NAVARRA fue un territorio pionero en la apuesta por las comunicaciones por ferrocarril en las ultimas décadas del siglo XIX, pero la incapacidad de sus políticos e instituciones para hacer valer los intereses de los navarros y navarras en Madrid y las apuestas del Gobierno central por priorizar este modelo de comunicación a través de otros ejes acabó dejando al territorio al margen de los grandes nudos de conexión ferroviaria y sin una salida eficaz hacia la red europea, y con una reducida capacidad de conexión interterritorial entre las diferentes comarcas de Navarra. Más de un siglo después, la historia parece repetirse. Tras más de 20 años en que UPN y PSN y los respectivos gobiernos de PP y PSOE han protagonizado un lamentable sainete con diferentes episodios de carácter ideológico -el veto inicial a la conexión de las nueves redes de ferrocarril con la CAV con apoyo de UPN- o económico -las constantes disputas entre Navarra y el Estado por el modelo de financiación de las obras, y el incumplimiento sistemático de Madrid de los compromisos adquiridos-, Navarra ha quedado fuera de los ejes de la alta velocidad ferroviaria. Más allá de que es posible que la solución alternativa de un tercer raíl de ancho europeo incorporada a la actual red sea posiblemente igual de eficaz, más barato y más rápido y menos costoso medioambientalmente, no se puede olvidar que en el proyecto TAV ya se habían invertido decenas de millones de euros, un nuevo ejemplo de despilfarro inútil de recursos públicos visto el resultado final que ha quedado reducido a apenas 70 kilómetros entre Cadreita y Pamplona de más que dudosa utilidad. Ahora, a todo este despropósito se le suma la supresión también de frecuencias en las redes locales y regionales que enlazan más de una docena de localidades. Navarra ha perdido de nuevo el tren de la modernización ferroviaria, porque ni siquiera está garantizado que el Estado vaya a asumir el coste del tercer rail de ancho europeo, se entrampa en una absurdo tramo de TAV a ningún sitio -el Gobierno ni siquiera es capaz de confirmar qué futuro tiene el proyecto de bucle ferroviario de Pamplona-, y pierde servicios locales y regionales. A tan penoso panorama, Barcina sólo supo ofrecer como respuesta una serie de vaguedades con poco sentido en el Parlamento. Un nuevo ridículo político de UPN y del régimen caciquil que ha vendido humo y mentiras durante años a la sociedad navarra.
http://www.noticiasdenavarra.com/2013/05/18/opinion/editorial/navarra-vuelve-a-perder-el-tren
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