Murallas, el idilio navarro con la corte

Ignoro si nuestros guías turísticos, a la hora de ilustrar al visitante, desentrañarán honestamente el original objetivo de nuestras murallas y sobre todo de la ciudadela. Intencionalidad que para cualquier navarro con una cultura  de medio pelo, caso de un servidor, será, supongo, inequívoca.

Sin ambages ya lo expresó el ingeniero Antonelli, uno de los constructores del recinto: “defenderse del peligro extrínseco e intrínseco”. Domeñar a una ciudad de la que puede esperarse cualquier  rebelión.

Y así fue. Un baluarte construido en la capital navarra por y en contra de los propios capitalinos…

Otra prueba más de la encendida pasión entre España y los navarros… El embajador Contarini –que nos se andaba con remilgos- lo percibió bien claro: “Todos los de este reino tienen odio a los españoles y desean que vuelva su rey natural Juan de Albret”.

Traigo a colación el tema de las murallas, en un momento en que  el consistorio parece considerarlas con otros parámetros y enfoque históricos mejor documentados. Evidentemente la historia tiene mucho de prisma y  cada cronista su atalaya…

No se me oculta que en el meollo de la cuestión, siempre aparecerá la vieja polémica del relato. Es decir, según el relato se construya desde la navarra vasca y soberana, o desde la navarra española, la crónica será  de los vencidos o  de los vencedores.

Solo que en el relato del vencedor, invasor, usurpador etc…, la singularidad navarra se resuelve en aire, puro vacío.

¿Como cotejar  nuestra identidad, nuestra soberanía? ¿ Los sanfermines, la cultura de la jota, quizás “el osasuna”, la filosofía del calderete…?  Ni idea. Sólo me consta que según los corifeos del UPPSN –los del idilio con España- al final, todo había de resolverse en esa fatídica incongruencia que es la “navarra foral y española”.

En definitiva, nos ofrecían un ente sociopolítico sin respuestas propias. Es decir, nuestro eclipse como pueblo.

Hemos visto que España, es una entraña que fagocita la identidad de los pueblos.

No me parece pues incongruente, partir de nuestro patrimonio amurallado para acceder a estas reflexiones. Y es que son escasísimas, quizás inexistentes, las intervenciones e injerencias  desinteresadas –y benéficas- de España en nuestra comunidad.

Guerras y muerte, gravámenes, expolios, destrucción de patrimonio y cultura, contrafueros. Frecuentemente menciono las conclusiones de la gran historiadora y compañera  de fatigas, Mari Puy Huici “¡Cuánto daño nos ha hecho España a Navarra!”

Señores de UPPSN, al parecer auténticos continuadores del espíritu, no se si imperial o franquista ¿dónde encuentran ustedes una razón para su idilio con España? Si de verdad se sienten navarros, no lo entiendo.  ¿Qué otra cosa ven ustedes en Madrid que no sea una muralla contra nuestra identidad e instituciones?

¿No recuerdan ustedes aquel “utrimque roditur”? He ahí el beso envenenado del secular idilio de España. con beamonteses, liberales, franquistas, navarristas…

Y ahora nos vienen con la pueril y descerebrada vieja pataleta de que quieren abolir la transitoria cuarta. Otro cerco contra  la voluntad y las aspiraciones de muchos navarros. ¿Qué mal les hará? Con transitoria o sin ella, si el pueblo navarro se empeña…

Ya saben que mientras los vasconavarros no seamos mayoría, ellos podrán seguir  perfectamente amartelados en sus rancios cubículos… Si nadie les va a birlar sus tricornios, monteras y panderetas… ¡Olé y olé!

Como buenos demócratas de toda la vida, no les molestará aceptar cualquier decisión mayoritaria…  Claro, acostumbrados a gobernar por decreto, garrotazo y tente tieso, algo les costará…

Es propio de molleras arcaicas e intolerantes odiar y despellejar a todo aquel que disiente de una forma concreta de vivir y pensar. Se sienten dueños de un feudo y de las conciencias de los ciudadanos, y claro, eso…

Resoplan odio.  Odios que son y fueron, el sustrato natural  para alimentar a los Mola y Franco, promotores de los grandes holocaustos y genocidios de tantos hermanos nuestros… ¡Cierra la muralla!

Como  Ghandi “me niego a ser barrido por otras culturas”.

Sin duda, por supuesto, tendremos que respetar el “mensaje y las singularidades “ de los navarros españoles. Todos somos libres para libremente optar a una nacionalidad. A cambio, que  ellos  respeten nuestra identidad vasca, sin tratar de obstaculizarla con leyes arteras y antidemocráticas

Recuerdan aquello del ¡arrepentíos! Pues eso. Y abran la muralla, sin constituciones tramposas, a la soberanía ciudadana.