Quizás nuestros descendientes, caso de que puedan heredar algún fragmento de este planeta, hablen de una nueva variedad de homo sapiens, enlazada directamente con el Cro-magnon y que tal vez la clasifiquen como “homo corruptus”.
Siempre, mucho antes de que Aristóteles, hablara del hombre, como ”zoom politikon”, política y corrupción eran con frecuencia conceptos intercambiables.
Demóstenes en sus discursos, Cicerón con sus catilinarias, Salustio en su “Catilinae coniuratione”…etc, son claros testigos de esta corrupción…
Quizás no se trate de que seamos intrínsecamente corruptos o por naturaleza. El egoísmo, la codicia y ambición de poder, la inseguridad económica y en general existencial, la baja estima, la insolidaridad o falta de conciencia en los valores colectivos, la carencia de valores éticos etc… Sin duda son algunos de los elementos que generan la corrupción…
¿Quién puede asegurar que no adolece de uno o varios de estos componentes? Pues a pesar de todo esto, no me atrevería a asegurar que somos intrínsecamente corruptos. Y sin embargo…
¿Estás seguro, me comentaba con cierta mala leche –agria donde la haya- cierto tan lúcido como despiadado gañán, que si el fontanero te dice 2000 en B o 3000 en A, de puro digno, optarías por los 3000…? Y uno que no estaba para tan jodidos dilemas…, ¡si será c…!, hubo de rumiar para su caletre…
Otra cosa fuere si la estafa al fisco fuera inconcebible, porque tanto la oferta, como la demanda se sintiera en cualquier caso como socialmente repugnante, impensable. Sin duda estaríamos hablando, de otro ciudadano, de otra sociedad infinitamente más ética y humana.
Se trataría efectivamente de otra sociedad, de otro tipo de ciudadano por ahora bastante escaso. Sería esa sociedad solidaria de la que tanto hablamos, pero que no pasa de un mero o si se quiere utópico proyecto….
De cualquier manera, el hecho es, que el fenómeno de la corrupción, alcanza toda la atmósfera del entorno humano: lenguaje, economía, leyes, historia… actitudes, creencias, relaciones…. Y que ahí la tenemos, como un ente empeñado en colarse como de permanente huésped…
Detengamosnos en algo tan vital como el lenguaje. De tal forma lo prostituimos, que sin duda, muchos de los actuales cataclismos humanos, son efecto de tal envilecimiento.
¿Qué sucede cuando a un insurgente que lucha por los derechos de su pueblo, se le conceptúa como terrorista? Y viceversa, ¿Qué hace la ONU, cuando a un colonizador o invasor, o depredador, por ej… se le trata como pacificador?
La historia. No existe un episodio cuya exposición no haya sido alguna vez corrompido ¿Existe algo tan manipulado, tan prostituido, tan dilapidado y si se quiere tan vergonzosamente impuesto? De tal forma, que donde se habla de colonización cultural tengamos que denunciar genocidio, donde se habla de anexión de invasión y saqueo, etc…
Sobre la corrupción de la ley, poco cabe añadir cuando existen tantísimas leyes y constituciones –por ejemplo la española-, diseñadas para velar por los intereses y privilegios de monarcas, oligarcas, políticos, clérigos, militares, banqueros… y toda esa ralea de personajes tan ilustres como glamurosos….
¡A pero cuando la corrupción llega a roer los pilares de un bienestar social razonable…!
¿Qué pasa cuando al despido libre, o a la precariedad en el trabajo se le denomina reforma laboral….?
¿Qué podemos decir de la cosa financiera causante de todos los males, sufrimientos y miserias del ser humano?
Pues que el mejunje financiero, hoy día es la pura corrupción, o si se quiere la pura especulación, que al fin y al cabo…
El dinero es la gran mentira, el caldo de cultivo imprescindible para las grandes corrupciones, la seña identitaria específica del “homo corruptus”
El ensayista canadiense John Rabston Saúl hace el siguiente análisis: “En los años 70, el comercio era seis veces el valor de los bienes; en 1995, 50 veces más; hoy, se cree que es 150 veces más. “
¿Cabe mayor mentira, mayor corrupción? ¿Tendremos que volver al trueque para verificar la autenticidad de los bienes y del propio comercio?
Se corrompen las creencias, las religiones –sobre esto cuánto se podría hablar…!-, las grandes convenciones políticas…, los grandes convenios de los estados…
Algo podríamos hablar los vascos sobre este último capítulo. Año 1971, 27 de Julio. España firma el pacto internacional de derechos civiles y políticos que reza: “Todos los pueblos tienen derecho a la autodeterminación”. Todos los pueblos, evidentemente menos el Catalán, gallego o vasco… Esto es pura y auténtica corrupción.
Pues sí señores, ahí tenemos a España, la corrupta España, que sigue siendo fiel a la tradición de tantos ilustres falsarios, hacedores del reino del nacionalcatolicismo….
“Quousque tandem abutere”
Se que en estos momentos, hablar en Hispania de la corrupción política –o gran choriceo institucional, bien monárquico…él- ya resulta redundante y cansino… que tanto bochorno agobia y ahoga…
Y aquí la peña, tanto carpetovetónica como navarrista, entre otras, anda a cuatro patas “zaunkaz” que te “zaunkaz” y como metamorfoseada, incluso miccionando fuera de tiesto… Como si nos hubieran saqueado los marcianos…
Pero como de costumbre, vomitamos nuestras diatribas y luego nos quedamos tan panchos… Con una capacidad crítica más corta que la sesera de un virus…
Porque no todos se dan cuenta, de que si los políticos están donde están, es porque los elegimos. Es decir, porque somos (o son en su caso) tan corruptos como ellos…
Ahí están, porque aquí estamos, como necios sufridores o tontos útiles…
Cierto es, que el hombre ha necesitado líderes o movimientos liberadores que lo espabilen.
Somos conscientes del salto cualitativo que supuso el renacimiento con respecto al obscurantismo medieval.
Aquel movimiento espiritual y cultural, impulsado por pensadores de la academia florentina, supuso tanto como acercar al ser humano al reconocimiento de su cosmos interior o si se quiere a la independencia de su conciencia.
Y por supuesto, fue el tránsito de un mundo tenebroso donde la originalidad del pensamiento, explicaba el gran Marsilio Ficino, estaba severamente reprimida, a una cosmovisión legitimadora.
Otro tanto podríamos decir del salto cualitativo que supuso el abandono de la sociedad estamental para arribar, gracias a la efervescencia del siglo de las luces, a la autonomía de la razón.
Condición sin duda “sine qua non”, para poder reivindicar la “liberté, egalité, fraternité”, conceptos tan fundamentales para cualquier planteamiento mínimamente democrático y por supuesto para construir la sociedad de los ciudadanos.
Difícil negar, que ambos pasos deban ser considerados como dos hitos en la evolución del “homo sapiens”.
Hoy, en este ambiente que está al pil-pil, decimos que es urgentísimo acabar con este sistema globalizado de guerras, violencia, expolio, y corrupción…
La consciencia de que estamos sometidos a unos señores, organizaciones e instituciones nefastos, perversos, en su caso criminales, resulta desesperante y hasta quizás nos paraliza.
Es lo que pretende el gran leviatán de la guerra, de las finanzas, del avasallamiento, que nos sintamos estúpidos y vencidos…
La verdad es que al gran monstruo nunca lo derribaremos en una contienda frontal, eso es lo que él pretende …
No nos queda más remedio que combatirlo en todos los frentes y en todas las direcciones. Es el momento, ahora que percibimos que todo parece moverse, creernos que si gran parte de la sociedad, distribuye su lucha democrática en todos esos posibles frentes, la fiera se tambaleará…
Los avances liberadores del “homo sapiens”, fueron lentas y pequeñas progresiones, con caídas y remontadas…
Hay un trayecto ineludible para el ser humano. Ni más ni menos que el que transcurre entre el “homo corruptus” y el “homo solidalis”.
Publicado por Nabarralde-k argitaratua









