La opinión de los suscriptores de Vilaweb sobre el discurso de Junqueras

Justo Cortés

Lo que más me ha sorprendido de los dos discursos de la última semana es ver un Artur Mas a priori decididamente independentista, esto es, diciendo que si había que hacerlas, debían ser unas elecciones no cualesquiera sino para saber si la gente quiere independencia sí o no, y, en cambio, ver el presidente de Esquerra, la ideología independentista del que parece fuera de duda, pidiendo, espero que malgre lui, y, por tanto, formando parte de una estrategia que no acabo de ver dónde quiere ir, unas elecciones, sí, para conseguir la independencia, pero haciéndolo de forma que se pueda sumar toda la gente no decididamente independentista.

Que Oriol Junqueras pediría una fórmula, o un paraguas, más amplio en el que dar cabida, por ejemplo, la CUP entraba en todas las travesías.Pero a mí, a quien siempre, hasta hoy, me había gustado la manera clara y diáfana que Junqueras tiene de decir las cosas, la cual, la hora y diez minutos de discurso, me ha sonado a los momentos más apoteósicos de lo de la puta y la ramoneta y del pájaro en mano y de la envuelve respecto fuerte. De acuerdo: hay que ganar las elecciones y tienen que ganar de manera clara y contundente, a poder ser con mayoría absoluta. Pero, Sr. Partal, para mi gusto, y sin que sirva de precedente, por una vez que el máximo dirigente de CiU dice lo que toda la vida los que somos de la cebolla hubiéramos querido oír decir por los máximos cabecillas de una organización que históricamente ha antepuesto los intereses de partido a los del país, que, como réplica, el máximo exponente parlamentario del partido del independentismo nostrat le replique que no, que no se trata sólo de la independencia, sino, si lo entendido bien, que, ahora por ahora, cuanto más seamos y más heterogéneos (bueno, él ha dicho literalmente: plurales y elásticos y dinámicos) mejor, pues, qué quiere que le diga. A mí, personalmente, me ha decepcionado. Me ha sonado muy, muy forzado.

Porque si lo que se trataba era de convencer a los indecisos, que parece que los hay, difícilmente estos eran ni en la sala ni viendo el acto por el 3/24; y, en cambio, a los que sí lo hemos mirado y escuchado, las palabras de Junqueras -entre otras perlas, todo lo de la riqueza de las doscientas y pico lenguas que se hablan en el país, sin hacer ni un triste mención , aunque fuera de pasada, en la incuestionable necesidad, defendida por múltiples filólogos, que de lengua oficial en todos los países con cara y ojos hay y debe haber una-, en general, además de uno y una, incluidos yo y por lo que he visto por la televisión Carme Forcadell, nos han causado auténtico temor. En definitiva y con el corazón en la mano: sigo, una hora más tarde, sin acabar de comprender cuál es o puede ser el objetivo inmediato y pragmático que podía estar persiguiendo el cúmulo de reflexiones que ha salido de la boca del máximo dirigente de el independentismo más asentado. Al contrario: a mí personalmente, me ha dado la sensación de que, como se ha dicho y repetido en varias ocasiones en Xavier Roig y también vos, amigo Partal, el máximo peligro que no lo conseguimos está en que nuestros políticos (las personas, y, sobre todo, las estructuras de los partidos) no estén a la altura de las circunstancias. Y piensa que escribo esto con unas inmensas ganas de estar equivocado y que los hechos no me den la razón.

Amadeu Abril

A ver si nos entendemos: Junqueras suena más creíble y decidido. Más claro. Mejor proyecto.  Pero suena más líder, más estadista. Creo que muchos estaríamos de acuerdo en que, tomando las metáforas marineras del Presidente, Mas es un buen capitán, pero con Junqueras al timón. Pero hoy la gente quería respuestas a otras preguntas.

Yo he defendido, y el Director de Noticias me ha citado en un editorial, que la “coalición a la italiana” (el Porcellum), con coalición pre-electoral, símbolo y programa parcialmente comunes y compromiso de Gobierno, es una buena solución . Una muy buena solución. Concretamente: la segunda mejor solución. Si no se puede hacer la lista unitaria, transversal, participativa y abierta, pues eso. Pero debemos renunciar ya a la posible mejor solución? Yo no lo haría todavía.

Para conseguirlo, creo que lo mejor es que ahora dejamos correr unos días “la lista” y nos centramos en el “programa”. Si conseguimos buenos acuerdos, y ciertas concesiones en temas sociales y de enderezamiento democrático … podremos volver a hablar. Hay fórmulas para ayudar a ella, prometiendo intentar hacer alguna propuesta mañana.

Pero atención: no mitificamos la lista unitaria. Yo la quiero, y creo sinceremant que bien hecho es mucho mejor que cualquier otra solución. Pero también tengo presente lo que me cuentan mis amigos escoceses, galeses y quebequenses: una lista, y una fuerza política independentista unida y fuerte es el mejor camino para negociar referendos y preparar programas y actuaciones. Pero no necesariamente para ganar el momento crucial. Me recuerdan que el Yes ha ganado en Escocia sólo donde no gobernaba el SNP y tuvo el apoyo de la Radical Independence Coalition. Y nos envidian nuestra diverstiat ideológica y organizativa de partidos independentistas. Sin lista unitaria también hay vida.

Al final, si esto es tan importante … porque no nos ponemos nosotros a construirla, en vez de dejarlo en manos de los partidos? , -)

Ramon Perera

No me ha gustado nada la conferencia que ha hecho Oriol Junqueras.No me han gustado ni la forma, ni los contenidos ni, más concretamente, su propuesta de cómo encarar las elecciones que hay que hacer si queremos sacar adelante la independencia. Ya sabíamos que el camino de la independencia estaría lleno de dificultades y esta es una de ellas.Precisamente nos llega de manos de un partido independentista. El programa propuesto por Artur Mas la semana pasada daba unos argumentos muy claros defendiendo una lista que pudiera obtener una mayoría absoluta, no necesariamente de diputados, sino de votos. Este era el punto central. Este punto puede estar equivocado, pero tiene argumentos muy sólidos a su favor. Oriol Junqueras no se ha referido en ningún momento. Si era un error, dada su importancia bien debería haber propuesto una rectificación argumentada. Nada de eso. Ha propuesto una mayoría de diputados independentistas, sin argumentarlo. Técnicamente no está demostrado que una candidatura estimulante para la gente no pueda obtener una mayoría absoluta de votos, lo que también significa una mayoría de diputados. Durante el discurso de Artur Mas, por televisión se vio un Oriol Junqueras descolocado . Esta vez se ha visto un Mas muy tranquilo tomando notas durante la conferencia. Yo personalmente pienso que el presidente, a cualquier presidente, le tenemos que estar encima para que no se desvíe del camino. No me parece que el presidente de ERC haya contribuido a fiscalizar la acción del presidente de la Generalitat, más bien la ha puesto de relieve, al menos a los ojos de mucha gente. Pudo ponerse a co-liderar estos dieciocho meses trascendentales de la historia del país y no lo ha hecho. La acción de tomar notas durante la conferencia me parece que visualiza muy bien la determinación a seguir negociando. Las estrictas palabras de cada una de las dos conferencias dan margen para verbalizar un acuerdo que sea el fruto de una negociación con el juicio y la generosidad que pide el país.

Jaime Jose Oriana

La mayor parte de los lectores habituales de VilaWeb entendieron y asumieron (más o menos) el discurso del M.Hble. Artur Mas y han entendido y asumido el discurso del Iltre. Sr. Oriol Junqueres.No son dos propuestas tan diferentes como para que puedan ser fusionadas en una sola.

Una vez leído el acuerdo final, los especialistas sabrán analizar cuál de las propuestas se parece más al acuerdo, pero los catalanes este análisis es intrascendente. La trascendencia está en el logro del objetivo final pronto para poder crear un país que refleje nuestra cultura.

El único problema que veo está en una potencial hipoteca que impida la formulación del nuevo estado (republicano) según nuestra cultura, sea que el nuevo estado que here todos los defectos de la actual o aumente. O en el peor de los casos que tengamos que quedarnos en este estado que no nos ama. O según decía el Vicente: “Tic, tac, tic, tac, …”. 
Coraje,

José Usó

Anoche, Oriol Junqueras planteó su propuesta para las elecciones adelantadas. De entrada, no es partidario de una lista única. Propone listas separadas que compartan una parte, por ejemplo, del nombre.Esta posibilidad me parece poco afortunada. Necesariamente, si cada uno quiere poner una parte del título de la candidatura, este será demasiado largo. Hasta cierto punto, me parece que lo que quiere es mantener ERC como partido independiente, al menos hasta las elecciones. Pero puede ser en la futura República Catalana habrá que cambiar también el nombre de los partidos políticos.

En cualquier caso, su propuesta es diferente a la del Mas, pero no tan radicalmente como lo puede parecer a primera vista. De lo que se trata, al fin y al cabo, es de no perder ningún voto y también de animar a todos aquellos indecisos que puedan quedar.

Y no sólo. El ANC está detrás, tanto de Junqueras como de Mas, para pedirles un acuerdo. Y el ANC es, ahora mismo, un poder fáctico importante. Como lo son los diferentes colectivos de la sociedad civiles que apoyan la independencia. Como lo es la necesidad de proponer nombres ajenos a los partidos políticos, como candidatos.

Así que ahora lo que les abre delante, tanto a ERC como al Presidente Mas son unos días, no muchos, para llegar a un acuerdo que es, ahora más que nunca, imprescindible. Porque para ir bien, en menos de tres semanas se deberían convocar las elecciones anticipadas. Y los adversarios, conscientes de que tienen el partido perdido, ya han empezado a clamar por un frente anticatalán. (Ellos lo llaman antinacionalista) .Así que los habrá discreción, cintura, generosidad, inteligencia y visión de futuro. En cualquier caso, lo primero es acordar el camino hasta la independencia. Pase lo que pase, no dispondrán de más de dieciocho meses, para llegar. Como mucho, deberán acortar este plazo. Oriol Junqueras parte con la desventaja de haberse levantado de la mesa justo antes del 9N. Le hace falta más visión de futuro, en mi opinión. Pero es inteligente.  
Seguro que habrá acuerdo; un buen acuerdo y que llegará a tiempo

Erika Casajoana

Qué tristeza, qué lástima, qué rabia que siento justo después de la conferencia de Oriol Junqueras. Este político sí es un soufflé!

La consecuencia de la posición de ERC es que nuestra independencia se pone ahora mucho más cuesta arriba.

Las caras de la mayor parte del público, como la del director de Vilaweb, eran un poema.

Esto sólo lo arregla un milagro.

Pep Agulló

Pesa más la militancia que el país No he podido escuchar el discurso de Junqueras, pero la primera impresión de lo que he captado es bastante negativa por el mismo proceso. Un discurso cocinado, cerrado, al contrario de lo que había propuesto Mas que estaba abierto, y que no está a la altura del momento excepcional que vive el país. Ni una referencia, ni el mínimo esfuerzo para llegar a acuerdos unitarios sobre una lista única de país. Un portazo al clamor de la calle que pide unidad al precio que sea. El principal argumento del planteamiento de en Junqueras: diferentes listas para la independencia que preserven cada una su ideología. Esto, dice, llevará más votos hacia las posiciones soberanistas. Dudo bastante que algún voto independentista se perdiera. Quizás me equivoco … Esta es una visión antigua en clave de unas elecciones autonómicas, que recordemos la abstención suele ser alta y con la perspectiva actual podría llevar a una frustración ciudadana imponente ante la división de las fuerzas soberanistas que multiplicara .En este sentido, pienso que la lista unitaria, por el contrario, estusiasmaria y arrastran a muchísimo votantes que en unas elecciones partidarias abstendrían. Finalmente sería complicado que la diplomacia internacional, al ver tal resultado de los votos, de interpretaciones plurales poco claras, no se desentendiera. En resumen, Junqueras, me ha decepcionado actuando en clave partidaria, pensando en los votos, buscando la delimitación programática en vez del acuerdo, y esto nos puede llevar al abismo. Si la conferencia que dio pretende ser un marcar terreno ideológico para luego intentar otra propuesta que se acercara más a la de Mas, sería una esperanza. No puedo entender que el líder de ERC haya dicho la última palabra en contra de millones de manifestantes que hemos salido a la calle pidiendo unidad.

Oriol Gordó

Junqueras ha puesto el partido por sobre el país, y su ambición personal por sobre la ambición nacional. Ha hablado muy bien, pero eso ya lo tienen los sofistas. A pesar del envoltorio brillante de su discurso, ni un solo argumento sólido de que su opción nos garantiza mejor llegar a buen puerto, sólo sus filias y fobias y sus apriorismos habituales. El presidente, como mínimo, va darnos razones. La esperanza es que el presidente ya se lo debía ver a venir, y diez tenerlo previsto. Sin embargo, es triste que, aparte de tener que luchar contra las dificultades intrínsecas de un proceso así, y las que nos pone el gobierno español, ahora tengamos que aguantar los egoísmos de los que supuestamente con nosotros.

 

Josep Hilari Planelles

He seguido el discurso de Junqueras en el PC. En el País Valenciano, como sabéis, ya no nos queda otro medio. Ya no nos permiten la entrada de otras ondas hertzianas que no sean las que ellos controlan.

El discurso de Oriol Junqueras me ha dejado un sabor agridulce.

Es cierto, como él dice, que las identidades son plurales. Pero la lengua es –ha ser para nosotros– el elemento clave de identidad. La lengua ha sido y es entre nosotros idioma (la cosa propia). Como dice JF Mira, es la materia y emblema en que nos reconocemos. De ninguna manera quisiera reflejarse me con Irlanda donde el Gaélico irlandés se encuentra en situación de retroceso y franca bajada. Posiblemente hay en los Países Catalanes muchas lenguas, pero sólo un idioma. Me atrevo a afirmar que si los valencianos, en particular, nos toman la lengua nos lo acabarán de tomar todo.

Está claro que los catalanes de Cataluña deben hacer su camino ahora que pueden (puede ser algún día, otras regiones de habla catalana inician también el camino de hacer un nuevo y mejor país). Un nuevo país donde el signo de pertenencia o identidad obviamente deberá incluir un sistema económico y una cultura política que no permita poner, como ocurre ahora, los beneficios económicos de unos pocos por encima de las necesidades de la mayoría. Donde el derecho a la vivienda y al trabajo no sea una afirmación retórica y puramente ornamental en la constitución, etc. Pero un país donde también cada mañana se diga buenos días y le contestan buenos días.

Jordi Casadevall

Junqueras tiene fama de buen orador y quizás es verdad cuando explica pedagógicas lecciones de historia de Cataluña, pero hoy ha cometido el error de ser el reverso, en el fondo (que ya sabíamos) pero también en la forma, de la conferencia de Mas de la semana pasada. Ha sido una intervención larga, plúmbea y con derivadas innecesarias. Es lo que tiene lanzarse a hablar sin atril y sin papeles. Todo lo que con Mas fue concreción, orden cartesiano y propuestas que satisfacían la expectación creada, con Junqueras ha convertido en dispersión conceptual y periódicas aproximaciones a la justicia social o en las identidades de los individuos que hoy no venían al caso.

Pero bueno, lo importante en los discursos es el contenido y resulta que estoy de acuerdo con el hueso conceptual de su intervención, la convocatoria de elecciones con listas separadas y unidas por algunos elementos comunes. Reconozco que la propuesta Mas también era estimulante, por original, pero al final lo que importan son los votos.Esto es política, y de la dura. Presentándose separadas, las formaciones políticas sacarán más votos que juntas: lo dicen los estudios de los entendidos y se intuye sin hacer ninguna, de estudio.

En definitiva, si tenemos que hacer una lectura apresurada del discurso de Junqueras, a una hora de su conclusión, es que tanto su propuesta como la de Mas piden, aún con más insistencia, una confluencia entre las dos. De lo mejor saldrá el mejor. Sólo faltan ganas.

Vilaweb