España tiene 47.270.000 de habitantes, representa el 9% de la población total europea. Pero “sólo tiene el 3,7% de los miembros del Consejo Europeo (1 de 27), el 6,8% de los parlamentarios (50 de 736), el 7,83% de los votos del consejo (27 de 345), el 3,7% de los comisarios europeos (1 de 27) el 4,3% de los miembros del “Governing Council” del Banco Central Europeo (1 de 23) y el 0% de los miembros del Consejo Ejecutivo del BCE (0 de 6)” , explica el economista Xavier Sala-i-Martín en su blog. Por tanto, es evidente, que España está infrarrepresentada y no le sirve de nada ser un Estado grande.
En cambio Finlandia que “tiene 5,3 millones de habitantes, es decir, el 1% de la población europea, tiene el 3,7% de los miembros del Consejo Europeo (1 de 27), el 1,77% del parlamento, el 02:03% de los votos del consejo, el 3,7% de los comisarios de la comisión, el 4,35% de los miembros del ECB y el 0% (igual que España) de los miembros del Consejo Ejecutivo”, recuerda el profesor de la Universidad de Columbia.
Es decir, “España tiene 8,92 veces más población que Finlandia y tiene los mismos representantes en el Consejo Europeo, comisarios de la Comisión Europea y en el BCE (tanto en el Governing Council como en el consejo ejecutivo) y sólo 3,85 veces más votos en el parlamento europeo o el consejo”. Y concluye: “da la impresión de que ser grande no acaba de beneficiar a España en el sentido de que tiene menos influencia de la que el tamaño podría hacer pensar”.
Una simple comparación entre España y Finlandia -que, según Sala-i-Martín si se hiciera con otros países como Luxemburgo o Portugal “haría reír a los lectores”- pero sólo así ya ponen en evidencia las declaraciones hechas este fin de semana por el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, y avaladas por el portavoz del PSC, Maurici Lucena, negando el poder de los países pequeños en la Unión Europea.







