La visión que tengo como persona de identidad mixta (catalana y española) me hace tener una perspectiva privilegiada del trato asimétrico que da la cultura dominante a mis dos identidades. Desde la cultura dominante en España se construye una simbología en la que se considera que hay identidades nacionales de segunda, folclóricas y prescindibles, y una identidad nacional que nadie cuestiona y que nunca es discutida.
Las identidades nacionales catalana, vasca o andaluza son continuamente folklorizadas , ridiculizadas y llevadas al extremo. Un ejemplo muy inmediato es la película ‘8 apellidos catalanes’, de la cual existe la versión ‘8 apellidos vascos’ y de la que no habrá una versión ‘8 apellidos españoles’.
No es que esté en contra del humor. Cuando el humor se realiza contra el poderoso es una herramienta muy útil. ‘La escopeta nacional de Berlanga’ apunta (nunca mejor dicho) hacia arriba, contra una forma de entender España que tenía el poder y los valores de las élites sociales de los años 70. Incluso puedo respetar cuando Boadella hacía ‘Ubu Presidente’ aquí en Cataluña, ya que él criticaba el hegemonismo de una cultura dominante del poder catalán.
Lo que no respeto es hacer humor desde la posición de poder hacia quien no tiene esta posición. Los que tenemos parte de nuestra identidad española, la tenemos bien protegida de críticas por un nacionalismo banal que se extiende por todas partes, en cambio mi parte de identidad catalana, está continuamente minorizada y marginada, ridiculizada. Cuando el humor se hace desde una posición de poder hacia alguien en una posición de debilidad se llama abuso. Y es que desde cierta creación cultural (mayoritaria) se tiene bastante claro que hay identidades nacionales prescindibles. De hecho, incluso molestas.
La arrogancia del “lo que pone tu DNI” no sólo se hace con esta frase tan evidente, se hace cuando se considera el catalán una lengua de aldeanos o con la reducción de los rasgos identitarios catalanes a clichés ridiculitzables. La verdadera crítica social es la que se hace de abajo a arriba, la que evidencia lo que queda escondido, la que critica el nacionalismo banal y sus efectos en la sociedad, no quien termina ridiculizando identidades que ya desde el mismo poder se intentan minorizar y erradicar. Porque para el poder, son prescindibles.
NACIÓ DIGITAL







