Unos correos electrónicos localizados en la intervención de las comunicaciones del informático Isaías Herrero en la investigación sobre un delito de tráfico de drogas derivaron en otra causa contra la presidenta del Parlament de Catalunya por supuestas actividades delictivas relacionadas con la contratación pública durante la etapa en la que Borràs dirigió la Institució de les LletreS Catalanes.
La Presidenta del Parlament, que también era presidenta de Junts per Catalunya, representaba el liderazgo ascendente del independentismo de ruptura, hasta el punto de que se había opuesto siempre a investir a Pedro Sánchez presidente del gobierno español e impulsó la salida de Junts del gobierno de Pere Aragonès cuando, en otoño de 2022, ya se veía que culminación del proceso y hacer efectiva la república catalana.
La Presidenta Borràs, como antes lo había sido el president Torra, era una figura incómoda para aquellos que habían decidido rendirse y buscaban el regreso al autonomismo tras los estallidos de 2017 y 2019, y sobre todo era un peligro para el Estado que buscaba cortar las alas de cualquier impulso secesionista que volviese a amenazar a la unidad nacional española. Como es sabido, el aparato del Estado recurrió a un proceso lleno de irregularidades (violación de derechos, traslado de la investigación a las fuerzas de seguridad españolas, instrucción por parte de una juez que no tenía competencias, parcialidad del órgano juzgador…) y en un tiempo récord la presidenta Borràs fue procesada, juzgada y condenada a una pena tan desproporcionada que, en un gesto inédito, el propio Tribunal Superior de Justicia tuvo que pedir el indulto parcial, que todavía está pendiente de tramitación y decisión en el Consejo de Ministros.
Mientras sucedía toda esta operación de demolición de la figura de la presidenta Borràs, todo sea dicho, con la vergonzosa colaboración de los otros partidos independentistas, ERC y la CUP, en la mesa del Parlament, en el verano de 2022, en el marco de una operación policial contra plantaciones ilegales de las naves alquilada a una empresa que había instalado una plantación interior de cannabis y era propiedad del padre del president de la Generalitat, Pere Aragonès. En este inmueble, que la familia Aragonés tenía en propiedad, los cuerpos de seguridad decomisaron varias toneladas de marihuana, plantas y sustancias asociadas al cultivo ilegal, haciendo diversas detenciones relacionadas con delitos contra la salud pública y defraudación de electricidad. La familia del presidente Aragonés declaró que no tenía relación directa con la actividad delictiva que se estaba realizando en el inmueble de su propiedad y no se ha vuelto a hablar más de esta causa hasta el día de hoy.
Cabe decir que tampoco la Presidenta Borràs tenía relación alguna con la causa de tráfico de drogas que se seguía contra Isaías Herrero y eso no fue ningún obstáculo para que el aparato del Estado hurgara en todos los rincones posibles para encontrar algún indicio que la incriminara. El interés que desde el ‘deep state’ español tenían por la presidenta Borràs no era evidentemente el mismo que tenían por el president Aragonés, respecto al cual con una nave llena de marihuana propiedad de su familia podrían haber organizado una causa aún más contundente y fulgurante que la sufrida por la presidenta Borràs, si hubiera convenido.
En efecto, cuando conviene, cuando el liderazgo catalanista se decanta por el conflicto y abrir un proceso de emancipación nacional, el Estado pone toda la carne en el asador policial y judicial, tal y como estamos viendo ahora con el president Pujol. Cuando se puede resquebrajar un pacto encubierto de sumisión o incluso de colaboración, omertá y mirar hacia el otro lado con la posibilidad siempre de reabrir causas si alguien se atreve a volver al camino de la defensa de la libertad de Cataluña.
La conclusión de este paralelismo es que mientras estemos en el reino de España las estructuras del Estado siempre estarán preparadas para activarse y organizar una causa con todo tipo de abusos, irregularidades y condenas desproporcionadas a partir del menor indicio. En otras palabras, estarán preparadas para chantajear cualquier liderazgo asociado al independentismo que ejerza como tal o no. De hecho, la capacidad de este aparato patriótico español para abalanzarse contra alguien de nuestra clase política es una buena prueba de que, en el fondo, nos revela la firmeza de sus convicciones.
EL PUNT-AVUI







