Reyes de la Quimera

Supongo que, a estas alturas de la película, va a ser una gilipollez volver a insistir en que las formaciones abertzales, fundamentalmente EAJ/PNV y EH Bildu, se comprometan a realizar una política netamente abertzale con la más que previsible mayoría absoluta que alcancen en los comicios del próximo domingo. También sería estúpido pedir que, en una acción de Gobierno conjunta, independientemente de quien sea el titular de la Lehendakaritza, procuren llevar a cabo aquello para lo que han sido votados. Si, una tontería.

Por no caer en la ingenuidad de solicitar a los dirigentes de ambas formaciones que fijen para la legislatura que comienza el día 22 unos objetivos mínimos negociados los cuales, por un lado, ayuden, desde el cambio de modelo, a  capear la crisis económica y, por otro y a la vez, que supongan un paso decidido hacia la consecución de la soberanía vasca, entendida esta como la reunificación de los siete herrialdes y la subsiguiente formación del Estado Vasco. ¿Sería demasiado exigir que se dejasen en un segundo plano las cuestiones de la organización territorial, de las relaciones socio económicas y de las bases constituyentes del nuevo/viejo Estado, o vamos a empezar otra vez con lo de ‘principios irrenunciables’, ‘por aquí no pasamos’ o el ya afamado ‘y tú más’ que con tanto éxito se ha utilizado en Euskalherria? Sí, sería muy ingenuo.

Lo que ya no es tan ingenuo es la comprobación de que la inmensa mayoría de los vascos se siente amenazada. Amenazada por una brutal crisis económica  gestada, alimentada y no pagada por la codicia de los grandes financieros del ultraliberalismo. Amenazada por un Estado, el español, que ya afila sus armas de siempre para acabar definitivamente con la disidencia política y cultural de los ‘diferentes’. Amenazada por la corrupción moral y política. Amenazada por una jerarquía católica que vuelve a tomar partido por los poderosos ‘bajo palio’. Amenazada por grupos de presión que solo miran con los ojos de sus intereses….

La impresión generalizada es que el próximo domingo es una fecha que puede ser tan importante para la historia de Euskalherria como lo fueron las del 778, el 824 o el 1032, por ser los escasos hitos en los que los vascos practicaron con notable rendimiento esa cosa tan poco usual entre ellos que se llama unidad. El mensaje de las urnas del domingo, sin interpretaciones sesgadas o interesadas, va a ir por ahí.

El Pueblo quiere que su clase política se una en lo importante que no es otra cosa que lograr la mayor felicidad, personal y colectiva, para sus representados. La gente quiere que su voto no se pierda o que se utilice fraudulentamente en componendas, chanchullos y alianzas tipo López/Basagoiti de conocidos resultados. Urkullu y Mintegi deben ponerse de acuerdo. Es su oportunidad. Es la oportunidad. La historia de este pueblo ha dado pocos momentos como este. ¿Se va a desaprovechar?…Intuyo, desolado, que si. Ingenuos fatalistas. Estúpidos idealistas. Aldeanos ignorantes. Nostálgicos pasados de moda. Vascos emocionales. Cultivadores de utopías. Reyes de la quimera. ¿Quién da más?

 

http://www.izaronews.info/euskadi/2012/opinion/13334