El pasado día 15 de marzo el Congreso de los Estados Unidos de América debatió sobre tres informes referentes a los procesos de autodeterminación en el mundo, bajo el título de “La política de los Estados Unidos hacia los movimientos de autodeterminación nacional”.
En el mismo se trataron asuntos referentes a los procesos acontecidos a nivel mundial y europeo desde la desintegración de la Unión Soviética y Yugoslavia. Se debatió en concreto sobre el proceso de Cataluña. La trascendencia del asunto y el hecho de la presencia catalana en el debate han llevado a su presencia relevante en la prensa digital de Cataluña.
La internacionalización del proceso es otro avance importante en el camino hacia la independencia. Desde Navarra nos sentimos solidarios con todos los procesos de emancipación nacional y Nabarralde ofrece la versión en español de tres medios digitales en catalán.
EL NACIONAL.CAT
El Congreso de EE.UU. también debate sobre la independencia de Catalunya
El Nacional Barcelona
Martes, 15 de marzo de 2016
El Congreso de los Estados Unidos también debatió ayer sobre Cataluña y el proceso independentista. Para ser más exactos, fue el comité de asuntos exteriores de la Cámara dentro del subcomité de Europa el que abordó la política de los EE.UU. en relación a los movimientos de autodeterminación. Justo el mismo dia que en el Congreso de los diputados se debatia sobre la unidad de España.
De las intervenciones registradas quien dedicó más espacio a Cataluña fue el doctor Paul Williams. Este profesor de Derecho y Relaciones Internacionales de la American University explicó que después de Escocia, Europa tiene que hacer frente ahora a una nueva crisis independentista en Cataluña.
En este sentido, relató la convocatoria del 9N y la participación de 2 millones de personas en esta consulta no vinculante. Explicó la argumentación legal en que se apoyó el president Artur Mas y el recurso del presidente Mariano Rajoy después ante el Tribunal Constitucional: Pero también la estrategia catalana de buscar un reconocimiento internacional basado en la demanda en la calle.
“Si la UE niega el reconocimiento de Cataluña, eso puede generar un conflicto económico crónico en el corazón de Europa que drene capital político y recursos económicos de un país económicamente frágil, España”, advirtió Williams.
En este sentido, señaló el debate en relación a la pertenencia a la UE y al mantenimiento de la moneda. “Siete millones de catalanes podrían conservar su ciudadanía en la UE, mientras viven fuera de la UE”, apunto en caso de no-acuerdo.
“Además, en muchos Estados europeos, el no reconocimiento sería percibido como antidemocrático”, añadió, lo cual en su opinión sería difícil de justificar teniendo en cuenta que tres docenas de Estados han conseguido el reconocimiento por parte de Estados miembros de la UE los últimos veinte años.
Por otro lado, sin embargo, adviertió que en caso de prosperar la independencia de Catalunya podría atizar otros debates similares en Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Rumania, Italia…
VILAWEB
Críticas en el congreso de EEUU en la actitud de la Unión Europea sobre la independencia de Cataluña
Un informe resalta que Cataluña buscará el reconocimiento internacional ‘de acuerdo con la voluntad de su pueblo’ y no ‘de acuerdo con las disposiciones de la constitución española’
Miércoles 03/16/2016 9:00
La Cámara de Representantes de Estados Unidos debatió ayer tres informes sobre la autodeterminación en el mundo, en una sesión convocada bajo el título ‘La política de Estados Unidos hacia los movimientos de autodeterminación nacional’ (1). Intervinieron tres ponentes: Paul R. Williams, Jason Soren e Ivan Vejvoda. La sesión fue presidida por el presidente del Comité de Asuntos Europeos del congreso, el republicano de California Dana Rohrabacher, que el pasado mes de septiembre ya invitó a una delegación oficial del gobierno catalán a explicar el proceso de independencia.
Del caso catalán habló especialmente Paul R. Williams, que se mostró especialmente incisivo en la cuestión de Cataluña y criticó abiertamente la posición de la Unión Europea. Williams es profesor de la ‘American University’ y fundador de ‘Public International Law & Policy Group’ (2). Ha asesorado al gobierno de Estados Unidos sobre la creación de nuevos estados, como los surgidos de la desintegración de la Unión Soviética y Yugoslavia, y también gobiernos de varios continentes, entre ellos lo de Kossove, Montenegro y Sudán del Sur, tanto en procesos de paz como en la redacción de las primeras constituciones.
La falta de coherencia de la UE complica su aproximación al caso catalán
En la comparecencia (3) en el congreso, Williams aseguró que si Cataluña proclamaba la independencia buscaría ‘el reconocimiento internacional de acuerdo con la voluntad de su pueblo y no de acuerdo con las disposiciones de la constitución española’. Invocó a continuación la sentencia de la Corte Internacional sobre Kossove y recordó que no había ningún precepto de la ley internacional que pudiera prohibir una declaración unilateral de independencia.
En este punto, criticó la falta de una aproximación coherente y cohesiva ‘de la Unión Europea hacia los movimientos de autodeterminación. Carencia que, según él, llevará a una situación difícil en el caso catalán, porque, tal como se ha comportado hasta ahora la Unión, si acepta reconocer a Cataluña repercutirá en el interior de varios estados, pero si no lo acepta ‘se creará un conflicto latente en Europa que apartará capital político y recursos económicos de una España debilitada’.
Según Williams, la independencia de Cataluña, si no fuera reconocida por la Unión Europea ‘crearía, sin embargo, un Estado que tendría el euro por moneda, con siete millones de catalanes que mantendrían la nacionalidad europea, aunque fuera fuera de la Unión’. Sin embargo, el profesor Williams avisa de que no reconocer a Cataluña sería extremadamente difícil de justificar ‘por parte de los estados que forman la actual Unión Europea, muchos de los cuales no eran independientes hace veinticinco años.
Abandonar la actual política a favor del status quo de las fronteras
La intervención de Williams, más allá del caso catalán, se centró en la propuesta de un modelo de gestión por parte de Estados Unidos de los casos de autodeterminación. Según él, los Estados Unidos deberían abandonar la ‘política que sólo enfatiza la estabilidad y el status quo de las actuales fronteras’ en favor de una política más abierta a la autodeterminación, pero a la vez regulada, que llamó ‘de soberanía ganada’. Esto significa que los procesos de independencia deberían someterse a unas regulaciones y a unos pactos para evitar tensión y violencia entre los estados.
La intervención (4) de Jason Søren, en una aproximación más teórica, concluyó que una vez que un Estado se declare independiente los Estados Unidos no tienen más remedio que definirse, y propuso hacerlo ‘sin tener en cuenta sólo los intereses del Estado del que se ha separado el nuevo Estado, sino también los de este nuevo Estado y los efectos de la secesión en la política regional’.
Søren puso de relieve que cuanto más abierta es la actitud del gobierno central menos peligro hay de violencia y tensión. Y contrapuso ejemplos como el danés (que autoriza explícitamente el derecho de independencia de Groenlandia y las islas Feroe) con el español.
En cuanto a la tercera intervención (5), de Ivan Veijvoda, se centró en los mecanismos para asegurar el acuerdo entre las partes y puso un énfasis especial en los referendos de Quebec y Escocia.
(2) http://publicinternationallawandpolicygroup.org/
(3) http://docs.house.gov/meetings/FA/FA14/20160315/104672/HHRG-114-FA14-Wstate-WilliamsP-20160315.pdf
(4) http://docs.house.gov/meetings/FA/FA14/20160315/104672/HHRG-114-FA14-Wstate-SorensJ-20160315.pdf
(5) http://docs.house.gov/meetings/FA/FA14/20160315/104672/HHRG-114-FA14-Wstate-VejvodaI-20160315.pdf
GEOPOLÍTICA.CAT
http://www.geopolitica.cat/4879-2/
En el Congreso de EEUU se escuchan críticas a la Unión Europea respecto a la independencia de Cataluña
GEOPOLITICA.CAT
16 DE MARZO 2016
Los Estados Unidos tienen que defender “rutas legales” y “democráticas” hacia la independencia ante los movimientos de autodeterminación y deben considerar cambiar su política actual de “sólo enfatizar la estabilidad y el status-quo de las fronteras” y simplemente tener en cuenta “los intereses del Estado original” por una que considere también las consecuencias de la secesión. Es la opinión de tres expertos que este martes han comparecido en el Comité de Asuntos Exteriores del Congreso de los Estados Unidos, concretamente en el subcomité para Europa, Eurasia y Amenazas Emergentes, en un debate sobre la política norteamericana hacia los movimientos nacionales de autodeterminación.
El presidente y cofundador del ‘Public International Law and Policy Group’, Paul R. Williams, el profesor del ‘Dartmouth College’ Jason Soren, y el vicepresidente de Programas del ‘German Marshall Fund’ de Estados Unidos, Ivan Vejvoda, comparecieron este martes en el Congreso de Estados Unidos y han recomendado un cambio en la política estadounidense hacia los procesos de independencia.
En su intervención, Williams dijo que “para promover paz y estabilidad a largo plazo es imperativo que, al hacer frente a la autodeterminación, los Estados Unidos cambien de una política que sólo enfatiza la estabilidad y el status-quo de las fronteras existentes por una de soberanía ganada”. Según este experto, esto ofrecerá a los EEUU “una mayor flexibilidad” para gestionar “las aspiraciones de los movimientos de autodeterminación nacional” y reducirá “la potencialidad de violencia e inestabilidad política y económica”.
Paul R. Williams define este modelo como la “devolución progresiva y condicional de poderes soberanos y autoridad de un Estado hacia un ente sub-estatal de acuerdo con la supervisión internacional”. Según dice, fue este el sistema que se siguió en Montenegro y Serbia, por ejemplo.
En el caso de Cataluña, Williams aseguró que si finalmente se opta por la independencia, los catalanes “buscarán el reconocimiento internacional como estado basándose en la voluntad de la gente, no en las provisiones de la Constitución Española”. Este experto ha defendido que el caso de Kosovo demuestra que no hay “una prohibición legal contra la declaración de independencia de un ente sub-estatal”.
Williams indicó que la UE, que no tiene una política clara sobre la cuestión independentista, se ha situado en una posición “imposible”. En este sentido, aseguró que un reconocimiento de Cataluña impulsaría los movimientos independentistas en Bélgica, Chipre, Eslovaquia o Rumania, pero que la falta de reconocimiento provocaría “un conflicto económico congelado el corazón de Europa” que “eliminaría capital económico y político en una España frágil”. Además, se crearía un Estado catalán que “mantendría el euro como moneda y donde siete millones de ciudadanos podrían mantener su ciudadanía viviendo fuera de la UE”. “El no reconocimiento se percibiría como antidemocrático. Sería extremadamente difícil de justificar, teniendo en cuenta que casi tres docenas de estados han logrado el reconocimiento de la UE en los últimos 25 años”, dijo.
Por Ivan Vejvoda, del German Marshall Fund de EEUU, “una estrategia democrática y con normas en que las partes sean capaces de encontrar una solución pacífica es siempre la deseable”. Vejvoda aseguró durante su comparecencia en EEUU que España es “un país a observar”. El experto indicó que a pesar de que el interés inicial era el País Vasco, hoy es “el deseo de independencia de Cataluña lo que está en ojos de todos”.
Según dijo, los últimos resultados electorales en Cataluña “demuestran que hay una creciente ola de partes de la élite política catalana y la sociedad que quieren la independencia”. Vejvoda ha planteado que incluso si se ofrecen más poderes desde Madrid, una posibilidad que ha admitido que no está confirmada, no queda claro si esto detendría el movimiento independentista catalán, especialmente porque son “los jóvenes” los que más lo impulsan.
El profesor del Dartmouth College y colaborador del Centro Maurits Coppieters Jason Soren explicó en el Congreso de EEUU que “un camino legal hacia la independencia puede promover la paz al restringir los movimiento secesionistas y los gobiernos centrales para conseguir sus objetivos de acuerdo con medios electorales y legislativos”.
Con una vía legal para la independencia, dijo Soren en Washington, “los secesionistas no tendrán excusa para la violencia”. Søren resaltó también que el gobierno central “a menudo no se puede comprometer a respetar un compromiso regional de autonomía sin también conceder el derecho a la secesión”.
Søren resaltó que es normal que en casos de independencia EEUU intenten mantenerse al margen para no molestar al Estado en cuestión, pero indicó que “una vez hay una declaración de independencia, el gobierno de EEUU no tiene alternativa y debe responder”. “En este caso, el gobierno de EEUU podría considerar no sólo los intereses del Estado original, sino también los intereses del Estado que se separa y el efecto de la secesión en la estabilidad regional”, dijo. “Normalmente, cambiar una relación de Estado-a-nación a una de Estado-a-Estado reduce la violencia”, concluyó.








