Buenos días Sr. Banderas. Supongo que recibirá cartas de todo tipo. Permítanme una que seguramente no le gustará, pero que hace tiempo que quería hacerle llegar. Y es que lo que me ha hecho pensar en ello, SR. Banderas, es haber visto recientemente una película suya. Y empezaré por decir una obviedad. En la vida pública, creo que es muy importante que las personas referenciales -actores, cantantes, escritores, etc.- sobre todo si son de una orientación progresista, tengan muy en cuenta su influencia en la opinión pública por las consecuencias que puedan derivarse. Sus opiniones, su comportamiento, pueden ser especialmente importantes, máxime en un Estado donde ha habido una dictadura sanguinaria, pero no ningún proceso de depuración ni nada que se parezca a un Proceso de Nuremberg, para democratizar en profundidad el tejido social. La prueba la tenemos en la inmunidad que han disfrutado y disfrutan los criminales que dirigían la dictadura, con las profundas repercusiones antidemocráticas que así fija en la sociedad en forma de sociología franquista. Y es en este aspecto de persona de referencia como quisiera hacerle una observación en el momento en que el mundo entero ha podido ver que en 2017 los catalanes y sus dirigentes no cometieron tipo alguno de crimen y que simplemente pedían de una forma valiente ejercer su Derecho a Decidir, uno de los más básicos derechos. Se lo comento, SR. Banderas, porque todavía recuerdo un comentario suyo, hecho no hace demasiado tiempo, en el que llegó al extremo de preguntar “¿Dónde están los heridos del 1 de Octubre?”.
Usted es un hombre inteligente, de mundo, y no me cabe en la cabeza que usted no vea la enormidad de haber hecho esta pregunta. Y más en público. Sepa que le pone al nivel de cualquier dirigente de VOX-PP, que la hubieran firmado con las dos manos. Pero hay que apuntar que ha tenido la suerte de que el hecho pasó razonablemente desapercibido y que nadie de ‘Human Rights Watch’ ni de ‘Amnistía Internacional’ se haya fijado en ella. Porque era una frase abominable. Dudar de una realidad documentada de 1066 votantes heridos a manos de una policía desbocada al grito de “a por ellos” es una mancha muy frondosa en el currículo de un actor como usted que se jacta de ser de izquierdas. Lo que resulta doblemente rocambolesco es que la pregunta la haya hecho un Miembro de Honor de la Legión Española, recordémoslo, cuerpo de ejército con un historial en la Guerra Civil que debería haber comportado su inmediata desaparición una vez llegada -supuestamente al menos- la Transición que tan bien les fue a ustedes para blanquear el franquismo. Una Transición que ha dejado vestigios tan escandalosamente sobrecogedores como la existencia todavía hoy de una destacada Bandera de la Legión en Ronda con el nombre de Millán Astray. Millán Atray, Sr. Banderas, y usted de Socio de Honor!!! O usted no sabe nada de la historia o es que tiene una idea paupérrima de lo que debe ser una democracia. ¿Cómo puede que avale una Legión de historial demoledor y, en cambio, vitupera a pueblo que ha recibido palos por votar? ¿Eso es lo que es ser progresista en España hoy? ¡La Virgen!
Es evidente que esa Democracia que debería haber cambiado todo esto, nunca llegó. Y esto ha pasado, por activa y pasiva, con su aval, SR. Banderas. Y es por esto que hoy, cuando ningún Tribunal del mundo ya da legitimidad alguna a la brutal represión que hemos sufrido, como persona “progresista”, estaría fenomenal que recibiéramos una disculpa suya. Creo que nos debe una explicación a todos los catalanes que durante el Proceso sufrimos una sorprendente represión con episodios y realidades tan grotescamente antidemocráticos como han sido -y son- la Operación Cataluña, los ‘piolines’, el ‘a por ellos’, el ‘Catalangate’, el ‘Pegasus’, el ‘Andorraragate’, el ‘lawfare’ judicial aplicado masivamente para eliminar contrincantes políticos (ahora les toca a los suyos, ¡mire qué karma tan gracioso!), la Policía Patriótica, las infiltraciones y la generalización de una catalanofobia institucional tóxica -que tantos votos da a los partidos españoles- y tantas medidas tiránicas más, contra las que no recuerdo que usted, en toda su vasta progresía, haya pronunciado una sola objeción. Por eso le emplazo a ser valiente, SR. Banderas, y a actuar de una vez como el verdadero referente progresista que dice ser. Cataluña, Andalucía y el mundo democrático se lo agradecerán. ¡Pida perdón al pueblo catalán!
RACÓ CATALÀ









