– Dice que la secesión de Cataluña es un hecho consumado. ¿Por qué?
– Quiero decir que la decisión ya se ha tomado y, además, formalmente el Parlamento de Cataluña aprobó una declaración de soberanía, que ya es un acto constitutivo de una entidad con personalidad jurídica propia y diferenciada de la nación española. Poca broma con esto: por esta fase del proceso, pasaron todos los países de la Europa del este que se fueron independizando. Con este acto se abre un período de transición nacional a la independencia. Ya estamos al día siguiente de algo. Muchas veces desde el soberanismo español nos dicen que al día siguiente de tomar la decisión, al día siguiente de la secesión, correríamos un conjunto de riesgos. Pues ya estamos en ello, y vemos que no ha pasado nada de esto.
– ¿Qué ha cambiado en este año que ha pasado?
– El mundo ha visto y ha podido situar a Cataluña. Tanto el consumidor como los inversores y los potenciales clientes de nuestras empresas sitúan a Cataluña. La marca Barcelona ya la conocían, pero les faltaba la marca Cataluña. Y el hecho de que los medios de comunicación internacionales se hayan hecho eco del proceso para nosotros ha sido muy favorable. Y cuando analizamos datos macroeconómicos vemos que la cosa pinta bien.
– ¿Por ejemplo?
– En el Año 2009, antes del proceso, las exportaciones de Cataluña habían disminuido en un 17% y desde 2011 a 2013 aumentan a un ritmo entre el 13% y el 17% cada año. A pesar del proceso, o gracias al proceso incluso. Cuando analizas el negocio de la bolsa de Barcelona, ha aumentado en un 25% en un año. El turismo repunta…
– Cuando dice ‘gracias al proceso’ ¿quiere decir que ha hecho que nos vayamos desmarcando de la ‘marca España’?
– Sí, Ahora mismo hay una parte del empresariado catalán que todavía defiende la unidad del mercado español, que aún vive de los sectores regulados de la economía y estos se organizan en otras instituciones. Y es legítimo que defiendan su mercado tradicional. Pero nosotros formamos parte de una nueva generación de empresarios que ve que el mercado español tradicionalmente ha sido muy estrecho, con una renta familiar disponible muy baja. Además, en España existe el problema de las infraestructuras, que no siguen los flujos comerciales. Veíamos que la salida de la crisis está en la economía internacional, las exportaciones, el mercado europeo e internacional. Es aquí a donde debemos ir. Tenemos Ginebra, Turín, Lyon, Milán… a la misma distancia, o equivalente, que Talavera de la Reina.
– ¿Cuál es esa parte del empresariado que dice que quiere continuar en España?
– No Me gusta poner nombres, muchos ya los conocemos.
– ¿Son representativos?
– No tanto en cantidad, porque son pocas empresas, pero sí son relativamente grandes. Y son grandes porque han estado ligados a los sectores regulados de la economía, a la obra pública, a las inversiones del estado…
– Las que viven a golpe de BOE…
– Sí, las empresas del BOE. Se ve que hay una diferencia en cuanto al modelo de empresa. A veces me los encuentro en el aeropuerto del Prat. La diferencia es que yo cojo un vuelo de bajo coste para ir a París o Londres y ellos cogen el puente aéreo para ir a Madrid. ¿Me explico?
– Hay quienes dicen que el empresariado catalán son esta gente. Y que a los empresarios les asusta la independencia.
– El empresariado Catalán no es más que el reflejo de la sociedad catalana. Y entre el empresariado hay gente de todo tipo, y gente dispuesta a asumir ciertos riesgos. Pero hoy los riesgos de continuar formando parte de España son más altos que los de seguir un proceso de secesión democrático y pacífico. El empresariado catalán cada vez es más consciente de la marginación que ha sufrido por parte de España, no solo en inversiones en infraestructuras, sino también por el hecho de que Cataluña ha sido marginada de los centros de decisión política. Es cierto que esta conciencia aún no la ha interiorizado todo el segmento empresarial. Porque hay un pequeñísimo segmento que sí ha formado parte de las estructuras de poder del Estado.
– Este pequeñísimo segmento se afana para que Madrid ofrezca un caramelo, pero sólo encuentra portazos. Parece que estas empresas han perdido la influencia que pudieran tener. ¿Qué poder real tienen ahora?
– Si estamos aquí, si Cataluña ha puesto en marcha un proceso de secesión, que no es fácil, es porque estos poderes fácticos de la sociedad catalana en conexión con Madrid y con la estructura del Estado han fracasado. Fracasaron con el estatuto, con el pacto fiscal, con las infraestructuras. El proceso de secesión comenzó en la manifestación de 2007 denunciando la falta de inversiones en infraestructuras. Si estamos aquí es porque estas élites fracasaron. Y hoy ya me parece bien que continúen trabajando por un pacto fiscal y un nuevo encaje. Fantástico. Somos conscientes de que esto es imposible.
– Cuando hablamos de estas élites nos referimos a Fomento, en el Círculo de Economía…
– Los ha mencionados usted.
– Sí, hablamos de éstos. ¿Encuentra que comienzan a ceder y a aceptar que no hay más remedio que la independencia?
– Sin decir nombres, muchos, en ‘petit comité’, nos dicen que, a título individual, piensan que hay que llevar adelante el proceso de independencia sin ningún miramiento. Pero muchas de las grandes multinacionales no tienen un propietario, sino que cotizan en bolsa y hay muchos intereses que se nos escapan y que son perfectamente legítimos. Estos empresarios y ejecutivos no arriesgarán, no darán el paso… Serán los últimos. Cuando la sociedad catalana se muestre firme, y ya lo hace, y la clase política demuestre convencimiento, no les quedará más remedio que contribuir en el proceso de construcción nacional.
– Cuando el Estado presenta un presupuesto como el que ha presentado, ¿qué pretende? ¿Nos empuja hacia la unilateralidad o se prepara para presentar una oferta?
– Ambas Cosas. El Estado español, cuando reduce el presupuesto de un 25% en infraestructuras, nos estrangula, nos golpea un poco más y nos origina una necesidad artificial. La estrategia es que el día en que Cataluña se encuentre abocada a negociar con España el Estado aflojará la reducción del 25%. Pero si fuera así, estaríamos en realidad en la situación previa, y no habremos resuelto nada. Ahora, llega un momento en que este cartucho del Estado ya no tiene pólvora, porque una cosa es amenazar con una reducción del 25% sobre 4.000 millones presupuestados que hacerlo sobre 900 millones. Al final, dices: ‘Ya no quiero que me haga inversiones en infraestructuras; ya me las haré yo y me las pagaré yo’.
– ¿Y cómo se paga esto? ¿Se prepara lo suficientemente bien la hacienda catalana?
– La Generalitat se ha puesto valiente. No tenemos duda. Crear una agencia tributaria catalana es una de las estructuras de Estado fundamentales. Porque al día siguiente de haber declarado la independencia, ya no puedes pedir dinero a España. Por tanto, la agencia tributaria deberá estar al cien por cien y tenerla activada. La Generalitat sabe que tiene todo nuestro apoyo porque una buena parte del empresariado catalán ya desea tener la agencia tributaria catalana para poder pagar los impuestos en Cataluña. Pero tampoco les podemos meter más presión que la que ellos están dispuestos a hacer, porque crear una agencia tributaria requiere tiempo e inversión. Es cuestión de meses, probablemente.
– La compilación de datos fiscales es la tarea más difícil.
– Es fundamental. Pero probablemente no se necesitarán todos. Se cruzan datos de fuentes diferentes. No nos preocupa, sabemos que se trabaja y que es cuestión de tiempo.
– También habrá que pagar la transición de alguna manera, con algún crédito puente. ¿Quien lo concederá?
– Probablemente durante el período de transición, durante varios meses, Cataluña necesitará un crédito puente. ¿Quien lo debe aportar? Los mercados internacionales están como están, sabemos que algunas instituciones financieras catalanas y la Generalitat mismo trabajan en ello.
– ¿En qué?
– No podemos dar muchos datos. Pero esto no debe preocupar excesivamente. Hay suficientes mecanismos para que Cataluña lo logre. No es que tenga que haber una ruptura, sino una evolución. La ruptura se ha hecho. En el período de transición ya estamos, y de momento no hemos necesitado créditos puente. El Estado español no reconocerá fácilmente la independencia de Cataluña. Si fuera así, que es una hipótesi muy probable, el Estado español deberá continuar ejerciendo la soberanía económica sobre Cataluña, o pagando las pensiones de los contribuyentes.
– ¿Y Si España deja de pagar las pensiones?
– Si Lo hace, España habrá reconocido la independencia de Cataluña. Por tanto, no todo es tan fácil para Cataluña, pero tampoco será tan fácil para el Estado. En este sentido no habrá problema.
– ¿Qué dice un experto en relaciones internacionales sobre si un Estado catalán estará dentro de la UE?
– La independencia desde un punto de vista jurídico no es más que la sustitución de un Estado por otro en las relaciones internacionales de un determinado territorio. Ahora vamos aquí. La ruptura ya se ha hecho. Ahora toca construir estructuras de Estado y sustituir al Estado español en las relaciones internacionales de Cataluña.
– ¿Cómo se hace esto?
– No se hace de hoy para mañana. Debe haber todo un proceso. Hay una parte de las relaciones internacionales de Cataluña en que sustituiremos al Estado español de hoy para mañana, por ejemplo en tratados bilaterales y tratados multilaterales abiertos, que son los que permiten la participación de terceros estados; hay ámbitos en los que necesitaremos períodos de semanas o meses para sustituir al Estado español, como es la adhesión de Cataluña a determinados organismos internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o algunas organizaciones de las Naciones Unidas que permiten la adhesión casi directa. Y hay un tercer estadio, cuestión de un año, en el que Cataluña podrá sustituir al Estado español en las relaciones internacionales pero a más largo plazo, porque se tendrá que negociar; por ejemplo, la adhesión a la UE. Será un proceso de construcción, y creo que será ilusionante. Porque semana tras semana veremos que nos irán reconociendo más estados, entraremos en una organización internacional nueva, se irán haciendo cosas.
– No seremos Somalilandia.
– La persona que hace una comparación de estas características tiene muy mal gusto y no ha entendido bien el contexto político y económico de África. En esta cuestión me pongo de mal humor. Tenemos un tejido económico que es formidable, somos el cuarto motor de Europa y que nos quieran hacer esta comparacin … Y sin que nos expliquen el porqué, sin fundamento real. Tema aparcado, pues.
– Me hablaba de Cataluña dentro de la UE.
– Sí, durante el período de transición, como España no reconocerá la independencia de Cataluña, será España la que deberá continuar asumiendo las responsabilidades internacionales de Cataluña, por ejemplo en el ámbito europeo. Llegará un punto en el que tendremos que sentarnos y negociar cuestiones como el reparto de la deuda del Estado español. Mientras España no reconozca a Cataluña, mientras no acepte la candidatura de Cataluña como miembro de pleno derecho de la UE, no tendremos la obligación de asumir la parte de la deuda del Estado. La pregunta es: ¿España podrá asumir sola esta deuda? La respuesta: no. Ni con Cataluña ni sin, porque el endeudamiento es enorme. Cataluña tiene una fuerza negociadora que es ir a la UE y decir que podríamos asumir una parte de la deuda española, incluso una parte ligeramente superior a la que nos correspondería. Y aquí nos deberían facilitar las cosas.
– ¿Quiere decir que España se encontrará abocada a reconocer Cataluña?
– Claro.
– El Círculo Catalán de Negocios ha logrado incomodar a Fomento del Trabajo. -Y a más todavía.
– ¿A quién más?
– Inicialmente nos dirigíamos no sólo a sectores empresariales, sino a la clase política. Ahora colaboramos informalmente. Pero hasta hace cuatro días éramos la carcoma, porque decíamos verdades y hacíamos pedagogía, lo que molesta mucho.
– ¿Y cómo se ha pasado de la una cosa a la otra?
– Es Normal. Porque los partidos y las instituciones catalanas necesitan gente que se crea el proceso, instituciones de la sociedad civil que tengan argumentos para legitimar el proceso y que tengan servicios de estudios jurídicos, económicos, que permitan ver el día siguiente de la independencia y que permitan establecer estrategias de negociación, por ejemplo con el Estado español. Ahora nos necesitan en este sentido.
– ¿Qué contactos tiene con patronales catalanas como Pimec, Femcat…?
– En algunas entidades estamos representados. Pero no somos ninguna patronal, no queremos sobreponernos a las tareas que realizan las patronales orientadas a las pymes. Ellos tienen sus funciones y nosotros no nos vamos a meter ahí. Sí hay sinergias y colaboraciones, y hacemos algunas tareas importantes que no trascienden a la opinión pública. Hasta hace un año nuestra voluntad era tener un cierto eco mediático. Y ahora vemos que sin embargo también se pueden hacer cosas.
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