La reacción de los soberanistas escoceses, reclamando la declaración unilateral de independencia (DUI) después de haber perdido el referéndum, es sorprendente. Entiendo su malestar. Es evidente que la campaña unionista se basó en asustar a los jubilados y los datos demuestran que eso hizo ganar finalmente el no. Y parece muy probable, -en muy pocas horas se ha visto- que la promesa de concederles más autonomía, hecha a última hora, no se cumplirá. Pero, todo esto dicho, es difícil de no ver una rabieta, que resulta de mal justificar políticamente.
Para explicarse, Salmond dijo que el referéndum era su camino personal, pero que no había sido nunca el camino del SNP. Se deduce que una victoria en las elecciones de 2016 serviría para justificar la declaración, siguiendo las tesis tradicionales del partido. Yo lo veremos cuando toque. Seguramente todo dependerá de la actitud de Londres. Si se demuestra, por la vía de los hechos, que la oferta de más autonomía era tan sólo una trampa, entonces la DUI la podrán, más o menos, justificar. En otro caso, la cosa será bastante más compleja por más fácil que ellos la quieran presentar. El voto del jueves pasado no se borrará así como así.
Dejando de lado el debate escocés, la reacción sirve para poner sobre la mesa la cuestión del método. Salmond tiene razón cuando dice que un referéndum no es la única vía posible para proclamar la independencia. De hecho, no es sólo que no sea la única vía, sino que es la que han usado menos estados. La gran mayoría de los estados actuales han proclamado la independencia sin hacer ningún referéndum; aunque hay que aclarar que precisamente los últimos son los que más uso han hecho de esta vía.
A nosotros, de cualquier modo, este debate escocés nos debería servir para recordar una obviedad: que la cuestión principal no es el método sino el objetivo. La cuestión no es cómo llegar a la independencia, sino conseguirla. Yo sigo defendiendo que el referéndum es mejor, mucho mejor, pero efectivamente ni es la única vía ni debe ser por fuerza la más conveniente. Dependerá de muchas cosas y, en nuestro caso, no será un hecho menor la reacción que tenga las próximas horas el Estado español, siempre tan imprevisible.
Vicent Partal
Vilaweb








