Tres cosas pasarán hoy que les quiero pronosticar. Como todos los pronósticos, está hecho para errar. Pero, como todos los pronósticos, se escribe convencido:
– Habrá colas de votantes que durarán veinticuatro horas. No en todas partes, pero en algunos lugares las colas comenzarán a formarse por la mañana… y no acabarán hasta mañana. Veinticuatro horas pasando gente para ir a votar. Puede que se llegue a un record Guiness y todo. Veinticuatro horas, diréis, es imposible, porque los colegios cierran a las ocho de la tarde. Falso: mientras haya gente en la cola, el presidente de mesa les debe dejar pasar. Lo marca el protocolo escogido para hoy. Y a las ocho de la tarde, ya os digo yo que habrá gente que todavía hará cola. Trataré de demostrarlo.
Hay un dato, espectacular, que me ha convencido. La dio ayer Maria Vila en Twitter. María dijo esto: ‘El domingo, si cada persona está 5 minutos para registrarse y votar, y hay 6.695 mesas, sale un máximo de 883.740 votos en todo el día’. Ahora explicaremos, por pasos, la ecuación de @mvilaredon. Si cada uno tarda cinco minutos en votar (con el registro aún lo encuentro rápido…) esto quiere decir que pueden votar 12 personas por hora en una mesa. Y en 6.695 mesas, ¿cuántas pueden votar cada hora? Pues 6.695 x 12 = 80.340 personas cada hora. Como los colegios en principio estarán abiertos 11 horas (de 9.00 a 20.00) el total es de 80.340 personas x hora x 11 = 883.740. Es decir, a lo sumo, podrán haber votado 883.740 personas a las ocho de la tarde. ¿Y quiere decir que no vamos a votar más que 0,8 millones? ¿Es que no dicen que en las manifestaciones estábamos 2 millones? Si todo va bien, a las 20.00 no todos pueden haber votado. Y serán las mesas donde más gente vaya a votar donde habrá más colas. Pongamos por caso, las tierras gerundenses. O en el barrio de Gracia de Barcelona. La gente decidirá pasar la noche juntos, ¿harán colas de veinticuatro horas y convertirán la votación en una fiesta de la democracia nocturna? Quizás sí. Será una fiesta total. Pasará. Sí, ya sé que la gente podría votar durante quince días más, pero habrá lugares donde latinamente se improvisarán colas de veinticuatro horas, de tanta alegría como llevamos todos dentro. Ya veo el trozo en la CNN: ‘The town that voted for 24 hours’.
– La Segunda cosa que ocurrirá es que aparecerá violencia unionista. Pequeña, creo, pero la habrá. Quizás un juez hará cerrar un colegio. O un exaltado espontáneo. O un grupo numeroso. ¿Las fuerzas de choque policiales que entren a reventar colegios? ¿Se llevan las urnas a empujones? Yo no sé si será un hecho aislado, o una acción mayor. Pero hoy creo que el unionismo español más descontrolado no nos fallará. Es su día. Lo tienen todo a favor. Hace meses que la fastidian tanto como pueden, y hoy pueden mucho. Nos volverán a no fallar precisamente hoy, los muy tontos; hoy, que tenemos cientos de periodistas extranjeros en casa. De Aljazeera al New York Times, desde televisiones rusas hasta la BBC. Japonesas, americanas, árabes. Muchos de estos grandes medios emiten en directo. Rodeados de todos estos focos, la peor España no nos fallará. Y por todo el mundo hoy circularán imágenes de violencia unionista. Por pequeña que sea, circulará. ¿Será un juez, un ultra o un policía? No sé, pero harán alguna, y lo verá todo el mundo. Será un error descomunal por su parte. Uno más…
– Y La tercera cosa que veremos es un Estado del sur de Europa totalmente humillado. Porque, guste o no, aquí tenemos al Estado español, de hecho a todo un Tribunal Constitucional, que ha suspendido el 9-N, y resulta que Artur Mas no les ha hecho ni caso. El presidente como si oyera llover. La primera consulta sí se echó atrás. ¿Pero esta? Es nuestro gobierno el que nos ha convocado, será nuestro gobierno el que contará los votos, y será nuestro gobierno quien proclamará mañana los resultados y hoy la participación. Sin los voluntarios, esta consulta no se habría podido hacer. Lo sé. Artur Mas también lo sabe. Que el proceso viene de abajo ya hace tiempo que lo sabemos. La novedad es que, digan que digan, el gobierno ha desobedecido al Estado. Y con sólo que un solo colegio abra la puerta ya se habrá desobedecido. Será una humillación muy grande para España y el Tribunal Constitucional español. Toda Europa verá que no les hacemos caso. Y todo Madrid, también.
Y, habiendo hecho los tres pronósticos, ahora ya me puedo equivocar.
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