Dicen que una vez había un hombre que no podía respirar. Para su suerte, llegó a tiempo al CAP. El médico de guardia le dio un broncodilatador y una pastilla. El hombre se encontró bien al poco tiempo. El médico le dijo: “Si se encuentra bien, podemos quitar la pastilla”. Al cabo de unos días, el hombre se murió.
La ANC nos ha ido bien. La ANC ha conseguido movilizar a la sociedad catalana y se ha convertido en la captadora de todas las sensibilidades de la ciudadanía que quiere la independencia de Cataluña, recogedora de los proyectos imprecisos de un deseo de libertad de una sociedad balbuceante todavía. La ANC ha conseguido acercar a personas de toda ideología e, incluso, de toda identidad nacional, en una gran plataforma de actuación hacia la independencia. Ha inventado las hojas de ruta y las ha seguido con aplicación. La ANC ha logrado extenderse por todo el Principado de Cataluña, y hacia la Cataluña del Norte, con organizaciones adjuntas en las Islas y el País Valenciano. Con extensiones en las cuatro partes del mundo. La ANC ha creado una red compacta y firme, como una telaraña, une las villas y ciudades de Cataluña, las ciudades pequeñas, las medianas. Ha enlazado en la telaraña a los pueblos encaramados en el alto Pirineo, y a los sumergidos en valles profundos. Por las llanuras. Se ha extendido por las grandes ciudades, donde se ha organizado en distritos o barrios, por lo que Barcelona contiene la ANC del Poblenou, la del Clot, la de Sants-Montjuïc, la de Sant Antoni, la de Ciutat Vella, la de la Barceloneta, la de la Derecha del Eixample, la de la Izquierda del Eixample, la de Nou Barris, la de Gracia, por nombrar algunas. La ANC ha enlazado también con sectoriales. La de juristas, la de cultura, la de enseñanza, la de economistas… Ha organizado los municipios por la independencia.
Junto con Òmnium, ha organizado tres populosas manifestaciones, la de septiembre del 2012, con una Barcelona llena a rebosar, de 1.800.000 personas a 2.000.000 -el mismo número de gente que fuimos a votar sí y sí el 9-N. La Vía Catalana que recorría aquella Vía Augusta que los romanos abrieron. Ha dibujado la ‘V’ en el centro de la Ciudad Condal, con 2.000.000 de participantes también. Organizó una masiva recogida de firmas por la independencia y campañas puerta a puerta, quizás menos acertadas.
¿Qué personas han encabezado este extenso movimiento de nuestro pueblo? Muriel Casals ha encabezado Òmnium. Vila d’Abadal ha encabezado la Asociación de Municipios por la Independencia. Pero el referente incontestable, la persona que desde el inicio de la ANC fue elegida presidenta por la organización es, sin discusión posible, Carme Forcadell. La mujer serena, tenaz, con una fortaleza interior que invade su discreta y atractiva figura. La mujer que sólo hemos visto llorar por emoción. ¿Y ahora, porque los estatutos prevén la renovación del consejo y la presidencia, la ANC hará la tontería de permitir que esta mujer desaparezca de representante y aglutinadora de la Asamblea Nacional Catalana? ¿Ahora, cuando quedan seis meses para las elecciones? ¿Haremos como aquel médico que, porque el enfermo ya parecía curado, le quitó la pastilla?
La sociedad catalana es terca como una mula. Si los estatutos lo dicen, se deberá cumplir. Sé que esto flaquea. Pero la democracia de base es sagrada. Me temo lo peor. Carmen. No te vayas.
EL PUNT – AVUI









