La batalla de Aibar

El 23 de octubre se cumplen 574 años del enfrentamiento bélico más trascendental ocurrido en suelo navarro: la batalla de Aibar, acaecida entre Carlos de Viana y su padre, Juan de Aragón. 

Porque la importancia de la batalla de Aibar es tan grande que, si el resultado hubiera sido otro, la historia del mundo hubiera cambiado por completo. 

Pensemos que la batalla se libró el 23 de octubre de 1451, y que Fernando el del Cólico nació apenas cinco meses después: el 10 de marzo de 1452. 

Así que Carlos hubiera salido convertido en rey de Navarra indubitable y también en casi seguro próximo soberano de Aragón, si en la batalla hubiera muerto su padre, el rey Juan II. Algo no tan extraño, porque por ejemplo en esa misma época, en Inglaterra, la guerra de las Dos Rosas sólo se solucionó con la muerte en batalla del rey Ricardo III, en 1485.

Así que Fernando hubiera sido un hijo póstumo, sin más defensa que el almirante de Castilla, su abuelo, y podemos pensar también que quizás, si no el propio Carlos, sus partidarios Beaumonteses hubieran estado más que dispuestos a eliminarlo. En cualquier caso, Navarra se hubiera ahorrado posiblemente 60 años de guerra civil y la pérdida de su independencia en 1512.

Y sin Fernando, muerto, o siendo simplemente un huérfano segundón, no hubieran existido naturalmente los “Reyes Católicos”, e Isabel, pretendida siempre por Carlos, hubiera podido acabar como reina de Navarra y Aragón, y no como reina de Castilla, si tenemos en cuenta que Carlos -como argumenté en mi libro “Príncipe de Viana: el hombre que pudo reinar”- había sido educado en exclusiva para sentirse navarro, y que nunca mostró interés alguno por los asuntos castellanos de su padre, lo que lo convierte en un auténtico “Rey en el Norte”. 

Y si no existen los “Reyes Católicos”, puede pensarse igualmente que no hubiera existido el tribunal de la Inquisición, que ellos utilizaron como organización parapolicial con el objetivo de unificar los reinos bajo su dominio, y por tanto lo más probable es que no se hubiera expulsado a los judíos, y no se hubiera conquistado tampoco Granada. 

Por añadidura, la conquista de América también es más que posible que no se hubiera dado, o al menos no en la fecha en la que ocurrió, o quizás no por parte de Castilla, sino posiblemente lo hubiera hecho Portugal. Además, el Imperio Alemán, que acabó recayendo en un nieto de esos “Reyes Católicos”, hubiera continuado ajeno a los reinos hispánicos, y Enrique VIII de Inglaterra no se hubiera casado con una hija de Fernando e Isabel, y así quizás no hubiera renunciado al Catolicismo. teniendo en cuenta que la Reforma Protestante quizás no se hubiera dado, o de darse hubiera afectado sólo al territorio alemán, sin que las guerras de religión afectaran a Europa entera durante siglos.

Total: que lo que ocurrió un día de octubre en los llanos de Aibar hace seis siglos, pudo haber afectado decisivamente tanto a la historia de España -que ni siquiera hubiera existido como país unificado- como a la del mundo, que con la reforma protestante o el descubrimiento de América en el aire, hubiera sido completamente distinta. 

¿Y mejor? eso ya va a opinión de cada cual, aunque como podréis imaginar, yo hubiese preferido mil veces que venciese Carlos…

Por cierto, lamento profundamente que no haya ni una placa, ni un hito que recuerde en Aibar este crucial combate, aun reconociendo que resulta complicado establecer el lugar exacto de la lucha. Quizás el año que viene, cuando se cumpla el más redondo 575 aniversario de la batalla, pueda hacerse algo en ese sentido. 

Ojalá…