¿Qué pasa con el gasóleo?

El precio medio del gasóleo de automoción en España ha batido su récord histórico, situándose en los 1,336 euros por litro, muy próximo ya a los 1,358 euros que pagamos de media por un litro de gasolina sin plomo 95. ¿Por qué ha subido tanto el gasóleo?

Para responder a la pregunta, conviene primero saber cómo se desglosa un litro de este combustible. En diciembre del 2011, los impuestos representaron el 42,18% del total, frente al 46,3% del coste del producto en el mercado internacional. El 11,52% restante se repartió entre gastos fijos de logística y comercialización, costes de amortización y remuneraciones de minoristas y mayoristas.

Ciertamente, la presión fiscal se ha incrementado en los últimos tiempos. Por ejemplo, desde el 1 de julio del 2010, el IVA ha pasado a ser del 18% en vez del 16%, y desde el 13 de junio del 2009 el impuesto especial de hidrocarburos aumentó 2,9 céntimos por litro. Pero el concepto que más ha encarecido el gasóleo ha sido el aumento experimentado por la cotización internacional de este producto en los mercados en los que se aprovisiona nuestro país. Dicho aumento ha borrado casi de un plumazo las ventajas fiscales que el gasóleo tenía hasta hace poco respecto a la gasolina (con una carga impositiva que en diciembre era del 49,38%). Diversos factores concurren en el aumento de precio del gasóleo en los mercados internacionales.

En primer lugar, la cotización del crudo (a partir del cual se refina el gasóleo) ha aumentado considerablemente en el transcurso del 2011. De hecho, el barril de Brent (el crudo de referencia en Europa) alcanzó en el 2011 un precio medio anual de 111 dólares, lo que supone todo un récord ya que la citada media anual nunca había superado los 100 dólares (la noticia ha pasado casi inadvertida porque el aumento que comentamos no se ha inscrito en un aparatoso tobogán, como el acontecido en el 2008).

En segundo lugar, desde los valores máximos alcanzados en abril del año pasado, el euro se ha devaluado un 14% respecto al dólar, la divisa de referencia en los mercados del crudo y sus derivados. Esta devaluación se manifiesta en otro hecho (al que tampoco se está prestando demasiada atención pese a su innegable impacto negativo sobre las balanzas comerciales de los países de la zona euro): la cotización del crudo Brent en euros está ya muy próxima al máximo histórico alcanzado en julio del 2008, poco antes del crac financiero.

Y en tercer lugar, sucede que la demanda mundial de gasóleo no para de crecer, impulsada por las necesidades de China, India, Latinoamérica, África, Europa del Este y Oriente Medio. Algo que no tiene visos de detenerse y que sucede en un momento en que, debido a la fuerte dieselización del transporte (en nuestro país el gasóleo es más del 80% del carburante de automoción), Europa y España son deficitarias en producción de gasóleo y excedentarias en la de gasolina.

Mariano Marzo Carpio es catedrático de Recursos Energéticos en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona.

La Vanguardia