El apocalipsis según Francesc Granell

Ya hace tiempo que el economista Francesc Granell decidió abandonar su mesa de trabajo para dedicarse de lleno a propagar las bondades de la cautividad y la sumisión de Cataluña. Promocionado con entusiasmo por el aparato mediático del nacionalismo español, que lo reconoce como uno de los suyos, Granell mantiene una actividad frenética concediendo entrevistas, escribiendo artículos e interviniendo en actos con el objetivo de prevenirnos de los males que conlleva la libertad. “¡No queráis ser libres!”, nos viene a decir. “¡La libertad sería un veneno mortal para Cataluña!” Es así como, cambiando la economía por la profecía, el señor Granell se afana por aterrorizarnos con la sagrada Revelación de la FAES. La Revelación nos dice que Cataluña sólo tiene dos opciones en esta vida: la cautividad o el abismo. Es el apocalipsis según Francesc Granell:

 

1.- “Cataluña [con la independencia] quedaría fuera de los tratados y de la Unión Europea. Es la doctrina que ha establecido la Comisión Europea, que es la guardiana de los tratados. […] Toda región que salga, queda fuera de la Unión”.

 

2.- “Las inversiones extranjeras y las multinacionales se irán por el clima de revuelta social al ver que el nuevo Estado no soluciona nada. Ninguno de los cinco Estados miembros del Consejo de Seguridad de la ONU aceptará que un trozo de España se independice”.

 

3.- “Si llega la independencia explotará la calle, habrá violencia cuando la gente vea que no se subirán las pensiones, ni mejorará el estado del bienestar, y que no se cumplirán las promesas de un Estado idílico como el que dibujan los independentistas. Seremos un Estado fallido, seremos Somalilandia”.

 

4.- “El país vive en un régimen de partido único, con la Asamblea Nacional Catalana (ANC) contra el resto que no es soberanista”.

 

5.- “El Decreto de Nueva Planta supuso el desarrollo del espíritu emprendedor de Cataluña, ya que unificó el mercado”.

 

Ante esta sarta de despropósitos, se entiende que el también economista Xavier Sala-i-Martín haya dicho que “la credibilidad de Francesc Granell es nula. En cuestión de un año, ha pasado de decir que el poder de Cataluña en Europa sería nulo, tanto si se quedara dentro como fuera, a afirmar todo lo contrario. Este señor debería ponerse de acuerdo consigo mismo, porque si no tendremos que hablar del señor Granell como del vino. Señor Granell 2012, señor Granell 2013”.

 

Pues el señor Granell 2014 debe estar muy falto de argumentos para fundamentar en mentiras sus apocalípticas profecías y desacreditarse tanto. Con relación al primer punto, nada de lo que dice es verdad por la sencilla razón de que la independencia de una nación sin Estado no sólo no se ha producido nunca en el seno de la Unión Europea, sino que la propia Unión tampoco se le había planteado. Y el propio presidente Mas se ha referido a menudo a ello. Sencillamente no hay ningún texto oficial que diga lo que dice Granell. Además, sin darse cuenta, incurre en una contradicción flagrante, dado que en el supuesto delirante que pasara lo que él asevera, la negativa de España a reconocer la soberanía nacional de Cataluña obligaría a la primera a mantener la nacionalidad española de los catalanes, lo que haría imposible que estos, ya independientes, pudieran dejar de ser ciudadanos de la Unión Europea. En otras palabras, España no podría diferenciar entre españoles comunitarios y españoles extracomunitarios.

 

En el segundo punto, Granell se erige en portavoz de las Naciones Unidas e, intentando convertir sus deseos en realidad, profetiza que este organismo violará el derecho internacional a fin de rechazar la expresión pacífica y democrática de una nación de Europa a decidir por sí misma. También hace reír el mal agüero que dibuja con las ochocientas multinacionales que hay en Cataluña huyendo en estampida. Justamente es al contrario. Como dice el Círculo Catalán de Negocios, estas empresas serán el gran lobby de presión que neutralizará los problemas burocráticos que puedan surgir. Por otra parte, ‘Business Intelligence’ e ‘Invest in Catalonia’ ya han informado de que el horizonte de una Cataluña independiente no sólo no asusta la inversión extranjera sino que la aumenta. Mientras ha crecido un 31,5% en nuestra casa, cae un 7,1% en Madrid. Y también crecen las exportaciones y el turismo.

 

El tercer y cuarto puntos constituyen un delirio por sí mismos. Sólo hay que recordar un par de datos: una, que Cataluña mantiene el equilibrio entre lo que aporta a la Seguridad Social y lo que recibe por medio de las pensiones contributivas; y dos, que mientras España tuvo un déficit de 86.332 millones de euros -periodo 1.995 a 2.010-, Cataluña tuvo un superávit de 24.774 millones. Y un dato aún más contundente: en los últimos quince años Cataluña ha aportado el 12,7% de su PIB a las pensiones de los españoles. En cuanto a la criminalización del independentismo, en general, y de la ANC, en particular, presentándolos como opresores de Cataluña, sólo puedo decir que es una bajeza moral incalificable.

 

El punto quinto tiene el mismo nivel. Hay mucha ignominia y mucho autoodio para decir, como hace Francesc Granell, que el Decreto de Nueva Planta supuso un avance para Cataluña. Estamos hablando del rabioso Decreto que promulgaba el asesinato de la nación catalana, de su identidad, de su lengua, de su cultura, de sus instituciones y de sus libertades. Asesinato que, según Francesc Granell era positivo porque “unificaba el mercado” con Castilla y consolidaba la unidad de destino en lo universal. Es decir, que, después de ser literalmente masacrados por Castilla, violadas hijas, quemadas nuestras ciudades, destruidas nuestras casas, aniquilado nuestro país, debemos bendecir su consecuencia directa, el Decreto de Nueva Planta, porque nos “unificó como mercado”. Realmente repugnante. Si algún catalán se pregunta cómo ha podido ser tan duradera la opresión española de Cataluña, Francesc Granell es la respuesta. Él y los catalanes como él lo han hecho posible. Ahora, por fin, se ha acabado. Abramos las ventanas y dejemos que el país se ventile.

 

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