“España ha recibido de EEUU una cornada sangrienta en su estrategia política exterior con Cataluña, no manipulable por la diplomacia de Margallo”
España ha recibido una cornada sangrante a su estrategia política exterior. Un posicionamiento imprevisto, incontrolable, insobornable y, sobre todo, no manipulable por parte de la diplomacia de Margallo. No se aceptan párrafos añadidos, ni traducciones chapuceras ni declaraciones ambiguas más o menos pactadas en Bruselas. Con Estados Unidos, no. Esta semana, el Comité de Asuntos Exteriores del Congreso estadounidense ha hecho público el análisis de expertos sobre la política estadounidense hacia los movimientos nacionales de autodeterminación. La recomendación es absolutamente revolucionaria: “A fin de promover la paz y la estabilidad a largo plazo, es el momento para que EEUU pasen de poner el acento en una política exclusivamente centrada en la estabilidad y el status quo de las fronteras existentes a una política a favor de la soberanía ganada”. La herida se infecta de repente.
El principio de ‘soberanía ganada’, en inglés, ‘earned sovereignity’, postula que la integridad territorial es una presunción refutable que sólo puede ser invocada por estados que actúan de acuerdo con el principio de libre determinación. Es decir, que para los EEUU, España, que no acepta el derecho de autodeterminación, no puede sostener la unidad de su patria sin tener en cuenta la voluntad democrática de los catalanes. La herida sangra más cuando los expertos que asesoran al Congreso de EEUU en geopolítica aseguran que “si finalmente los catalanes optan por la independencia, buscarán el reconocimiento internacional como Estado independiente basado en la voluntad de la gente, y no en disposiciones de la Constitución española”.
Y un mensaje para el ministro Margallo, que condenó al Estado catalán a vagar por el espacio por los siglos de los siglos . Avisa la UE que “si niega el reconocimiento de Cataluña, puede generar un conflicto económico congelado en el corazón de Europa que drene capital político y recursos económicos de un país económicamente frágil como España, mientras siete millones de ciudadanos europeos quedarían fuera la UE. Una situación que sería percibida como antidemocrática y extremadamente difícil de justificar”. Ahora sí, cornada del toro en el estómago del torero y exclamación del público.
EEUU se han mojado por primera vez sobre el proceso democrático de independencia de Cataluña, por cierto, con la consejeria de Asuntos Exteriores doblemente suspendida por el Tribunal constitucional. Un gesto trascendente, quizá decisivo, para el futuro democrático de Cataluña. ‘Yes, they can’, han dicho los yanquis.
Un ‘Yes, they can’ que replica, con 120 años de retraso, los argumentos del discurso de Cánovas del Castillo contra la independencia de Cuba ante el Congreso el 21 de noviembre de 1896: “en EEUU no hay un solo hombre de estado serio e influyente que quiera en realidad la independencia de Cuba, y tampoco en Europa, sabia, fecunda y liberal”. Mientras los Estados Unidos hacen política, en España, como hace 120 años, el Congreso dedica unas horas a defender la unidad de la patria.
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