Las primeras iniciativas a favor de la lengua y cultura vascas surgieron en Pamplona en el último cuarto del siglo XIX y se consolidaron en el primer tercio del siglo XX, en consonancia con el resurgimiento del movimiento cultural y lingüístico en todo el país, uno de cuyos epicentros lo constituyó la capital de Navarra. Por tanto, se trata de una amplia corriente que no data de hace 40 años, sino que hunde sus raíces en la labor de generaciones que nos han precedido desde hace siglo y medio.
Efectivamente, tras la constitución en 1918 y 1919 respectivamente de la Sociedad de Estudios Vascos–Eusko Ikaskuntza y de la Academia de la Lengua Vasca–Euskaltzaindia por parte de las cuatro Diputaciones Forales (Navarra, Bizkaia, Gipuzkoa y Araba/Álava), en Pamplona se creó en 1925 la Asociación Euskeraren Adiskideak con más de cien personas pertenecientes a un amplio espectro del pensamiento político de la época. La finalidad de la asociación era “enseñar, sostener, fomentar y extender el euskera, y también el resurgimiento de las costumbres, diversiones y deportes tradicionales, especialmente la música, canto, bailes y juego de pelota”.
La asociación puso en marcha numerosas iniciativas a lo largo de Navarra, como juegos florales, fiestas vascas, certámenes literarios y premios a niñas y niños vascohablantes, con la ayuda económica de la Diputación Foral de Navarra. Por ejemplo, se llevaron a cabo fiestas vascas, entre otras localidades, en Auza, Auritz/Burguete, Lekaroz, Otsagabia, Orotz-Betelu, Leitza, Berroeta, Roncal, Esparza, Ezcároz y Jaurrieta). La prensa de la época hacía un amplio seguimiento de dichas actividades y publicaban los nombres de los niños y niñas premiadas de cada localidad. En Eugi (Esteribar), por ejemplo, recibieron una gratificación económica en 1926 por saber euskera Serafín Etxeto, Pedro Seminario, Aurelia Egozkue, Modesta Larramendi, Esteban Azparren, Lucio Errea, Guadalupe Irañeta y veinte menores más.
En la misma capital se desarrolló con total éxito el Día del Euskera a finales de septiembre de 1930 con diversos actos: dianas, misa en la iglesia de San Ignacio, y una colorista y animada karrikadantza por las principales calles, con la presencia de las comparsas de gigantes de Estella, Sangüesa, Tafalla, Tudela y Pamplona; y por la tarde un gran festival de danzas vascas con la actuación de dantzaris de Cortes, Aldatz (Larraun), Leitza y Pamplona. Los actos continuaron al día siguiente en un abarrotado Teatro Gayarre con la entrega de premios a niñas y niños euskaldunes de nuestra ciudad que habían aprobado el examen que días antes se les había realizado en el colegio Huarte de la calle Mayor. En la lista figuran Lidia Goñi, Presentación Viscarret, Jose Loizu, Maritxu Lizarrondo, Margarita Carasusan, Joseba Mikel Agerre, Juan Jesús Jaurrieta, Ángeles Etxeberria… En total, más de 40.
El trabajo de la asociación culminó en 1931 con la creación de la primera escuela vasca o ikastola de Navarra en la avenida Carlos III de Pamplona. Todo se vino abajo con el alzamiento de 1936, pero ni la guerra ni la represión pudieron acabar del todo con aquella fructífera labor de años que empezó a prosperar de nuevo en la década de 1950.
ZE BERRI? nº 174 zk.









