Jose Mari Esparza Zabalegi. “Una elite en Navarra vio rentable apartarse del proyecto común vasco para mangonear el territorio a su antojo”

Jose Mari Esparza Zabalegi Autor de ‘Vascosnavarros. Guía de su identidad, lengua y territorialidad’ y editor de txalaparta
Jose Mari Esparza confiesa que con su último trabajo pretende mostrar “lo absurdo del andamiaje político que sufrimos” y comprobar cómo “para perpetuarse, el príncipe necesita vaciar el alma de los pueblos”. Casi 900 páginas con entradas ordenadas alfabéticamente que apoyan su tesis

Donostia. Ha estado presente en diferentes diálogos y procesos, pero ¿cree que la cuestión navarra es el problema de Euskal Herria o puede ser la solución al conflicto?

Telesforo de Monzón ya dijo en la Transición que la verdadera violencia se estaba dando en torno al problema de Navarra. Y en la misma época, desde el diario El País Mario Onaindia, principal ideólogo del PSOE en el tema vasco, tildaba de “irresponsabilidad política” lo que se estaba haciendo con la cuestión navarra, y añadía que “con esta postura suicida el PSOE hace más por la continuidad de la lucha armada y la desestabilización de la democracia que las teorizaciones del supuesto apologista del terrorismo más sofisticado”. Navarra, por razones geoestratégicas, ha estado siempre en el centro del conflicto y estará en el centro de la solución, o bien quedará como germen de futuros conflictos.

Afirma que Navarra vive en una situación de engaño permanente, ¿a qué se refiere?

A que es un sarcasmo que todo nuestro chiringuito institucional se base en la defensa de la “personalidad e identidad de Navarra” para hacer exactamente todo lo contrario.

Considera la Transición como un despropósito. ¿Qué ocurrió?

Durante el franquismo, toda la oposición, desde el carlismo a los comunistas, mantuvieron una actitud inequívoca sobre la unidad vasca, respetando, eso sí, las identidades de los territorios históricos. Esa actitud es la misma que tuvo el Frente Popular en 1936. En las primeras elecciones tras la muerte de Franco, los partidos favorables a la unidad vasca vencieron en Navarra con amplia diferencia. Pero los poderes fácticos ya estaban presionando para separar Navarra por razones geoestratégicas: frontera con Francia, extensión geográfica… Los eslabones más débiles comenzaron a renquear, y el Tejerazo acabó de “convencerlos”.

¿Qué papel ha jugado el PSN?

La traición del PSOE a su propio pasado fue clave. En 1936, el PSOE, la UGT y las JJSS firmaron el manifiesto del Frente Popular, en favor del Estatuto Vasco-Navarro. Luego, en el exilio, los socialistas estuvieron en las estructuras de Euskadi. Así, en 1979, en Tudela, aprobaron los Estatutos de la Agrupación Socialista de Navarra dentro del partido de Euskadi, a cuyo Comité Nacional pertenecían Urralburu, Solchaga, Asiáin… Yo tengo las actas del partido de aquellos años y es patético ver cómo, en abril de 1981, en plena resaca del Tejerazo, Urralburu y Arbeloa comienzan a decir que, aunque es parte de Euskal Herria, Navarra debe ir sola a la autonomía, porque esa había sido la voluntad histórica del PSOE durante la República y el franquismo. Era mentira burda, grotesca, pero se salieron con la suya.

Parece que UPN ha acertado en su estrategia de convertir en excluyentes a los términos navarro y vasco. ¿Por qué cree que ha triunfado esa tesis?

A lo largo de la historia hemos sido bascongados, éuskaros, vascos o vasconavarros, eso jamás se cuestionó. La divisoria de fondo se daba entre ricos y pobres, progresistas y reaccionarios. Y esa es la también la divisoria actual. Lo que ocurre es que una elite en Navarra vio rentable apartarse del proyecto común. Y esa elite lleva 30 años trabajando por arrancar de Navarra todo rasgo de su identidad primigenia. Pero el objetivo de esa elite, no lo olvidemos, es el lucro, mangonear el territorio a su antojo. El antivasquismo no es más que su antifaz.

Los regionalistas se definen como defensores del Fuero, pero ¿ve coherente defender el Fuero y ser antivasquista?

Antes el origen de los Fueros se unía a la lengua y a la independencia primigenia. La pervivencia del euskera ante los invasores era la prueba del derecho de los vascos a conservar sus Fueros. Lo repiten los clásicos, los viajeros, las diputaciones… Hoy día los regionalistas no tienen ni puñetera idea de lo que es el Fuero, ni les importa. Rajoy no deja de sacar decretos que machacan los últimos retales de nuestra autonomía foral y los regionalistas dicen amén. Ellos sueñan con quitar hasta el último rasgo identitario, incluida la txapela de la Policía Foral.

Esta fobia a lo vasco ha impedido una integración por ejemplo de Caja Navarra en las cajas vascas.

La Can surge como una iniciativa del Congreso de Estudios Vascos de Pamplona, en 1920. La Diputación de Navarra concretó la idea, junto con la Diputación de Bizkaia y siguiendo los pasos de Araba y Gipuzkoa. En 1924 las cuatro cajas, junto con las cuatro de las capitales, formaron la Federación Vasco-Navarra, vigente hasta la actualidad. Era evidente que por historia, por cercanía, por ligazón económica y por ser las cajas más saneadas, la Federación Vasco-Navarra era la opción más rentable. Pero el antivasquismo nos ha llevado a CaixaBank, después de una deriva por Burgos y Canarias. ¿Cuántas decisiones igual de disparatadas habrán tomado?

Entonces, ¿ve relación entre el antivasquismo y la corrupción?

Es diáfana: hagamos un listado de los mayores sinvergüenzas de Navarra y preguntémosles si han ido alguna vez al Nafarroa Oinez, por ejemplo. La elite que domina el territorio ya ha sido analizada en una tesis doctoral reciente, y tiene en el antivasquismo su principal ligarza ideológica. Y a esta elite se suman muchos otros, antiguos vasquistas en la Transición y hoy pringados con dietas millonarias de la Can, consejerías a dedo en empresas públicas, dirigentes sindicales paniaguados, políticos estabulados… La misma escoba que barrerá el antivasquismo de Navarra se llevará de paso a toda esa escoria social.

¿Considera casual que la consolidación del ámbito abertzale en Navarra coincida con el final de la violencia de ETA?

Más que consolidación yo diría expansión. Y no, no es casual. La violencia armada aglutinó amplios sectores, pero es obvio que para lograr grandes hegemonías políticas no sirve, ni en Navarra ni en el resto de Euskal Herria. Y no cabe duda que el amplio triunfo abertzale en la CAV va a impulsar el relevo en Navarra. Estamos en vísperas de grandes cambios en nuestro país, y cada vez más tenemos que mirar por encima de nuestros provincianismos y tener una visión nacional.

¿Qué le puede atraer a un vasco de la CAV de su libro?

El libro es una continua alegoría al Laurak Bat y al Zazpiak bat tradicionales. Hay cientos de entradas dedicadas a las provincias hermanas, provincias gemelas, o simplemente, “las provincias”, que comenzaron a llamarse así por su relación con Navarra. Es imposible separar la historia de los territorios y en eso van coincidiendo viajeros, enciclopedistas, científicos y políticos de todos los tiempos. Pero lo más atractivo para todo el que ame este país es comprobar que la separación de la CAV de Navarra, o viceversa, fue algo antinatura, antihistórico y movido por intereses bastardos que ha perjudicado gravemente a todo Euskal Herria, no solo a Navarra. El sintagma País Vasco y Navarra que tanto se escucha ahora en la misma CAV es algo impuesto, que jamás se utilizó antes de 1981.

Las claves

· Lugar y fecha de nacimiento. Tafalla, 1951.

· Datos. Fundador de la sociedad Altaffaylla, donde editó los primeros libros, entre ellos la obra ‘Navarra 1936. De la esperanza al terror’. En 1988 comenzó a dirigir la editorial Txalaparta. Ha escrito una docena de libros.

“El sintagma ‘País Vasco y Navarra’ que tanto se escucha ahora es algo impuesto, que jamás se utilizó antes de 1981”


http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2012/12/31/politica/euskadi/una-elite-en-navarra-vio-rentable-apartarse-del-proyecto-comun-vasco-para-mangonear-el-territorio-a-su-antojo