de Basagoiti) sino una pugna brutal que busca decantarse en una u otra dirección. ETA le exige a la izquierda abertzale vinculada resultados que no puede darle estando ilegalizada y con gran parte de su dirección encarcelada. Y la izquierda abertzale histórica le exige el traspaso de la primogenitura para salvar el destino de una corriente entera que está quedando extramuros del sistema.
La clase política no está a la altura de las circunstancias y no quiere facilitarle a la izquierda abertzale política esa hegemonía. Los unos (PP y PSOE) le prefieren a ETA que, además, es un sparring estupendo que levanta gritos de “más, más.” en la opinión pública española, que ha sustituido la idea de la paz por la de acabar con ETA. ETA es la excusa además para no abordar la problemática política (cuando tienen que abordarla, como en Catalunya, desencantan) y persisten en maniatar a la izquierda abertzale política. Otros, a modo de Pilatos, operan desde el temor a ver disputado el espacio nacionalista (PNV).
No sobra mirada estratégica ni liderazgo en el país, en cambio, sí cálculo. El planteamiento a corto puede ayudar a crear un futuro colectivo o a cercenarlo. Sería imprescindible que en las negociaciones presupuestarias (Zapatero-PNV), además de la pela, estuviera en la mesa la viabilidad del sistema político institucional vasco, comenzando porque puedan estar todos en las instituciones.
Una tregua con demasiadas incógnitas para un escenario político muy abierto pero en crisis y de lenta canalización, especialmente en lo referido a un nuevo marco político nacido de un proceso democrático al que se niegan rotundamente los demócratas que, además de serlo sólo un poquito, llegan a la perversidad de necesitarle a ETA como aliado objetivo. ETA hace como que no se entera de su funcionalidad mientras se autoatribuye la fantasía de “mantener vivo al Pueblo Vasco”.
En suma, esta oportunidad histórica tiene demasiados enemigos, pero a lo mejor es la buena. O mejor, tenemos que hacer que sea la buena. Es insuficiente pero la pelota está en el tejado de todos. Patxi jauna! Pedir a los demás que se suiciden cuando uno nunca lo ha hecho, ni ha pedido disculpas (ni el PSE con el GAL, ni el PP con su franquismo, Irak y la estúpida conspiración batasuno-socialista del 11-M) queda feo y, sobre todo, hipócrita. ¡Seamos serios!
LAB sobre la decisión de ETA: “Da un impulso decisivo a la apuesta política de la izquierda abertzale”
El Comité Nacional de LAB ha manifestado que el anuncio de ETA de que desde hace meses había decidido suspender las ‘acciones armadas ofensivas’ “da un impulso decisivo a la apuesta política de la izquierda abertzale y obliga a posicionarse a los diferentes agentes implicados”. Además, ha asegurado que la izquierda abertzale seguirá dando “pasos”, pese a “la nula disposición del Estado español” y a que “torpedee” su iniciativa.
“El comunicado que ETA hizo público el domingo, en el que daba a conocer su decisión de no cometer acciones armadas ofensivas en aras de la construcción de un proceso democrático, constituye por sí mismo un paso importante y positivo en la apertura de un nuevo escenario político en Euskal Herria”, dice en una nota de prensa.
“Sin duda -añaden- la decisión de ETA, avalada por la ausencia de acciones armadas, da un impulso decisivo a la apuesta política de la izquierda abertzale y obliga posicionarse a los diferentes agentes implicados (…) “El cambio de ciclo político que necesita y demanda Euskal Herria está en marcha, al margen del inmovilismo de los estados y de su empecinamiento en estrategias de guerra y represión”.
A partir de ahora, según LAB, “es en los agentes políticos, sindicales y sociales de Euskal Herria en quienes recae el peso de llevar a cabo este proceso”. “Ya es hora de que cada uno asuma sus responsabilidades sin esperar a los movimientos de los demás. Está en nuestra mano”.
No se puede “obviar, -añade la nota de LAB- a tenor de las reacciones al comunicado y la decisión de ETA, que la nula disposición del Estado español y todos los agentes implicados en su estrategia, es una más en el nefasto balance que presentan tras un año torpedeando toda iniciativa encaminada a una solución construida desde el diálogo y la negociación”.
“Se equivocan. La sociedad vasca demanda soluciones, demanda libertad para decidir sobre nuestro futuro, demanda negociación y acuerdo. Los Estados no pueden seguir haciendo oídos sordos a esta reivindicación, por lo cual les exigimos el respeto a los mínimos democráticos imprescindibles para recorrer este camino”.
Según LAB, “la izquierda abertzale, en su conjunto, debe y va a abordar los compromisos y pasos necesarios para conseguir un nuevo marco político que permita, de manera democrática, la constitución de un Estado vasco”.
“LAB compromete su iniciativa y fuerza en ese objetivo. Emplazamos a la clase trabajadora a que también se comprometa activamente en la consecución de un escenario democrático. El cambio político y social que necesitan los trabajadores de Euskal Herria es posible y es el momento de concretarlo”, concluye la nota.
El proceso va lento y será largo, pero va
Martxelo Otamendi
EL PERIODICO DE CATALUNYA
Es difícil sustentar la tesis de que el comunicado de ETA del domingo no aporta nada. Que se lo pregunten a las miles de personas que llevan escolta, y que ansiaban confirmar que la ausencia de atentados de ETA los últimos meses no solo era consecuencia de la eficacia policial, sino que había una decisión tomada por ETA de no atentar. Ahora tienen la confirmación que tanto anhelaban. A no ser que el sufrimiento de las personas escoltadas solo nos importe como arma arrojadiza y no como una preocupación humana, el comunicado de ETA aporta. ETA, por fin, ha puesto nombre, ha explicitado su periodo más largo de no actividad no declarada.
Entre la gente que se acerca con buena voluntad a la resolución del conflicto, puede haber cierta decepción por el contenido de la comunicación de ETA. Aquellos que conocen el trabajo que los dirigentes de la izquierda aberzale no vengativamente encarcelados han hecho estos últimos meses para suscitar en las bases de la izquierda aberzale un debate que conlleve el cambio de la estrategia político-militar a una estrategia exclusivamente política, pueden, lógicamente, sentirse decepcionados por el contenido del comunicado. Les sabrá a poco, conocedores de los pasos que ha dado la izquierda aberzale en este tiempo. Más todavía si han tenido la oportunidad de oír decir al histórico e influyente Rufi Etxeberria que «la lucha armada de ETA es incompatible con el proceso político».
Pero es bien sabido que estos procesos son muy lentos, y por tanto, largos, y, a veces, exasperantes. Como es habitual en ETA, este comunicado es importante por lo que dice, pero también por la dirección que apunta, por los pasos que hace intuir. La decisión de ETA de no atentar no tiene mucho sentido, al margen del alivio de las posibles víctimas, si no le siguen otras decisiones de mayor calado. Los impulsores del aquí aplaudido documento de Bruselas, solicitaron a ETA una tregua indefinida y verificable. Dudo que una tregua al estilo tradicional (facilitadores, contactos, mediadores, declaraciones pactadas, acuerdos secretos, mesas… y fracaso) sea lo que este proceso necesita, y muchos desearían, para atracar en buen puerto.
La izquierda aberzale, que no está en este proceso por una mera estrategia electoral por mucho que Rubalcaba insista infatigablemente en lo contrario, tiene la responsabilidad de, en un plazo razonablemente corto, ofrecer a los vascos una decisión efectiva, y definitiva, sobre el final de lucha armada.
Si no es muy atrevido, ¿cuándo piensan sacar a Otegi de la cárcel?
Permítaseme ser ingenuo
Salvador Cardús
De acuerdo: hay razones para no echar las campanas al vuelo por el anuncio del cese de las acciones armadas de ETA. Se han frustrado tantas veces las esperanzas, que como en el cuento de Pedro y el lobo, ahora todos nos curamos en salud. Incluso, también es cierto, en el mensaje se puede echar de menos concreciones y, como algunos parece que piden con tanta prisa, arrepentimientos. Pero entre la satisfacción moderada, incluso la precaución serena, y el desdén hacia el cese de actividad armada con el que se está reaccionando por parte de los gobiernos vasco y español, y en voz de los medios de comunicación de fidelidad nacional española, creo que hay un trecho demasiado largo.
Lo digo porque no parece que se corresponda el deseo que se suele expresar de un final de la violencia con este menosprecio a algo que, llegue por la razón que llegue, incluso si en el peor de los casos no fuera definitivo, ya supone un alivio para las personas amenazadas. Si es que el escepticismo de la respuesta que ha recibido el comunicado de ETA ya forma parte de una estrategia negociadora futura, aun podría entenderlo: ¡no vayan a creerse los de la “organización” que la otra parte se ablandará tan fácilmente! Pero si se trata de una respuesta estrictamente ideológica, de una manifestación de intransigencia política, entonces estaríamos ante una reacción estúpida. Se mire por donde se mire, que ETA anuncie el cese de “acciones armadas ofensivas”, es una noticia fantástica que, si no es correcto manifestarlo en público, por lo menos debería celebrarse en secreto.
Ciertamente, va a hacer falta mucho coraje para aprovechar la nueva oportunidad. Los menosprecios arrogantes no creo que sean otra cosa que la manifestación de la falta de valentía para afrontar las dificultades y riesgos políticos para liderar el fin definitivo de ETA. Pero como decía el obispo Desmond Tutu, “la paz se suele firmar con el enemigo”, no con los amigos. Y añado otra idea de cosecha propia: sin algo de ingenuidad, de buena voluntad, la humanidad no habría avanzado nunca hacia los grandes ideales y esperanzas.
Permítanme, pues, la ingenuidad: voy a celebrar por todo lo alto el enésimo comunicado de cese de la violencia de ETA, como si fuera el primero. Aun a riesgo de que me coja el lobo.









