Las perversas txoznas de Algorta

La euskarafobia que maneja ‘El Correo’ no tiene pérdida, y es que debemos enmarcarlo en un intento de españolizar a la sociedad vasca, objetivo permanente de este periódico nacido como diario de la Falange española.

Podemos hablar de la falsa dicotomía de contratar a médicos castellanoparlantes o quedarnos sin atención médica —¡qué ingenuos y toscos los vascos que prefieren perder la salud!—. También de la sobrerrepresentación de aquellos pobres estudiantes de colegios concertados que sacaron un cero en la selectividad y la EHU los «castigó». O la polémica más reciente: las perversas txosnas de Algorta, las cuales se atreven a poner una recepción aparte para atender a las personas que piden el kalimotxo en castellano. Porque claro, todo el mundo sabe que si no piden su trago desde esa ventanilla, se les apaleará y se les transportará a algún agujero común para esconder cadáveres que la ETA autodisuelta hace ya unos cuantos años todavía pretende utilizar.

La ventanilla para pedir en castellano es una iniciativa puesta en marcha desde colectivos y movimientos sociales que pretende hacer ver a los vecinos que no cuesta nada pedir «kaña bat». La población euskaldún es constantemente menospreciada y el euskera no es tratado como lengua oficial en el día a día. La iniciativa debe entenderse en dicho contexto, siempre desde la ofensiva contra el euskera y el gran esfuerzo por parte de muchos espacios sociales como txosnas, asociaciones, peñas o comisiones de fiestas por impulsar un ambiente festivo desde donde dar un empujoncito al euskera.

La paradoja es que los euskaldunes nos encontramos constantemente con estas recepciones violentadas lingüísticamente. Es la cotidianidad de una lengua que sufre un abandono institucional y una ofensiva jurídica y mediática de gran calado. Así que sí, seguiremos haciendo malabares para desnormalizar toda la maquinaria puesta en marcha contra nuestra lengua.

Naiz