Entendámonos: los catalanes no seremos independientes porque nos ayuden los daneses ni los daneses tienen ninguna responsabilidad sobre nuestro futuro, más allá de remarcar los valores democráticos que conforman la Unión Europea. Los catalanes seremos independientes si lo queremos ser y somos capaces de encontrar en los próximos meses el suficiente acuerdo entre nosotros como para proclamar la república. Pero el debate en el Folketing es un paso adelante extraordinario, cambia el juego. Un parlamento democrático, de una de las democracias más consolidadas, admiradas y consistentes de la Unión Europea, ya no rehuye el debate, da el paso de equiparar a Cataluña y España como actores políticos iguales y pide a todos que hablen sobre la independencia de Cataluña. No sobre la reforma de la constitución española, ni sobre la configuración de un nuevo modelo de Estado. El texto, esto hay que reconocerlo, ha superado las expectativas y es literalmente un paso de gigante. Hay que dar, pues, las gracias a la ANC por el esfuerzo realizado para conseguirlo pero sobre todo hoy hay que dar las gracias al gobierno y al parlamento de Dinamarca. Esto que han hecho no lo deberíamos olvidar nunca. ‘Tak Danmark for den støtte Y har Givet til debatten olmo Cataloniens selvstændighed!’
E insisto: todo ello sin perder la cabeza y sin pasar por alto que de momento seguimos siendo un asunto interno español, al menos desde el punto de vista técnico. Cataluña será un asunto interno español hasta el día que nuestro parlamento de el paso de declarar la independencia. Pero el valor impresionante del gesto danés es que demuestra que en la Unión Europea España ya no está en condiciones de imponer su política de bloqueo. Hasta ahora a la mano extendida de los catalanes para negociar España ha respondido con prohibiciones, amenazas y tribunales, no con política. De repente, sin embargo, se ha encontrado con que por primera vez un Estado miembro de la Unión Europea le ha marcado el territorio y ha puesto sobre la mesa la necesidad de resolver políticamente el conflicto. Con diálogo y negociación, contando los votos, tal y como haría cualquier democracia. La trascendencia del voto danés es en este sentido mayúscula y anticipa que la teoría española según la cual la UE simplemente hará caso de lo que ellos digan ya sólo es una ilusión remota.
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