Juan de la Cosa y la nao capitana del primer viaje de Cristóbal Colón

Un reciente trabajo de la Real Sociedad Bascongada señala que la embarcación Santa María se llamaba en realidad Marigalanta y que era procedente de la bahía pasaitarra, al igual que el cartógrafo y marinero de la segunda expedición.

 


Cristóbal Colón ante las siluetas de los tres barcos de la expedición a América
N.G. 

Poca gente desconocerá los nombres de las tres naves que Cristóbal Colón utilizó para su primer viaje de reconocimiento a las nuevas tierras. Los nombres de Santa María, Pinta y Niña son aprendidos por los colegiales de la práctica totalidad del mundo. De igual modo, la inmensa mayoría de la Historiografía del “Descubrimiento” declara que las tres naves eran la nao Santa María, del maestre de Santoña Juan de la Cosa, y las carabelas Pinta y Niña. Pero lo cierto es que la nao capitana se llamaba Marigalanta, no era del santoñés Juan de la Cosa, ni éste tampoco participó en dicho viaje. 

En un trabajo recientemente publicado por la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País en su Boletín LXXXI del año 2025, que puede ser descargado y que surgió tras un profundo estudio del marino y cartógrafo con el que se llegó a las siguientes conclusiones:  

  1. Juan de la Cosa no participó en el primer viaje de Cristóbal Colón. No fue por lo tanto el maestre de la nao que comandaba el Almirante en el viaje del año 1492. 
  2. El maestre y marineros de la nao capitana descubridora encallaron voluntariamente su nave para permanecer en la isla. Todos ellos se quedaron en el fuerte de Navidad y perecieron, siendo probablemente originarios de Iparralde. 
  3. Dicha nao capitana no se llamaba Santa María, sino Marigalanta, nao procedente de la bahía pasaitarra. 
  4. Juan de la Cosa “vizcaíno”, el cartógrafo y marinero del segundo viaje y posteriores no era natural de Santoña. Al igual que las dos naos capitanas de los dos primeros viajes colombinos sería originario muy probablemente de dicha bahía pasaitarra. 

El anclaje de su participación en el primer viaje para la historiografía oficial se fundamenta en dos puntos: 

  1. Las declaraciones de los testigos de los pleitos colombinos. 
  2. La Real cédula del año 1494, para el resarcimiento a Juan de la Cosa por la pérdida de su nao. 

Interrogatorios del pleito 

Diego Colón, segundo Almirante de las Indias tras la muerte de su padre en el año 1506, entablaría varios pleitos para recuperar los derechos y privilegios que le fueron concedidos a su padre en las capitulaciones de Santa Fé. La inmensa mayoría de historiadores concluyen que varios testigos corroboran en los interrogatorios de dichos pleitos la participación de Juan de la Cosa junto a Cristóbal Colón en el viaje descubridor del año 1492. 

Observamos por nuestra parte, tras desmenuzar las respuestas de los distintos testigos, que no hay tal validación de su participación. Entre los once testigos del primer viaje, cuatro no lo nombran en ningún momento, otro dice que no lo conoce y los otros seis lo nombran pero para otros viajes. De igual modo, de los 32 testigos participantes en el segundo de los viajes, trece no lo nombran, cinco declaran que iba en el segundo viaje y catorce declaran que iba en otros viajes. Otros testigos presenciales de la salida de las tres naves del puerto de Palos tampoco lo señalan. Añadamos, que ni los cronistas coetáneos ni los primeros historiadores le nombran, en claro contraste con el resto de capitanes y maestres de las otras naves, como partícipe en el primer viaje. 

En cuanto a la Real Cédula del año 1494, hemos de decir que existe una anterior del año 1493, prácticamente desconocida y que trastoca notablemente las consideraciones que los distintos autores efectúan sobre la reclamación de la nao capitana encallada en La Española, ya que la Cédula del año 1493 sería efectuada a la llegada de Colón a Barcelona para dar cuenta a los RR.CC. del viaje efectuado. En cualquier caso, la facultad es extraña, pues parece referirse a un viaje distinto, ya que en ella no se nombra el servicio efectuado, ni la fecha o nombre de la nave, ni tampoco se alude al capitán general de la flota Cristóbal Colón. Además de ello, la frase “…donde en aquel viaje fueron descubiertas las tierras e islas de la parte de las indias e vos perdisteis la dicha nao…”, verdadera piedra angular de la participación de Juan de la Cosa en el viaje, utiliza el término “tierras e islas”, cuando en toda la documentación manejada desde el primero de los documentos concernientes a Colón, es decir, la Capitulación de Santa Fé del 17 de abril de 1492, hasta la facultad a Juan de la Cosa de 28 de mayo de 1493, se utiliza la coletilla “yslas e tierra firme” a la hora de describir lo descubierto. Son un total de 52 documentos, y la única excepción corresponde a esta última facultad que indica “tierras e yslas”. En ningún otro documento viene así señalado, es el único. 

Acusaciones de divisiones 

Por otro lado, la actitud del maestre y de los marineros, que eran “todos o los más de su tierra” en palabras del Almirante, nos indican su clara determinación de permanecer en la tierra descubierta en lugar de regresar a la Península, actitud que avalaría la voluntariedad en la pérdida de la nao y la pertenencia de todos o la mayoría de ellos a Reino diferente del castellano. Si a esto le añadimos la traición a la que alude el Almirante tras el encallamiento de la nave y las declaraciones de los cronistas acusando a los “vizcaínos” de la división de los 39 hombres que quedaron en el fuerte de Navidad, es fácil concluir que una gran parte de ellos pudieran pertenecer a marinería procedente de Iparralde, englobados todos ellos en el genérico “vizcaíno”, término con en el cual serían conocidos todos los hablantes del euskera, único idioma que hablarían con total conocimiento marineros de ambos lados de la frontera castellano-francesa. 

La presencia de marinería de Iparralde era habitual para las naves gipuzkoanas. Tenemos ejemplos cercanos de la bahía pasaitarra, que avalarían dicha procedencia. Entre todos ellos destacaríamos la navegación del año 1501, en la que dos naves de la bahía, de los maestres Antón de Escalante y Martín de Muniort, descubrirían las costas de Colombia y Panamá en el viaje comandado por Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa. En la nave de Muniort, apellido procedente de Biriatu , figuraban igualmente marineros y oficiales de Urruña, al amparo de la casa Urtubia. Bajo el paraguas protector del linaje, en esos años bajo la dirección de la casa navarra de Alzate, con intereses y posesiones en Rentería y la bahía, navegarían muchos marineros de ambos lados de la muga, incluso durante las guerras entabladas entre las dos monarquías. 

Respecto al nombre de la nao encallada en la isla caribeña, nombre universalmente conocido como Santa María, hemos de decir que tal advocación solamente es detallada por el hijo de Colón en su conocida obra Historia del Almirante, ya que por el contrario, ni el mismo Colón ni Bartolomé de las Casas en sus escritos nombran a la nave. Sin embargo, entre todos los testigos de los Pleitos Colombinos solamente hay dos que la nombran y ambos coinciden en que el nombre de la nao era Marigalante. Este mismo nombre llevaría la nao capitana del segundo de los viajes, nao capitaneada por Colón y cuyo maestre sería el pasaitarra Antón de Escalante. 

Errores en la transcripción 

La cronología para naves con este nombre es corta, desde 1483 a 1503, apenas 20 años y el marco geográfico de su localización se reduce a la bahía de Pasaia y sus alrededores. Este marco sería avalado igualmente por la etimología de la palabra galante. Curiosamente, las naos capitanas de los dos primeros viajes, llamadas Marigalanta se quedarían para siempre en la isla caribeña de La Española, siendo ambas reutilizadas para construir asentamientos. 

Finalmente, Juan de la Cosa, participante en el segundo y otros viajes, el conocido piloto y cartógrafo posterior, al que sus contemporáneos llamaban el “vizcaíno”, no era oriundo de Santoña. Esa procedencia, que determinados autores reclaman, descansa únicamente en un documento actualmente ilocalizable del archivo de Simancas. En este documento del año 1496, transcrito por Fernández de Navarrete, el autor lee la abreviatura Stma como Santoña en lugar de Santa María. En el resto de documentos en que se fija vecindad para Juan de la Cosa, desde 1494 hasta 1509, en todos ellos figura la localidad gaditana del Puerto de Santa María. Si a ello le añadimos que hasta darse esta errónea transcripción, la figura de Juan de la Cosa era absolutamente desconocida en la localidad cántabra, su acepción como “vizcaíno” denotaría una adscripción inequívocamente vasca del personaje. 

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