“Prácticamente la totalidad de las nuevas líneas serán deficitarias, pero al gobierno español tanto le da, porque su prioridad es estructurar España de forma radial”
El Gobierno sigue invirtiendo tozudamente en el AVE y prevé que llegue a siete ciudades más este año. Destinará 3.626 millones a la Alta Velocidad este año y 3.687 millones más en 2016. La red se extenderá a León, Palencia, Burgos, Zamora, Murcia, Castelló y Granada. Mientras tanto el presupuestos del Estado recientemente presentados prevén unas pérdidas para Adif, el organismo que construye la línea, de 338 millones. Los expertos señalan que es debido al esfuerzo inversor que ha hecho en la línea en Castilla-León.
Prácticamente la totalidad de estas nuevas líneas, por no decir todas, serán deficitarias, pero al gobierno español tanto le da, porque su obsesión es estructurar España de forma radial. Cada país define cuáles son sus prioridades, y la de los diferentes gobiernos españoles -tanto del PSOE como del PP- ha sido esta. Si los ciudadanos españoles no estuvieran de acuerdo con esta política, aunque dilapida millones y más millones año tras año, ya lo habrían expresado, porque hace décadas que se está practicando. Y es evidente que Cataluña no tiene fuerza para cambiar esta dinámica estatal.
La desmedida inversión estatal en el AVE supone que hay perdedores. Hace que no actúe seriamente en el eje ferroviario mediterráneo, necesario para mejorar la exportación de las mercancías catalanas y valencianas a Europa. Y también termina afectando a las inversiones en el servicio de Cercanías de Barcelona, que parece el eterno agujero negro de Adif y Renfe desde la época de la ministra Magdalena Álvarez. Todo ello es un monumental desorden, la gran metáfora de cómo es España.
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