Yo sí pongo la mano en el fuego por las ostracas veleyenses

Recuerdo perfectamente que fui una de las primeras personas que osó pronunciarse públicamente en los primeros días que siguieron a la bomba mediática que anunció la falsedad de muchas (muchísimas) de las ostrakas del yacimiento de Iruña-Veleia allá por noviembre del 2008.

Me mostré prudente porque así lo pedían las circunstancias.

Para cualquier persona que hubiera hecho un seguimiento de lo que estaba ocurriendo en Iruña-Veleia desde que comenzaron a publicarse las primeras informaciones sobre los hallazgos excepcionales veleyenses, las conclusiones de la Comisión de “expertos” eran cuando menos sorprendentes, tirando a extrañas, y en mi caso particular, imposibles.

No necesito dataciones para saber que las piezas no han sido falsificadas, que salieron de capas de época romana

Sí, señora y señores, ¡imposibles! Y hoy me reafirmo con más fuerza que nunca en esa misma opinión: ¡es imposible que las ostracas hayan sido falsificadas!. Ya está bien de cubrir a unos expertos, que se está demostrando que no lo son, ni de lejos. Ya está bien de seguir manteniendo la sospecha sobre dos personas honradas que han sido insultadas, maltratadas y arruinadas, por la prepotencia y la soberbia de unos profesores que creen saberlo todo, ¡incluso cómo hablaban el euskera nuestros ancestros hace 2000 años! Y que por falta de humildad, no iniciaron una investigación en profundidad sobre todo lo que estaba apareciendo en el yacimiento. No habría sido difícil arreglar las cosas si de verdad hubiera habido voluntad de hacerlo, si no se hubiera querido humillar, ni hacer daño a nadie; cuando se ama a un pueblo y su lengua, cuando se busca la verdad de nuestros orígenes y nuestra historia.

¡Era realmente muy fácil! Sólo, insisto, era cuestión de humanidad y humildad. Humildad para aceptar que realmente tienen mucho que aprender, y humanidad para no arruinar económica y moralmente a dos personas, dos profesionales como la copa de un pino (muchos de sus compañeros arqueólogos lo saben pero no les apoyan porque comprometen sus carreras) y me estoy refiriendo como no, a las víctimas de todo este disparate : Eliseo Gil (director del yacimiento ) e Idoia Filloy (codirectora), sin tener certezas absolutas y probadas sobre la falsificación. Todavía estamos esperando que estos expertos, demuestren sus acusaciones… ¡¡y van 4 años!!

Ahora nos acusan a algunos de haber llevado el debate a niveles del “populacho”, pues bien señores, creo que el populacho, en este caso, tiene más sentido común y más conocimiento que muchos de los catedráticos que han participado en la Comisión de Expertos. Están arrojando mucha más luz en todo este tema, atrayendo a muchos expertos, que ratifican la imposibilidad de la falsificación. Pero, curiosamente, casi todos vienen de fuera : nuestros arqueólogos , filólogos, historiadores, paleoforenses… no parecen tener ninguna opinión y si la tienen, no la emiten. ¿Por qué? Dejo la pregunta en el aire.

Yo no necesito dataciones adicionales, (aunque defiendo que se realicen ) para saber que esas piezas, que sin ninguna duda los arqueólogos certifican que fueron extraídas en capas estratigráficas de época romana, no han sido falsificadas; insisto, mi sentido común me lo dicta y por supuesto, todos los informes de los expertos que en este sentido se han manifestado, me procuran los argumentos científicos necesarios.

Mi opinión es la de una persona interesada en que las investigaciones sobre nuestros orígenes avancen y el yacimiento de Iruña-Veleia es fundamental en este sentido. Es patético -y a veces he de reconocer que también es indignante- escuchar o leer cosas del tipo : “este asunto nunca se aclarará”, como si algunos lo desearan de verdad. Este asunto se tiene que aclarar, se lo debemos a los arqueólogos y, cómo no, a esos antepasados veleyenses que nos dejaron un tesoro y que algunos lo han convertido en un cúmulo de escombros. ¡Una vergüenza!

 

 

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2013/01/28/opinion/tribuna-abierta/yo-si-pongo-la-mano-en-el-fuego-por-las-ostracas-veleyenses