Sorpresa, y sorpresa grande, por la propuesta hecha por Artur Mas hoy por la mañana. Hacía semanas que hablábamos de la hipótesis de la lista del presidente y nos hemos encontrado con una propuesta que podría cambiar todo el juego político catalán porque no es la lista del presidente, sino la lista de la ‘V’, la lista de la Vía Catalana.
El análisis hecho por Artur Mas puede ser contestado y rechazado, pero no puede ser menospreciado. Lo que ha venido a decir es que el 27 de septiembre nos lo jugamos todo, que para ganar hace falta la máxima unidad, que esta unidad es imposible a través de los partidos políticos, porque no la quieren los otros partidos y que por tanto la única solución es que sea la sociedad civil quien la cree. Al margen de todos los partidos, al margen también de Convergencia. Incluso al margen de él mismo.
Pero reclama que la ANC, Òmnium y la AMI se pongan a hacer una lista electoral que pueda ganar las elecciones a partir de crear la máxima unidad posible. Mas dice que CDC y él mismo se ponen a disposición de este proyecto sin ninguna condición previa. Que si les piden participar, allí estarán, pero que si no también la apoyarán.
Si la lista la encabeza Carme Forcadell o Raül Romeva o Carles Viver i Pi-Sunyer, por decir tres nombres muy diferentes que lo podrían hacer, él y ellos la apoyarán. Y este es el corazón de la propuesta y el gran cambio. Porque Mas entiende que en este momento histórico donde somos la única garantía para que el independentismo gane las elecciones con tanta claridad que la comunidad internacional lo reconocerá como una victoria inapelable es con la victoria clarísima de una de las listas independentistas y con la suma de las otras después. Y eso CDC no lo puede conseguir, ERC no lo puede conseguir y la CUP tampoco lo puede conseguir.
A juicio de Mas, la única manera de conseguirlo es recreando la Vía Catalana. Recreando el 9-N. Y eso, aun habiendo decidido ERC y la CUP que no puede haber una lista de partidos única, Mas cree que sólo se puede conseguir con una lista no de partido, no de él ni de los suyos, aunque quizá sí con él, sino de la sociedad civil.
Es esperable que la reacción de ERC y la CUP sea contraria a esta idea. Sería lógico que lo fuera y también legítimo. Pero los dos partidos harían bien en entender que lo que Mas propone, aunque lo proponga Mas, no necesariamente en favor de Mas y de CDC: lo que propone ahora es otro juego. ERC y la CUP tienen derecho a pensar que separados sumamos más, pero no pueden obligar a aceptar esta tesis a quienes pensamos que separadamente perdemos. Que ellos no quieran participar en la unidad no quiere decir que no pueda haber ‘una unidad’. La que sea posible, que nunca será completa, pero que podría ser suficiente. Y que en todo caso, para algunos sería mucho mejor que la opción de las tres listas.
Con su propuesta, además, Mas aparta una razón que siempre han presentado como la principal los partidarios de las listas separadas. Ellos han dicho una y otra vez que no pueden ir en la misma lista que el ‘neoliberal Mas’. ¿Pero y si Mas se aparta, como ha hecho hoy por la mañana? ¿Y si la lista no es de Mas? ¿Dónde estaría el problema, entonces?
La propuesta de este sábado hará hablar y discutir mucho estos días venideros. Será el gran tema. Habrá un gran debate y yo no tengo claro si podrá salir adelante o no. Pero para corresponder al nivel de la propuesta, el debate debería ser honrado y esquivar las trampas habituales. Sobre todo entendiendo el fondo: esto que nos han propuesto no puede ser reducido, sin hacer trampa, a la maniobra de un partido o de una persona. Guste Mas o no, esta vez nos habla de otra cosa, de un cambio de escenario completo.
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