Editorial Noticias de Navarra
La decisión de la Audiencia Nacional del sobreseimiento de la causa abierta contra dos peñas de Pamplona cuestiona la campaña de criminalización contra este colectivo impulsada desde el Ayuntamiento de UPN
La Audiencia Nacional ha acordado el sobreseimiento de la causa abierta contra las peñas Armonía Txantreana y San Fermín por dos supuestos delitos de enaltecimiento del terrorismo por la inclusión en sus dos pancartas festivas de 2009 de referencias a dos presos relacionados con ETA vinculados a las peñas. La sentencia elimina la sombra de sospecha que se había tratado de extender interesadamente sobre ambas sociedades y el conjunto de las peñas de Pamplona-Iruña. Y supone un varapalo judicial para Barcina -otro en una larga trayectoria de desaciertos, algunos con importantes costes económicos para la ciudad-, quien había hecho de este proceso un argumento básico de su campaña para tratar de recortar el derecho a la libertad de expresión y a la capacidad de crítica política que han caracterizado desde siempre, incluso en las épocas más duras del franquismo, a las peñas a través de sus pancartas y de su música. De hecho, la denuncia tuvo su origen en un informe de la Policía Municipal de Barcina, una institución que bajo el mandato de Simón Santamaría ha diluido su función social de servicio integral a la sociedad desde los valores de la cultura democrática en un modelo de policía política al servicio de los intereses partidistas del gobierno municipal. Sin olvidar que la sentencia coincide con unas desafortunadas declaraciones de Barcina, quien decía en un tono repleto de hipocresía “sentir mucha pena” porque “dos peñas fueran condenadas el año pasado por hacer apología del terrorismo” y el resto haya decidido este año llevar pancartas negras como “protesta”. Las pancartas en negro cuestionan a nivel internacional la falsa imagen que la propaganda oficialista transmite de la ciudad, pero ninguna de las afirmaciones de Barcina de ayer son ciertas: el proceso contra las peñas Armonía Txantreana y San Fermín se ha sobreseído y las pancartas en negro de las peñas reivindican el derecho a la libertad de expresión y de opinión. Y Barcina se contradice lastimosamente cuando utiliza ese proceso judicial contra dos peñas para intentar criminalizar y chantajear con la subvención municipal a todas y alega al mismo tiempo la existencia de otro proceso judicial abierto contra miembros de su Policía Municipal para evitar condenar los abusos a un detenido. El fallo debe suponer el abono de la subvención de 2009 que el Ayuntamiento les retiró por este proceso judicial que ha concluido sin efectos penales.