Se conmemora el 60 aniversario de la creación de la autonomía del Xinjiang Uigur·
El gobierno chino recuerda el “progreso amplio” experimentado por el Turquestán durante las últimas seis décadas de gobierno comunista·
Los soberanistas uigures denuncian la expoliación de sus tierras y la negación de su derecho a autodeterminarse

“El signo de grandeza de cualquier nación en el siglo XXI no es crear un imperio artificial ocupando, anexionando y colonizando otras naciones, sino respetar sus elecciones políticas a través del derecho reconocido internacionalmente a la autodeterminación”. Con esta frase el Congreso Mundial Uigur resume su parecer sobre las celebraciones que el gobierno chino hace estos días para conmemorar el 60 aniversario de la creación de la Región Autónoma del Xinjiang Uigur, o lo que es lo mismo, la nación sin Estado del noroeste de China: el Turquestán Oriental.
El actual autonomía del Xinjiang -en realidad, bajo control del Partido Comunista chino- fue creada el 1 de octubre de 1955 y fue designada oficialmente como un territorio autogobiernado por los uigures, con distritos para los grupos nacionales más pequeños -kazakhs y kirguises, sobre todo. La penetración china en Turkestán data del siglo XVII, pero parte de la población uigur nunca ha aceptado el dominio chino. En 1933 primero y en 1944 después, el movimiento independentista uigur proclamó una República del Turkestán Oriental, con apoyo soviético, que los chinos derrumbaron definitivamente en 1949. Desde entonces ha existido un movimiento de resistencia política y cultural -pacífico pero ilegalizado- y también una rebelión armada -minoritaria-.
Con ocasión del 60 aniversario, el gobierno chino ha publicado la obra Testigo histórico de la igualdad étnica, unidad y desarrollo en Xinjiang, en el que explica que el territorio ha experimento una “mejora continua en su nivel de vida, progreso amplio en varias áreas, estabilidad en la situación general de la sociedad y un impulso positivo para el desarrollo”. El texto alaba la, según el gobierno chino, armonía existente entre chinos, uigures y otros grupos nacionales del Turquestán, y afirma que todos estos progresos han sido posibles gracias al “liderazgo firme” del Partido Comunista y el “apoyo generoso” de “toda la nación” china.
El relato del Congreso Mundial Uigur es totalmente diferente. La organización, con sedes en Estados Unidos y Alemania, dice que “desde 1949, el gobierno del Partido Comunista Chino en el Turquestán Oriental ha sido definido por una masacre detrás de otra”: la organización estima que un millón de uigures han muerto desde esa fecha -se entiende que no por causas naturales-.
El comunicado del Congreso es crítico con la imagen que da el documento publicado por el gobierno chino sobre las inversiones en el Turquestán Oriental. El texto chino, dice el Congreso, muestra un Turquestán Oriental receptor de miles de millones de dólares para desarrollar el país. “Lo que no dice es que los beneficiarios reales de las inversiones estatales han sido los inmigrantes chinos transferidos al Turquestán Oriental”. “Millones de chinos ‘han'”, continúa el comunicado del Congreso, “se han asentado en el Turquestán Oriental durante las últimas seis décadas, tomando las tierras, el agua y los recursos naturales a los uigures autóctonos”. Y remacha: “[Esta] inmigración masiva ha reducido a los uigures a una minoría en su propia tierra”.
El último censo chino mostraba que los uigures eran el 45% de la población del Turquestán Oriental, mientras que los chinos han suponían el 41% de la población. En la mitad septentrional del territorio -la más desarrollada y donde se encuentra la capital, Ürümqi-, los chinos ‘han’ son ampliamente mayoritarios.
El Turquestán Oriental es un territorio de alto valor estratégico para China, dado que la conecta con Asia Central y con el Pakistán, zonas donde Pekín tiene muchos intereses económicos. Además, el Turquestán Oriental contiene reservas de petróleo y gas natural.








