Negar el conflicto no aportará la paz

Negar el conflicto que aún hoy día pervive en Euskalherría, no sólo es ceguera. Es más, entiendo que negarlo, nos transporta al terreno del odio y de la iniquidad. Me explico.

Es muy habitual entre los españoles, por muy vascos que digan sentirse –aunque sea con la boca pequeña- hablar de dos tipos de víctimas. Las de ETA y todas las otras. Las suyas y las de los otros.

Y ya sin más preámbulos, afirman, con criterio oficial, constitucional, divino y muy unilateral… que eso de dos bandos no pasa del puro invento. Es decir, aquí estamos unos –ellos- la gente cabal, los legales, y los malos, ETA y su entorno, que por no ser no formamos ni bando. Y así nos fue y así nos va.

Por eso, ya ni resulta extraño observar algunas emulsiones verbales de los prohombres del unionismo –pepesoeros, upeneros, unioneros etc…-. Asaz espesas de odio, destemplanza y estupidez.

Valga como churro de muestra, la gravísima afrenta contra tantas víctimas de la represión franquista y neofranquista, que profirió el descabezado edil de Gazteiz. Ya experto –por cierto-, en exordios racistas y otras caguetas orales…

Sr. Alcalde: “Le hago saber a su ilustrísima, que es libre de querer a unas víctimas más que a otras, pero nunca de afirmar que unas han sufrido más o son más dignas que las otras.” Faltaba más.

Pues eso, a lo dicho: Que hay que distinguir –farfulló altanero- unas víctimas – las de ETA-, de las otras.

He ahí el subconsciente del conquistador. El del vencedor frente a los vencidos… ¡Tantos lustros, siglos… tanta historia de vencedores y vencidos!

Es decir, unas son las que merecen todo tipo de honras fúnebres, panegíricos, peculios, etc… Otras, el olvido.

Pues lo siento, porque si algo tenemos meridianamente claro, es que la vida es igualmente sagrada para todaaas…

Deplorable el mensaje de tan rencoroso regidor. Tanto como el de sus innumerables epígonos.

¿Qué habrán de sentir las almas inocentes rotas por las ametralladoras de la legión Condor en las callejuelas de Gernika…? ¿Las que todavía no han sido liberadas del crimen y olvido de las cunetas? ¿Las que han perecido retorcidas por el dolor de la tortura o simplemente, porque se le antojó al fácil gatillo de un naranjero con tricornio…? Etc…etc…

Hay mucho odio…. El sustrato necesario para engendrar las malditas guerras, entre pueblos, culturas, religiones ideologías…

¿Tan diferente es el sustrato bélico de Ucrania y el de Euskalherría? No haría falta más que reavivar los rescoldos.

Porque ahí están. Latentes. Y la paz requiere ser testigos de su existencia para controlarlos, nunca para ocultarlos o aventarlos.

La paz solo florecerá si somos conscientes del conflicto. Un conflicto con dos sociedades encontradas, dos grupos de víctimas con la misma dignidad, derechos y capacidad de sufrimiento. Y con los mismos derechos de dignidad y respeto.

No parece pues que hoy, en Euskalherria, se den las condiciones para que germine la concordia.

Y tengo la sensación de que algunos o no nos apercibimos de esta realidad o no acertamos con el método adecuado. Y de que determinados agentes sociales, ni la buscan, ni la quieren. Es como si añorasen tiempos pasados. Como si con ETA, las cosas les fuesen mejor. Quizás eso no transcienda la mera sensación…

Pero uno palpa que el conflicto, el odio intercultural y la intolerancia, permanecen a la vera de cualquier empresa ciudadana.

Habrá que seguir ensayándolo. Bai Jaungoikoa!