Bergara: 50 años de compromiso

Hay fechas que no pertenecen solo al calendario. Días que se convierten en memoria compartida, en lugares donde un pueblo se reconoce a sí mismo y encuentra la fuerza para seguir caminando. El 21 de julio de 1976 fue uno de esos días. Bergara acogió entonces el encuentro de cientos de representantes municipales de toda Euskal Herria que, al cumplirse el centenario de la abolición de los Fueros, proclamaron que este pueblo seguía vivo, que su identidad no había sido derrotada y que la soberanía asentada sobre sus derechos históricos continuaba siendo el horizonte de una voluntad colectiva.

Aquellos alcaldes y concejales entendieron que los ayuntamientos no eran únicamente administraciones cercanas a la ciudadanía. Eran, y siguen siendo, la expresión más antigua y profunda de nuestro autogobierno, el primer eslabón de una tradición institucional que hunde sus raíces en los Fueros y en la capacidad de este pueblo para gobernarse conforme a sus propias leyes y acuerdos. Su gesto fue mucho más que una reivindicación política: fue un acto de dignidad histórica. 

Este año coinciden dos efemérides que dialogan entre sí a través del tiempo: el 150 aniversario de la abolición de los Fueros y el 50 aniversario del nacimiento del Movimiento de Alcaldes de Bergara. Entre ambas transcurre una historia de resistencia, pero también de reconstrucción institucional y perseverancia democrática. La historia de nuestro pueblo no es solo la historia de lo que le fue arrebatado; es, sobre todo, la historia de quienes nunca dejaron de defender aquello que les pertenecía por derecho. 

Por eso resulta especialmente significativo que representantes municipales de más de 200 municipios de toda Euskal Herria vuelvan a encontrarse en Bergara. Allí donde hace medio siglo se alzó una voz colectiva en favor del autogobierno, volverá a escucharse el compromiso de las instituciones más cercanas a la ciudadanía con la memoria, la democracia y el futuro de nuestro pueblo. 

Los tiempos han cambiado, pero el municipalismo vasco continúa siendo una de las grandes fortalezas nacionales de Euskal Herria. Hoy EH Bildu constituye la primera fuerza municipalista de Navarra y del conjunto de Euskal Herria, y tiene además el honor y la responsabilidad de gobernar Iruñea, la capital del viejo Estado de Navarra, euskaldun guztion hiri buruzagia. Desde esa responsabilidad institucional sabemos que gobernar una ciudad es también custodiar su memoria y proyectarla hacia el futuro. 

Como alcalde y como historiador siento que nuestra ciudad forma parte de esa larga conversación entre generaciones. Sus murallas, sus calles y sus plazas han sido testigos de siglos de historia, pero también nos recuerdan que ninguna conquista política permanece viva si cada generación no decide hacerla suya. Los derechos históricos no pertenecen al pasado como una reliquia; son una herencia viva que interpela a nuestro presente y orienta nuestro porvenir. 

El compromiso que nació en Bergara en 1976 permanece en pie. Sigue vivo porque vive en nuestras instituciones, en nuestros municipios y en la voluntad democrática de una ciudadanía que no ha renunciado nunca a decidir su propio destino. Continuamos dando pasos para recuperar los derechos históricos que nos fueron arrebatados, con la convicción de que la memoria no es un ejercicio de nostalgia, sino una forma de construir el futuro. Y porque sabemos de dónde venimos, también sabemos hacia dónde queremos caminar. Ese fue el legado de quienes nos precedieron y ese es el compromiso de nuestra generación.

*Iruñeko alkatea 

Naiz