El articulista del unionismo

Javier Cercas -como buen novelista- no sólo ha aportado la argumentación y el léxico incendiario que expone el unionismo sobre el proceso sino que también ha creado sus marcos mentales (los frames). Se trata de las posiciones de un movimiento conservador ya que quiere mantener -como sea- el régimen de 1978. Estos marcos mentales los describió el lingüista Lakoff, según el cual todas las palabras se definen en relación con unos marcos conceptuales determinados. Así, Cercas ha argumentado que el móvil principal del independentismo es el egoísmo económico y que las clases acomodadas quieren la independencia para sacudirse de sus pobres. Cercas también expone que los catalanes independentistas estarían abducidos por unos dirigentes que les habrían engañado con grandes mentiras con el objetivo de imponer políticas conservadoras.

Para Cercas el derecho a decidir habría actuado como un ‘Deus ex machina’ que habría entrado en escena para resolver la situación de precariedad del independentismo tradicional, ampliando la base. Lógicamente esto lo sabe perfectamente el soberanismo y el éxito de esta expresión ambigua radica en el hecho de que se siente muy cómodo un amplio abanico de ciudadanos de Cataluña: desde los independentistas que quieren un Estado propio hasta los demócratas que quieren votar no en un referéndum de autodeterminación.

Otra de las técnicas que -según Lakoff- usan los conservadores es idealizar una situación anterior que habría sido destruida por la actuación de las fuerzas progresistas. Los conservadores ya se encargarán de restituir esta Arcadia feliz. Es la ‘American Great Again’ de Donald Trump. Cercas considera que los líderes independentistas habrían fracturado una sociedad ideal (‘El creador del caos’, 19-08-18). Y todo esto sólo lo habrían hecho para conseguir más poder. En definitiva, para conseguir más dinero (‘La úlcera catalana’, 04.12.16). Además, Cercas califica los líderes catalanes de incompetentes, irresponsables, mentirosos y estafadores ya que han engañado a la sociedad catalana convirtiendo a los catalanes en una especie de esclavos alienados que se creen sus mentiras (‘El triunfo de la mentira’, 26/08 /18).

En la lucha por el discurso y por la creación de marcos mentales nuevos, la política unionista y Cercas -en particular- han abusado de un lenguaje orweliano, y así han comparado el proceso con el golpe de estado de Franco (‘Los penúltimos franquistas’ ( 06.17.18). También ha calificado el proceso con metáforas ligadas a fenómenos naturales trágicos como “maremoto”, “Cataclismo”, “oleada de populistas”. a menudo habla del proceso como una acción de “violar una y otra vez la Constitución”. (‘El regreso de la historia’, 11.27.17). Cercas se ha convertido en un referente de la creación de metáforas del terror, el uso de coloquialismos y giros lingüísticos bien encontrados que después los unionistas no se han cansado de repetir.

Cercas y el unionismo, a estas alturas, todavía no entienden que estos dirigentes ganaran las elecciones del 21-D por mayoría absoluta, y lo atribuyen a un problema psiquiátrico de los catalanes. Así califica al presidente Puigdemont como “un creyente”, “independentista de verdad”, un “don nadie” que se habría convertido en una especie de dios creador del caos. (‘Lecciones no aprendidas de la historia’, 28/11/18), (‘El creador del caos’, 08/19/18).

La influencia de Cercas también ha llegado a la judicatura. Así, en la causa instruida por el juez Llarena es muy singular la referencia al proceso como “piedra de Rosetta del diseño criminal”. Casualmente, la misma singular expresión que usó Cercas, con motivo de la publicación de su libro ‘El Impostor’, refiriéndose a Enric Marco: “su historia es la piedra de Rosetta de la impostura” (‘El Mundo’, 14/11/14). Cercas y Llarena también coinciden en argumentar que los golpes de estado pueden existir sin violencia física y, por tanto, existe rebelión. Este marco mental se ha incorporado al discurso unionista y es piedra de toque del juicio. (‘No estamos solos’, 16/12/18).

La conclusión lo estamos viendo hace días en el juicio, donde hay una batalla para imponer un discurso y un marco mental. Si ha habido o no rebelión. Si los jueces pueden demostrar que el adverbio “violentamente” no se refiere exclusivamente a un levantamiento con violencia física y pública sino que había la intención de conseguir la independencia. Cercas ha naturalizado el discurso, Llarena lo ha expresado jurídicamente, el rey lo ha ratificado y los jueces del Supremo establecerán -o no- la criminalidad. Lógicamente no podemos perder la esperanza porque tenemos la verdad y la verdad nos hará libres, siempre que la sepamos explicar el mundo.

EL PUNT-AVUI