Empar Moliner hizo bien hecho. Prendió fuego a una zarandaja inservible para los ciudadanos, escrita bajo ruido de sables, que se hizo tragar al pueblo como un ‘todo-o-nada’ vergonzoso. Salir de la dictadura era una urgencia tal que poca gente osó oponerse. Ayer, Pedro Sánchez llegó a decir que Empar Moliner había quemado un texto aprobado por el 70% de los catalanes. Pero se olvidó que era un 70% de los catalanes vivos y en edad de votar en 1978, hace 38 años. ¡Qué demócrata!
Empar Moliner respondió a los ataques con inteligencia y contundencia. Ella dice lo que quiere y quema lo que le da la gana. Como debería poder hacer cualquier ciudadano de un país libre y democrático. Mi república es un país donde quien quiera quemar la bandera propia o la constitución lo pueda hacer sin sentirse amenazado. Un país libre de ciudadanos libres. Mira cuán sencillo y poderoso es a la vez.
Moliner quemó un ejemplar falso de la constitución española para denunciar que este texto no servía para proteger a los ciudadanos más vulnerables de las injusticias económicas o sociales más elementales: tener electricidad, agua caliente, un lugar donde vivir, un plato en la mesa… La escritora quemaba poéticamente la constitución para decir que si no sirve para calentarse, al menos que caliente. Tenía razón y no se echó atrás.
Sin embargo, como catalanes, sabemos que lo que no nos permite resolver los problemas más elementales de los ciudadanos no es que en España tengan una constitución, sino no tener una propia. Nuestro problema es más el estatuto más que su constitución. No haber superado aún la etapa autonómica. Su constitución, que la quemen ellos, si lo desean.
Si hemos decidido que vamos pasando es precisamente porque ya sabemos que en su Estado no podemos resolver todas estas cuestiones. El problema ya no es qué nos dejan hacer ellos, sino qué estamos dispuestos a hacer nosotros. La emergencia social es lo suficientemente grave cómo para no entretenernos más. Por eso sorprende que quienes dicen que tienen por prioridad resolver estos problemas no participen en el proceso de crear un Estado que ayude a sus ciudadanos.
Con apoyo y complicidad absolutos con Empar Moliner, propongo que prendamos fuego al estatuto. A nosotros la autonomía ya no nos sirve. Hemos respondido a la gran pregunta: ¿cuánto tiempo más podemos continuar en el Estado español? Basta ya de precariedades sociales y penurias económicas evitables. Peguemos fuego al estatuto y vayamos pasando.
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